Mujeres contra un orden asesino

sábado, 7 de diciembre de 2019
En plena ola de violencia contra las mujeres, sólo las organizaciones feministas están dando la batalla frontal en los terrenos académico, legislativo y político, a fin de frenar el horror que viven a diario las víctimas de ese delito y sus familias. Por ese motivo, especialistas en violencia de género coinciden en que ya es hora de que el Estado deje de ofrecer respuestas parciales e ineficientes, para combatir la impunidad de los crímenes y los abusos, además de que las autoridades de todos los niveles se corresponsabilicen de la protección a las mujeres. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Cintya Gabriela fue hallada sin vida en la cajuela de un taxi; Ana Isabel denunció amenazas de muerte de la exesposa de su pareja y luego fue encontrada muerta; Daniela estaba por titularse como bióloga de la Universidad de Guanajuato, pero murió estrangulada; Abril fue asesinada pese a haber denunciado a su exesposo por intento de feminicidio luego que la golpeara con un bate de beisbol mientras dormía e intentó degollarla… Todo este horror ocurrió en las dos últimas semanas, después de que miles de mujeres hicieran retumbar las calles del Centro Histórico de la capital del país al grito de “¡porque vivas nos queremos!”, el pasado 25 de noviembre, durante la marcha por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. El horror no es nuevo. La ONU estima que México es el país más peligroso de Latinoamérica para las mujeres, ya que seis de cada 10 mexicanas han sufrido algún tipo de violencia. Además de que es el octavo país con más feminicidios de América Latina y el Caribe, con 898 en 2018, lo que equivale a 1.4 por cada 100 mil habitantes, según el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Este año se perfila para ser el más letal. De enero a septiembre de este año se registraron 2 mil 833 asesinatos de mujeres, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, y de ellos 726 son investigados como feminicidios, es decir sólo 25.6%, mientras que los otros 2 mil 107 se tratan como homicidios dolosos, de acuerdo con el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio. “El feminicidio es una ínfima parte visible de la violencia contra niñas y mujeres, sucede como culminación de una situación caracterizada por la violación reiterada y sistemática de los derechos humanos de las mujeres. Su común denominador es el género: niñas y mujeres son violentadas con crueldad por el solo hecho de ser mujeres y sólo en algunos casos son asesinadas como culminación de dicha violencia pública o privada”, dice Marcela Lagarde, antropóloga y feminista, creadora del concepto de feminicidio. Frente a las violencias, las mujeres se están movilizando, alzando la voz. Ese 25 de noviembre, estudiantes, amas de casa, trabajadoras, colectivos feministas, salieron de sus casas, escuelas y trabajos a protestar contra la violencia que las acecha. Algunas en silencio, con veladoras e imágenes de sus hijas, hermanas, sobrinas y primas desaparecidas, asesinadas; otras con pancartas de “Ni una más” y una cruz rosa en medio; cientos de ellas encapuchadas, con pañuelos verdes y púrpuras, y decenas cargando aerosoles, martillos o garrafas de gasolina. (Fragmento del reportaje especial publicado en Proceso 2249, ya en circulación)