Revista Proceso

Pánico en la Casa Blanca

La incontrolable propagación del covid-19 ha hecho que a las elecciones del próximo 3 de noviembre se les perciban como un referéndum sobre el manejo que le ha dado Donald Trump a la pandemia.
jueves, 22 de octubre de 2020

Ante la ventaja del demócrata Joe Biden, según los sondeos, el presidente Donald Trump redobla sus actividades proselitistas. Y aun cuando se esmera en denostar a su contrincante –a quien llama comunista–, en realidad se está refugiando en los clichés que le dieron el triunfo en los comicios de 2016. Y mientras el pánico se enseñorea en la Casa Blanca, Biden se muestra cauteloso en este proceso electoral marcado por la pandemia. Lo cierto es que aún nada está decidido.

WASHINGTON (Proceso).– A dos semanas de las elecciones presidenciales, en la Casa Blanca hay pánico porque las encuestas sobre la tendencia electoral posicionan a Joe Biden como favorito sobre la reelección del presidente Donald Trump, todo ello en medio de los contagios de covid-19 que no se detienen.

Tras proclamarse inmune al virus que le ha costado la vida a más de 217 mil personas en Estados Unidos y a más de 1 millón 100 mil en todo el planeta, Trump retoma en su campaña argumentos de su proselitismo de 2016 que ya no tienen la misma resonancia en el electorado.

Al exvicepresidente Biden, su contrincante demócrata, Triump lo estigmatiza y responsabiliza de todo; dejó de apodarlo “el dormilón” y ahora lo etiqueta como “comunista y socialista”, e insiste en acusarlo de ser una amenaza para la seguridad y estabilidad económica de Estados Unidos.

El rebrote e incontrolable propagación de covid-19, aunque con niveles menores que los registrados entre abril y julio, ha hecho que a las elecciones del próximo 3 de noviembre se les perciban como un referéndum sobre el manejo que le ha dado Trump a la pandemia.

La promesa de tener lista una vacuna contra el coronavirus antes del día de los comicios se desvanece; la bravuconería y desafío a las recomendaciones médicas, científicas y de epidemiólogos es la alternativa que Trump propaga entre la base electoral que lo apoya ciegamente.

Rompiendo con los estándares de sentido común para prevenir contagios, Trump se reincorporó al proselitismo una semana después de su hospitalización y luego de ser un agente de propagación del virus, en un acto de desesperación por bajar la ventaja de Biden.

Debido a la experiencia de hace cuatro años son pocos los que confían en la medición de la tendencia del voto, pero no se puede ignorar porque sus porcentajes de error –de más menos 3 y 4 puntos porcentuales– son brújula de orientación para los comicios.

La retórica de Trump, con la que desea destronar a Biden de la punta de los sondeos, se sustenta en proclamar que él se vengará de China por ser la propagadora original de covid-19, mientras que con Biden el coloso asiático tendría a una marioneta de sus intereses en Washington.

El nuevo decálogo de la plataforma electoral de Trump consiste en desempolvar los asuntos que le dieron resultado en 2016 para derrotar a Hillary Clinton, ajustándolos a la realidad del país y del mundo por las consecuencias sociales y macroeconómicas del coronavirus.

Con Biden como presidente, Trump vaticina la debacle económica de los Estados Unidos porque, dice, aumentará los impuestos, reformará los acuerdos comerciales y permitirá la fuga al extranjero de empresas y empleos estadunidenses.

Bajo una presidencia en manos del candidato demócrata, Trump alerta que, además del comunismo, se perderá la seguridad y control de la frontera con México, ya que se cancelará la construcción del muro, lo cual facilitará y acrecentará el tráfico de drogas ilícitas y de seres humanos.

Este texto es un adelanto del reportaje publicado en el número 2294 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 18 de octubre de 2020.

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