El feminismo en Chile dio voz a las mujeres en el mundo

martes, 17 de diciembre de 2019
Y resulta que Chile escondía la basura debajo de la alfombra… El himno feminista “Un violador en tu camino”, del colectivo LasTesis, le dio un impulso internacional al movimiento social que desnudó las carencias de un sistema político y económico considerado durante décadas como un modelo a seguir en Latinoamérica. Pero, también, el movimiento secundado por artistas internacionales como la cantante Mon Laferte le ha dado voz a las mujeres en latitudes donde se suponía que agresiones como los feminicidios eran casos aislados.   SANTIAGO (Proceso).– El impacto del himno “Un violador en tu camino”, del colectivo feminista LasTesis, dio una nueva fuerza al movimiento social originado el 18 de octubre último y evidenció los abusos cometidos por la autoridad chilena durante las manifestaciones. La protesta contra la violencia de género y de la autoridad también llevó a que las mujeres de todo el mundo reconocieran que “todas, en algún momento de nuestras vidas, hemos sido abusadas porque el abuso es transversal y sistemático”, dice a Proceso Antonella Marín, actriz y activista de Valparaíso. Desde la primera representación de la coreografía de LasTesis en Valparaíso, el 18 de noviembre pasado, esta obra se ha expandido por todos los rincones de Chile en los que el malestar general contra el sistema se combina con el odio de las mujeres contra la violencia y “las conductas patriarcales” enquistadas en todos los ámbitos de la vida social del país. “Me atrevo a decir que nunca ha habido un performance de alcance mundial y con una envergadura política tan profunda sobre el feminismo (como la de LasTesis)”, expresó la cantante y activista Anita Tijoux al diario La Tercera.

Escándalo

  Antes de la denuncia de LasTesis, una expresión de rechazo contra los crímenes de Estado cometidos en Chile, que también venía del ámbito artístico, causó un eco de alcance internacional. El 14 de noviembre último, en la premiación de los Emmy Latino, la cantante chilena Mon Laferte expresó en su discurso: “Chile, me dueles por dentro, me sangras por cada vena, me pesa cada cadena que te aprisiona hasta el centro”. Momentos antes, en la alfombra roja de la gala, la solista se despojó de la parte superior de su vestido y exhibió un mensaje escrito en su pecho: “En Chile matan, violan y torturan”. De esa manera, esta estrella mundial contribuyó a exponer la violencia y los abusos cometidos contra el pueblo chileno durante las manifestaciones. La protesta de la cantante ocurrió días antes de que las organizaciones internacionales de los derechos humanos emitieran sus primeros informes sobre la crisis que lastra la nación sudamericana. De esa manera, Mon Laferte, LasTesis y los colectivos de arte y feminismo asumieron un papel fundamental para visibilizar en el mundo los actos represivos cometidos bajo el gobierno de derecha del presidente Sebastián Piñera, desnudando las falencias estructurales de un país que desde hace décadas era pintado por organizaciones multilaterales y buena parte de la prensa internacional como un modelo de sociedad. En realidad, Chile escondía mucha basura bajo la alfombra.

Violencia oficial

  De acuerdo con la información proporcionada por el Ministerio Público, del 18 de octubre al 25 de noviembre recientes se han abierto dos mil 670 causas por presuntas violaciones a los derechos humanos. De ellas, 422 están relacionadas con agresiones cometidas contra niños y adolescentes. En 90 casos se denuncian desnudamientos forzados; en 26, abuso sexual y violación, y en ocho, amenazas de agresión sexual. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en un comunicado de prensa del viernes 6, expresó “su grave preocupación” por el alto número de denuncias de graves violaciones a los derechos humanos, apuntando a “la existencia de conductas repetitivas de violencia contra los manifestantes en el contexto de las recientes protestas sociales”, entre las que destacan “hechos de violencia sexual, torturas y tratos crueles, inhumanos y degradantes”. El 20 de octubre último, una joven de nombre Javiera difundió un video en el que contó su experiencia con la policía chilena. En la grabación da cuenta sobre lo que han padecido miles de niños, mujeres y adolescentes: “Estábamos tratando de detener el saqueo de un supermercado. Me detuvieron (los carabineros), me sacaron la chucha (golpearon ferozmente) no solamente a mí, también a varios vecinos (se pone a sollozar), nos llevaron al cuartel. Nos hicieron sacarnos toda la ropa, nos mojaron, nos tiraron agua como perros. Tenían a mujeres, a menores de edad, a hombres. “Los tenían en pelotas… tirándoles agua… a mí me patearon en el suelo sin ropa… los huevones. Quiero hacer esta denuncia ya que no tengo dónde ponerla y no voy a ir con la policía a ponerla. ¡Ni cagando!” Se trata de un testimonio que empata con la denuncia del colectivo de LasTesis. La violencia que sufren las mujeres es estructural. Según cifras del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género chileno, en la última década 401 mujeres han sido asesinadas. No obstante, de acuerdo con los registros de la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, en ese periodo los feminicidios ascendieron a 560, existiendo otras decenas de casos en los que no hay claridad respecto de las causas de muerte, como se señala en el dossier informativo 2018-2019 de esta organización. Sólo en el primer semestre de este año se han verificado 32 feminicidios, según la organización. Información de la Subsecretaría de Prevención del Delito indica que en 2018 se reportaron 15 mil 533 denuncias policiales de violación u otros delitos sexuales contra las mujeres, lo que supone la existencia de más de 42 casos diarios. No obstante, la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres calcula que la cifra negra es peor: por cada caso denunciado hay entre tres y 10 agresiones que no son reportadas ante la autoridad. Esta articulación de organizaciones en favor de la mujer –creada en 1990 y que ha levantado varias de las más emblemáticas campañas feministas, como “El machismo mata”–, advierte que diariamente ocurren cerca de 150 agresiones sexuales y que cada 25 minutos se comete una violación. De acuerdo con la encuesta elaborada por esta red, 74% de las mujeres dijo haber sido violentada o discriminada en espacios públicos, especialmente en iglesias, centro educativos y lugares de ocio, como discotecas. La opresión contra las mujeres también ocurre fuertemente en el ámbito laboral. El estudio Los bajos salarios de Chile, realizado por la Fundación Sol, indica que el ingreso promedio mensual en este país sudamericano es de 670 dólares. Sin embargo, los hombres perciben un salario 23% superior en comparación con las mujeres.

Sobre el aborto

  Otro de los problemas que padecen las mujeres está relacionado con “la criminalización social del aborto, perpetuada durante décadas en Chile por los sectores conservadores y fundamentalistas de la sociedad”, advierte en su reporte la Red Chilena contra la violencia hacia las mujeres. Dicho documento retoma cifras del Ministerio de Salud y expone que la mitad de los médicos obstetras del servicio público se definió como “objetor” en la causal de aborto por violación, negándose de esa manera a prestar ese tipo de atenciones a pacientes que lo requieren: 28.6% lo hizo en caso de inviabilidad fetal y 20.7% en caso de riesgo vital de la madre. Cabe consignar que la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo data de septiembre de 2017. Sin embargo, al asumir Piñera el 11 de marzo de 2018, su gobierno hizo todo lo posible para contener la aplicación de dicha legislación. Este reportaje se publicó el 15 de diciembre de 2019 en la edición 2250 de la revista Proceso

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