Elecciones EU 2020

Georgia: la batalla que viene

Republicanos y demócratas dirigen sus baterías hacia este estado, que repetirá las votaciones en enero próximo. Estarán en juego dos lugares en el Senado y con ello el control del Capitolio.
miércoles, 18 de noviembre de 2020

Mientras el presidente Donald Trump niega su derrota, entorpece el proceso de transición a una nueva administración y entabla batallas legales para probar irregularidades en los sufragios, republicanos y demócratas dirigen sus baterías hacia Georgia. Este estado –dividido y enfrentado como el país entero– repetirá las votaciones en enero próximo. Estarán en juego dos lugares en el Senado y con ello el control del Capitolio. Si ganan los demócratas, Joe Biden podrá sin problemas elegir su gabinete y establecer su agenda de gobierno; si ganan los republicanos, éstos tendrán la capacidad de obstaculizar las políticas y las nominaciones del nuevo mandatario.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Primero fueron los gritos de júbilo; luego los sonidos de los cláxones, pero el clímax llegó con el golpeteo de cacerolas desde las ventanas y el tañer de campanas en las calles de Washington DC. La fiesta se desató de manera súbita, en pocos minutos. 

Eran las 11:30 de la mañana del sábado 7. Los principales medios de comunicación acababan de anunciar el triunfo de Joe Biden en la contienda presidencial. Miles de personas de la ciudad que lo votó en un 93% convergían hacía la Casa Blanca para celebrarlo. Una hora antes el presidente Donald Trump había reiterado su victoria “por mucho”.

Después del mediodía llegó la reacción del Comité Senatorial Republicano Nacional: “El Senado es la última línea de defensa”, decía su mensaje en la red social Twitter, llamando a mantener la actual mayoría del partido en la cámara alta, todavía por definirse.

La geografía de ese nuevo frente electoral podía atisbarse en la solapa de algunos empleados demócratas en pleno festejo: una estampa con un melocotón, símbolo de Georgia, el estado sureño, la batalla que viene por el poder legislativo.

Trump se niega a admitir su derrota,
–aun cuando el viernes 13 por la tarde las principales cadenas televisivas de Estados Unidos informaron que su contrincante, el demócrata, Joe Biden, tenía 306 votos contra los 232 que él obtuvo–, mientras su partido entabla diversas batallas legales para probar las supuestas irregularidades en el voto, cada vez con menos posibilidades. 

De hecho, el día anterior, el mandatario sufrió un revés: en un comunicado los principales funcionarios de la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad –dependiente del Departamento de Seguridad Interior–, sostienen que “las elecciones del 3 de noviembre fueron las más seguras en la historia de Estados Unidos”. 

Tajantes, añadieron: “No hay evidencia de que algún sistema de votación haya eliminado o perdido votos, haya cambiado votos o haya sido comprometido de alguna manera”.

Mientras tanto las maquinarias de ambos partidos ya se enfocan en lo que podría definir el éxito o fracaso del siguiente mandatario: en Georgia quedan por decidirse dos puestos al Senado, en una cámara controlada por los republicanos con una tenue mayoría de 50 senadores, contra 48 de los demócratas. 

Este texto es un adelanto del reportaje publicado en el número 2298 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 15 de noviembre de 2020.