La afectación del presupuesto a los derechos culturales

sábado, 17 de octubre de 2020
Desde 2016, cuando el monto asignado al sector Cultura alcanzó 0.42% del gasto federal, ha ido disminuyendo, y para el año entrante será de 0.22%. Pero habrá que restar lo asignado al Bosque de Chapultepec para quedar en 0.17%, proyecto que para el especialista en políticas culturales Carlos Villaseñor no es prioritario. En su detallado cálculo de los impactos, sobre todo en la protección al patrimonio tanto material como inmaterial, concluye: El desarrollo cultural “ya no puede ser planeado desde la verticalidad de los Estados nación”, sino “desde la horizontalidad de la sociedad”. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– De ser aprobado por el Congreso de la Unión el próximo 15 de noviembre, el presupuesto para el sector Cultura 2021 –planteado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP)– tendrá una reducción de alrededor de 30% respecto del aprobado hace cinco años. Ello impactará en funciones tan imprescindibles como la protección del patrimonio cultural tanto material como inmaterial. A decir del especialista en políticas culturales Carlos Villaseñor Anaya, el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) y la política cultural en sí misma, tampoco permiten el ejercicio cabal de los derechos culturales establecidos en la Ley General de Cultura y Derechos Culturales y en la propia Constitución Política. En entrevista telefónica con Proceso, desglosa que en el ejercicio 2016 se le otorgaron a Cultura cerca de 19 mil millones y medio de pesos, lo cual representó 0.42% del gasto total federal. A partir de entonces comenzó una disminución anual. Ahora, aunque se plantea incrementar el monto con respecto a 2020, el PPEF para 2021 en el Ramo (número 48) será apenas 0.22% del gasto. Si además se le restan al total de 13 mil 985 millones de pesos (mdp) los 3 mil 508 mdp que se destinarán al proyecto del Bosque de Chapultepec, le quedarán al sector 10,477 millones, es decir 0.17% del gasto federal. Son las cuentas que desglosa el también promotor cultural, experto en temas de diversidad cultural, salvaguarda del patrimonio material e inmaterial, y consultor internacional, quien cada año elabora y comparte un análisis comparativo del PPEF en Cultura, entre el ejercicio presupuestario que va y lo solicitado y/o autorizado para el siguiente. Ahora se puede consultar en su Twitter @culturamexico. Ahí desglosa los montos exactos que se están solicitando para los institutos nacionales de Antropología e Historia (3 mil 918 mdp) y de Bellas Artes (3 mil 259 mdp), que son parecidos a lo autorizado para Chapultepec. Se detallan, asimismo, los de otros organismos descentralizados y desconcentrados, y en otro apartado los correspondientes a las dependencias de la Secretaría de Cultura. Entre las instituciones con mayor recorte se encuentran Educal, con 30.91% menos; el Instituto Mexicano de Cinematografía, con 19.43%; Televisión Metropolitana, SA de CV (Canal 22), con 16.46% menos; y el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, al cual se le quita 10:17%. Huelga decir –porque se ha repetido insistentemente el tema de la política de austeridad del gobierno de la Cuarta Transformación– que, salvo la Subsecretaría de Desarrollo Cultural, que presenta un incremento de 97.49% respecto del año en curso, y la Unidad de Administración y Finanzas, a la cual se le incrementará en 2.96% el monto, el resto de las dependencias e instituciones presenta un decremento. La SC, detalla, tendrá para sus actividades sustantivas 0.17% del presupuesto federal: “Lo más grave de esto es que –como se ha anunciado– el proyecto del Bosque Chapultepec implica una inversión total de más de 10 mil millones, que van a ser repartidos en los próximos tres años. Es decir que tenemos la promesa de que, en los próximos años, de aquí a 2023, el presupuesto de Cultura va a incluir cuando menos entre 2 mil 500 y 3 mil millones de pesos al Proyecto Chapultepec. “Esto significa una baja generalizada, no sólo para el próximo año, sino prácticamente de aquí al final del sexenio. Porque es muy probable que en el año electoral de 2024 haya otras prioridades, no necesariamente cultura. Eso me parece muy grave, realmente es una afectación estructural y de largo plazo.” A su parecer debe ponerse toda la atención y cuidado a ese hecho, porque si bien el bosque “es un paisaje cultural emblemático de nuestro país”, no es prioritario. Expresa entonces su coincidencia con la curadora, crítica e investigadora del arte Miriam Káiser, quien dirigió una carta a la titular de la SC, Alejandra Frausto, para conminarla a reconsiderar el Proyecto Chapultepec a la luz de las necesidades presupuestarias más inmediatas en el ámbito cultural. Publicada el 7 de septiembre pasado en el portal Paso Libre del Grecu (https://pasolibre.grecu.mx/sobre-el-proyecto-chapultepec/), subrayó: “No tiene nada de malo repensar los proyectos, escuchar las voces de otras personas, evaluar sus costos-beneficios, tomar en cuenta los pros y contras, sobre todo en estos aciagos momentos en los que hay que establecer prioridades: mejorar lo que hay, protegerlo, permitir que se realicen las actividades culturales con dignidad, con calidad; es decir: APOYAR LAS INSTANCIAS CULTURALES DE TODO EL PAÍS que tanto lo requieren, con ese presupuesto dedicado a un de por sí bellísimo Bosque de Chapultepec que necesitará presupuesto para su protección, mejoramiento de sus áreas, renovación de ciertos árboles, pero NADA MÁS” (las mayúsculas son del original). Asimismo, la exdirectora del Museo del Palacio de Bellas Artes indicó que el bosque no requiere de una reconversión y es el momento menos apropiado para pensar en ella. “El dinero asignado, que es un monto bastante considerable, debería ser restituido a la Secretaria de Cultura a efecto de proporcionar dignos presupuestos a los museos que tanto lo necesitan. Son otras instituciones que conozco a fondo por haber trabajado en varias de ellas, y por supuesto que también a los distintos menesteres culturales que han sido golpeados de manera brutal, tanto por la pandemia como por los recortes presupuestales que sufrieron todas las áreas culturales, no sólo en la Ciudad de México, sino también a lo largo y ancho de nuestro país.” En el mismo sentido, Villaseñor añade que el recorte que sufre la SC afecta primordialmente el tema del patrimonio cultural material e inmaterial. Y alerta que los museos que lo resguardan tienen “enormes carencias”. Las autoridades culturales han celebrado a través de boletines de prensa la reapertura paulatina de varios recintos, cerrados por la pandemia. Pero advierte el especialista: “El problema no es la apertura al público; sí es importante, pero lo verdaderamente trascendente es que los museos puedan seguir custodiando y conservando ese valioso patrimonio cultural material e inmaterial. No podemos llegar a un estado de distorsión donde no haya dinero para pagar las alarmas, para conservar las cámaras de vigilancia o para gastar en el personal necesario para la custodia de esos bienes. No podemos poner en riesgo su conservación por tener que apagar un aire acondicionado o no tener los recursos para el mantenimiento preventivo. “En este orden de ideas, debemos reflexionar sobre la importancia de destinar los recursos necesarios para estas tareas sustantivas de las instituciones.” Se pregunta –“si cabe la figura”– si tiene mayor prioridad una consulta sobre el tema del castigo a los expresidentes (“que jurídicamente no requiere de ella”), o invertir parte de esos 8 mil mdp (“que no existen” pero se tendrían que destinar para su organización, según el Instituto Nacional Electoral), o la conservación y salvaguarda del patrimonio cultural, la intervención de los inmuebles pendientes de restaurar tras el sismo de 2017, entre otros aspectos.

Golpe a instituciones

Cuando se le pregunta si parte de la merma presupuestal resultará de la desaparición de varios fideicomisos en cultura, indica que para llegar a los 3 mil 508 mdp para Chapultepec, hubo que reducir el gasto operativo de prácticamente todas las instituciones (en su tuit indica las cantidades). Además, disminuir en 57% los subsidios, esto es las transferencias que el gobierno central hace a estados y municipios, lo destinado a becas, estímulos y apoyos. Y destaca el recorte de 87% a la Dirección General de Vinculación Cultural, coordinadora del programa Cultura Comunitaria, que se enarboló como el más importante para la gestión de Frausto: “Este año no tiene inversión alguna”. El artista Gabriel Orozco, responsable del Proyecto Chapultepec, insistió en entrevista con Proceso (2288) en que lo autorizado para su trabajo no es a costa del presupuesto de otras instituciones. “Pues, por principio de cuentas, para 2021 no está considerado el monto que tradicionalmente se otorgaba a Ciudades Patrimonio y tampoco el apoyo a las instituciones estatales de cultura”, dice Villaseñor. Más allá de repetir la obviedad del “desinterés en la cultura” que desde hace sexenios se manifiesta, la señal que para Villaseñor se va aclarando a escala global es que el desarrollo cultural “ya no puede ser planeado desde la verticalidad de los Estados nación”, sino “desde la horizontalidad de la sociedad”: “Por el impulso vasconcelista (el proyecto cultural postrevolucionario promovido por José Vasconcelos que rigió hasta entrados los años ochenta del siglo XX), pensamos que la cultura era un tema de facultad y responsabilidad de la federación. El peso relativo que tenían el Conaculta (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes), el INBA y el INAH, generó esa percepción. “Pero si reflexionamos un poco, más de 90% de la cultura de este país se hace fuera de las instituciones. Hablo desde el patrimonio cultural inmaterial y todas estas expresiones, conocimientos, saberes y técnicas, hasta las decisiones que tomamos diariamente respecto de qué comer, qué vestir, cómo curarnos, qué obra de arte contemplar o cómo expresarnos… son decisiones, son procesos que se desarrollan fuera de las instituciones.” Ello no significa, aclara, que las instituciones públicas no sean responsables de garantizar, promover y difundir los derechos culturales. Sin embargo, “más que una responsabilidad vertical indicativa, la situación actual llama a que las instituciones gubernamentales generen las condiciones para la existencia de una sociedad más participativa”: “Primero que conozca, se le transmitan los contenidos simbólicos de la diversidad cultural de México y del mundo; segundo, pueda encontrarse, dialogar e intercambiar, y pueda participar; y en tercer lugar pueda aportar en ese producto de combinaciones nuevas, respecto del bagaje cultural que tienen las personas en uso de sus capacidades creativas –que todos tenemos– para encontrar nuevas soluciones a los problemas que nos está planteando la realidad.” Enfatiza: “Hoy más que nunca, determinar la política cultural debe generar espacios para la apropiación, la participación y la aportación cultural en el ejercicio de los derechos culturales, conforme a la Ley General de Derechos Culturales y el artículo primero de Constitución, que así lo obliga.” –¿No se está planteando así? –Me parece que, al menos aquí, no hay un presupuesto expreso dedicado a la preservación o al fomento o al pleno ejercicio de los derechos culturales. A manera de ejemplo, recuerda que aún no se ha dado a conocer el nuevo reglamento de la SC (el anterior se publicó el 8 de noviembre de 2016 con la promesa de que sería revisado, pues fue muy cuestionado y dejó insatisfechos a trabajadores y especialistas en el tema, como publicó en su momento la agencia Apro). Y que no existe en la nueva estructura orgánica y administrativa de la institución ninguna dirección o coordinación destinada a garantizar esos derechos culturales: “Podría ser más expreso el cumplimiento de esa obligación.” Se ha puesto en tela de juicio el interés del presidente Andrés Manuel López Obrador en el tema de la cultura. En la conferencia mañanera del 23 de septiembre pasado, los reporteros le transmitieron la preocupación de la comunidad artística y cultural por el tema, debido a los recortes presupuestales particularmente a medios públicos, como Radio Educación y Canal 22. El titular del Ejecutivo reviró preguntando a su vez si se está dejando sin presupuesto a la cultura, como consignaron los medios: “¿Quién es el elemento fundamental de la cultura? El hombre, la mujer, el ser humano y su dignidad. Entonces, si se está apoyando a la gente como nunca, a los pobres, a los necesitados, si se están entregando becas como nunca para que puedan estudiar los hijos de familias de escasos recursos económicos, ¿qué?, ¿eso no es cultura?, ¿eso no es educación? Eso es lo principal, el que destinemos todo a los seres humanos, lo demás es accesorio, pero es un buen debate.” Y añadió que ayudar a la gente más necesitada “no es comunismo, es humanismo”. Sin embargo, se le comenta a Villaseñor, para los proyectos de infraestructura prioritarios del gobierno actual parece sí haber presupuestos: Es el caso de Chapultepec. Y también se abrieron proyectos de salvamento arqueológico para la ruta del Tren Maya, está en curso la creación de un museo para resguardar el patrimonio paleontológico hallado durante la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, y el rescate del Lago de Texcoco. Argumenta: “Probablemente, pero creo que la gran reflexión de fondo es: seguimos dependiendo de ese esquema o buscamos otras alternativas donde el desarrollo cultural tenga mucho más trabajo horizontal de la sociedad. Porque el hecho de que el desarrollo cultural sea un derecho humano no es una concesión graciosa, significa que es a partir de la apropiación de los contenidos culturales que somos capaces de ser humanos, de ser creativos, de desarrollarnos, de participar y de aportar al mundo. “En este orden de ideas, es un proceso fundamentalmente del ámbito privado, no necesariamente del público. Darnos cuenta de esta situación es importante porque son muchos los ejemplos de cómo se hace desarrollo cultural desde la sociedad.” Pone en la balanza que el mayor porcentaje en el fomento y desarrollo de la cultura ya no lo hace el Estado, y es esencial saberlo para que la sociedad sepa hacia dónde dirigir los esfuerzos: “Claro que no habrá recursos presupuestales suficientes en los próximos años y, bueno, no podemos quedarnos lamentándonos y argumentando contra algo que económicamente se ve muy complejo por la situación que está viviendo el país. Tomemos el desarrollo cultural en nuestras manos y pidamos que existan mejores condiciones para garantizar el más pleno ejercicio de los derechos culturales.”
Reportaje publicado el 11 de octubre en la edición 2293 de la revista Proceso.