La extraña desaparición del doctor Grinberg

Dos décadas de investigaciones en su laboratorio de la Facultad de Psicología de la UNAM, reconocimientos mundiales como profesor y conferencista, creador de la Teoría Sintérgica; pero entre 1994 y 1995 al neurofisiólogo judeo-mexicano Jacobo Grinberg se lo tragó la tierra. ¿Conspiración? ¿Asesinato? ¿Abducción chamánica? El catalán Ida Cuéllar va en pos de este misterio sin resolver en su ópera prima "El secreto del doctor Grinberg", documental de estreno en el GIFF guanajuatense. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Su caso es aún un enigma. El neurofisiólogo y psicólogo mexicano Jacobo Grinberg-Zylberbaum desapareció el 8 de diciembre de 1994, a sus 47 años de edad, cuando se hallaba en la cima de su carrera y con más de 50 libros publicados e innumerables investigaciones. Este especialista de la telequinesia y la telepatía, quien recorrió México para estudiar con los chamanes, simplemente se esfumó. Su paradero ha suscitado muchas hipótesis y teorías descomunales; como aquella de que se lo llevaron agentes del FBI (Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos), e incluso que lo asesinó su segunda esposa, Teresa Mendoza López, para también ella perderse sin dejar rastro. Todo sobre la inexplicable ausencia del creador de la Teoría Sintérgica (“existe un continuo de espacio de energía pero el humano común sólo puede percibir una parte de éste”) es narrado por el documental El secreto del doctor Grinberg (España, 2020), ópera prima del barcelonés Ida Cuéllar, que se estrena en México. La cinta compite en la sección oficial de la 23 edición del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF, en inglés), la cual empezó virtual y físicamente el 18 de septiembre y finalizará el 27. Cuéllar (Arenys de Mar, 1977), asimismo músico, cuenta en entrevista por Zoom que creó el filme no para personas a quienes les interese la ciencia, la filosofía o el chamanismo, sino porque simplemente deseaba ofrecer una historia interesante: “Anhelaba que atrapara como película. Me gustaría que las personas que no conocen estos tópicos se abran a ellos, o al menos estén al tanto. Nos hallamos en un momento en el que cada vez más necesitamos encontrar un sentido a la vida. Nuestra sociedad se ha ido hacia el lado materialista. Y deberíamos entender que el mundo no sólo está hecho de materia, sino que hay una parte psíquica, espiritual y emocional tan importante como la material y racional”. Cuéllar creó el filme de 91 minutos para dar a conocer al científico: “Jacobo es muy importante en la ciencia mexicana del siglo XX, e igual para el mundo. Entonces me interesaba mucho rescatar su figura y que la gente pueda acceder a este personaje para mí fascinante.” Y pronto, Ida Cuéllar enfatiza: “Este largometraje es un misterio. Como dice el escritor y filósofo inglés Patrick Harpur –a quien incluye en el documental–, los auténticos misterios no se resuelven, sino que hacen que vayas profundizando en ellos cada vez más y más, y al final eres tú quien se transforma. “Es decir, no das una solución al misterio, pero tú te transformas y empiezas a ver el mundo desde otra perspectiva.”

Viaje sin retorno

Estamos en México en diciembre de 1994, cuando acaba de ser investido presidente Ernesto Zedillo Ponce de León. Antonio Fernández González, entonces procurador General de Justicia del Distrito Federal, crea una fiscalía para buscar al científico –fundador del Instituto Nacional para el Estudio de la Conciencia, con financiamientos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)–. Al frente de la investigación va el comandante Clemente Padilla, director operativo del Ministerio Público. El largometraje discurre que Grinberg había anunciado que se iría de vacaciones de fin del año 1994 rumbo al Tíbet, aunque según las averiguaciones  nunca salió del país ni entró a esa región de Asia. En la misma pantalla, su hermano Jerry comenta que le avisó que “le tenía miedo” a su segunda mujer (Teresa Mendoza López). Su hija del primer matrimonio, la cantante Estusha Grinberg Arditti, cuenta que le habló por teléfono el 12 de diciembre para felicitarlo por su cumpleaños 48, pero Teresa le avisó que “ya se había adelantado al Tíbet”. Después, nada se supo de la segunda esposa. A los testimonios del comandante Padilla y de Estusha, en El secreto del doctor Grinberg se añaden los de: Jerry y David, hermanos de Grinberg; la pintora y psicoanalista Lizette Arditti, primera esposa del doctor; Hilda Etterman, prima del científico; Ruth Cerezo y Leah Bella, sus ayudantes; José Colastra, galeno en medicina natural y bioenergética; Amit Goswami, doctor en física cuántica; Tony Karam, presidente de la Casa Tíbet en México; Sam Quiñones, periodista de Los Angeles Times; José Rubinstein, amigo del psicofisiólogo; Juan José Sánchez Sosa, director de la Facultad de Psicología de la UNAM; el editor Fernando Solana Olivares, autor de los artículos El enigma Grinberg (2007); la comunicadora Tere Vale; Esperanza (médium), y Ramón Mansilla, último ayudante de la curandera y chamana de nombre Pachita. Cuéllar le dedicó 10 años de su vida a El secreto del doctor Grinberg, producida por Polar Star Films y PRIMO (“de 2010 a 2020 ha sido un ciclo en el que he tenido dos hijos”). La película se proyectó primero en el Sheffield International Documentary Festival, celebrado del 10 de junio al 10 de julio pasados en el Reino Unido. Después, en el Festival Internacional de Cine de Málaga, del 21 al 30 de agosto. El realizador rememora que en su primer viaje a México, en Tepoztlán, Morelos, una mujer le narró la desaparición de Grinberg y su relación con la curandera Pachita, cuyo verdadero nombre era Bárbara Guerrero: “Un día antes de esa charla, había comprado un libro pequeño de Grinberg, sin conocerlo. De ahí me surgió el interés de realizar el documental. La mujer conocía a su hija, Estusha, y me la presentó. Yo empecé a leer los libros del científico; me quedé fascinado y sorprendido con La batalla por el templo, su biografía que escribió tres años antes de esfumarse y en la que él mismo dejó un montón de pistas sobre su futura desaparición. Son como señales. Y me sumergí por completo en esta historia.”

Puertas de la percepción

El caso del académico de la UNAM, nacido en la Ciudad de México, fue cerrado por las autoridades mexicanas en 1996, y los familiares de Grinberg ya no localizaron al comandante Padilla; pero Cuéllar lo buscó y dio con él: “Clemente Padilla es un personaje maravilloso. Al principio nosotros teníamos una entrevista de 2003 que le hizo un estudiante de la UNAM, Ivanov Marmolejo. El comandante es un hombre muy entregado, tanto que tuvo que cambiar de chip. Él empezó a leer los libros de Jacobo, se metió a fondo en todos los temas que investigaba Grinberg para intentar comprender qué pudo haber pasado con él. “Para mí, Padilla parece una figura sacada del cine negro, porque se mete en una investigación y acaba como obsesionado, transformado por el caso, el cual es el más importante de su vida y el único que dejó sin resolver, aunque él apunta a una resolución que posee demasiadas zonas oscuras. “Es una solución que no la puede afirmar al 100%. Y si pudiera, llega hasta el punto en que un testigo le dijo que al científico mexicano lo bajaron de un avión en (las alturas de) Colorado (Estados Unidos). Pero más allá de eso, no sabe qué pasó, ni la causa. Todas son conjeturas.” En el pueblo mágico de Malinalco, el comandante Padilla accedió a hablar con Cuéllar para El secreto del doctor Grinberg: “Después del caso Jacobo Grinberg decidí retirarme e irme de la Ciudad de México. Me quise apartar de todas las cosas.” Se ve en la película que muestra las cintas de audio y video y el expediente del investigador desaparecido: “Cuando dimos a conocer la foto en la televisión (la cantante e hija participó en Siempre en Domingo y mostró la imagen de su papá para buscarlo), se recibieron miles de llamadas.” Hasta que hubo una, curiosa, de “el testigo Boulder” (Luis Carlos Ruiz Martínez). Él me dijo que trabajaba poniendo gasolina en Boulder, Colorado. Eran entre las 8:30 y 9:00 de la mañana cuando aterrizó una avioneta tipo Cessna, color blanco, y se estacionó a 15 metros de donde se encontraba esta persona. En ese mismo lugar se encontraban dos automóviles blancos, y cuando se paró la avioneta bajaron a dos personas, un hombre y una mujer. “El hombre, con más de 40 años y con barba. La mujer, de estatura baja, morena apiñonada. Al hombre lo subieron al carro delantero y a la mujer al carro trasero. Pudo reconocer a un agente del FBI, llamado Rick Howard, y a Marina Velasco, agente del servicio secreto norteamericano. Ella, güera, de 35 años. Los reconoció porque esas personas cargaban gasolina donde él trabajaba, por eso sabe los nombres.” Padilla comenzó a indagar en Boulder, a más de 1,600 metros de altura: “Salieron papeles del doctor Grinberg en Boulder. Nadie sabía que él colaboraba en la Universidad de Boulder y que daba conferencias. Él viajaba a Carolina del Sur y de ahí se desplazaba a Boulder, nunca llegaba a Boulder directo. Tomaba aeropuertos aledaños. Eso nos extrañó. Cuando solicitamos la intervención del FBI, nos regresaron la documentación, que sólo incluye la entrada de Grinberg el 1 de noviembre de 1994; iba a Nueva York. Solicité por otro medio la información y me llegaron tres páginas de entradas y salidas de Grinberg y Teresa Mendoza en el aeropuerto JFK (Nueva York), en el de Los Ángeles, en el de Atlanta, de todas las partes que habían visitado… “¿Qué quiere decir eso? O una de dos: O hay negligencia del FBI, o no hay intención de cooperar.”

Cabos sueltos

A Cuéllar se le comenta durante la charla con Proceso que es increíble que después de tantos años, el comandante Padilla tuviera todo el expediente de Grinberg, y detalla: “A Padilla lo expulsaron de la policía, supuestamente ya no ligado a esa investigación; pero lo sacaron del caso cuando empezó a tocar ciertos temas, y después lo echaron de su trabajo. ¡Él guardó todo! Se pensaba que las copias de las investigaciones habían desaparecido. Su hermano Jerry (Grinberg) poseía una copia del caso y años después las llevó a la policía y desaparecieron. Padilla guardaba todo en una mochila entera. Había descripciones de los testigos, fotos, en fin. Eso estuvo genial porque accedimos a la investigación completa. Y le pregunté si guardaba otra investigación más, y respondió que no. Era el único caso que conservaba.” En el largometraje se menciona que el doctor Grinberg estuvo obsesionado en brindar una explicación científica a las prácticas del chamanismo mexicano (“para los científicos era un chamán y para los chamanes era un científico, estaba entre dos mundos, lo cual fue muy difícil para Jacobo”, expresa en la cinta su hermano David, y la médium Esperanza apunta en el documental que Grinberg le dijo que “unos seres le ayudaban” y que cuando él ya no quiso su auxilio, “lo encadenaron en un espacio”). Cabe destacar que en amazon.es se venden los libros de Grinberg, entre otros Los chamanes de México (seis tomos), Curaciones chamánicas, Psicofisiología del poder, La construcción de la realidad y Los chamanes de México: Pachita. Cuéllar buscó dos veces a los papás de la esposa de Grinberg, Teresa Mendoza; pero se negaron a dar la entrevista. Leah Bella, ayudante de Grinberg, específica en la película: “Teresa resultó ser una mujer que no era Teresa. O sea, su historial no era el que ella decía que era. Ahí de entrada ya tenemos algo extraño. Tenía un título que no era su título; de hecho parece que ni su nombre era real (se muestra un documento que dice ‘Teresa López’)”. En 2017, la CIA estadunidense (Central Intelligence Agency) liberó 930 mil documentos clasificados por internet, lo cual daban 12 millones de páginas. Padilla encontró que la CIA sí tenía conocimiento de Grinberg, “entonces está trabajando con ellos, ahí está la verdad, en Boulder, pero se me volteó la familia”, manifiesta el comandante. La cinta muestra un artículo de Grinberg en el programa Stargate de la CIA. Al respecto, Cuéllar menciona: “No es tan extraño. Es normal que tengan todas las investigaciones que hay acerca de fenómenos extrasensoriales. El programa Stargate ha ido cambiando de nombre. En los años cincuenta se llamaba MK-Ultra. De los ochenta a 1995 era Stargate­ y es una sección que la CIA posee para investigar todos los temas de telepatía, de remote vision (visión remota), incluso fenómenos OVNI, telequinesis, de todos los tópicos de percepción extrasensorial. Es normal que incluyan artículos de investigaciones, al mismo tiempo también van a intentar contactar a los científicos, porque son de su interés. Él investigaba la conexión entre cerebros o mentes.” –¿Cómo es que hacia 2016 sacaron dinero de la cuenta de Grinberg? –Yo intenté indagar más sobre eso… Cuando pasaron los 20 años y pudo dársele por muerto, su hija Estusha ya pudo tener acceso a la herencia, y cuando quiso sacar el dinero que había en el banco, alguien más lo había sacado meses antes. Teóricamente la única persona que podía sacar dinero de ahí era Jacobo. Ella no llegó realmente a saber por qué ni quién había sacado ese dinero. Es un punto más de las cosas extrañas que hay alrededor del caso. Su primera esposa, Arditti, confiesa a cuadro: “Es muy fuerte este misterio, no se acaba nunca. No vez luz al final del túnel.” El cineasta Cuéllar termina reiterando: “El largometraje ayuda a reivindicar y recuperar la figura de Jacobo. Me producía mucha curiosidad por qué era tan desconocido aquí en México.” El secreto del doctor Grinberg participará además en la sección de Proyecciones Especiales de la 15 edición del DocsMX, Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México, que se efectuará del 8 al 25 de octubre próximos.
Reportaje publicado el 27 de agosto en la edición 2291 de la revista Proceso.