Revista Proceso

Los números rojos del 35 FICG tapatío

El Festival Internacional de Cine de Guadalajara, que refleja pérdidas económicas debido a la pandemia, se celebrará de manera híbrida del 20 al 27 de noviembre.
sábado, 21 de noviembre de 2020

El Festival Internacional de Cine de Guadalajara, que refleja pérdidas económicas debido a la pandemia, se celebrará de manera híbrida del 20 al 27 de noviembre. Estrella Araiza Briseño, su directora general, y Raúl Padilla López, al frente del patronato, desglosan los retos en su organización. De la situación del cine en Perú, invitado de honor, habla Pierre Emile Vandoorne.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Detener la 35 edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG), programada del 20 al 27 de marzo pasado, por el covid-19, “fue muy complicado y sí tuvimos pérdidas económicas”, señala su directora general, Estrella Araiza Briseño.

Jalisco se encuentra en semáforo naranja y el festival se reprogramó del 20 al 27 de este mes de manera física y virtual. La cinematografía invitada será la de Perú, por lo cual el realizador Francisco Lombardi (Tacna, 1949) recibirá físicamente el homenaje iberoamericano de este año. Igual se reconocerán las carreras del compositor australiano Tim Davies (Brisbane, 1972) y de la directora jalisciense Patricia Riggen (Guadalajara, 1970), quien opina para Proceso vía correo electrónico ante la emergencia sanitaria:

“El ser humano es un animal que se adapta a su circunstancia y vamos a tener que aprender a vivir con el covid, pero obviamente cuidándonos. En producción será lo mismo, debemos aprender a filmar bajo esta nueva circunstancia. Sin duda va a costar más dinero y tiempo, así que los estudios tendrán que ser menos ambiciosos, y los cineastas independientes más creativos.”

Realizadora de La misma luna, Los 33 y Miracles From Heaven, se enfoca en las salas de cine:

“Va a tomar tiempo la recuperación como todo lo demás en nuestra economía; pero ir al cine es una clase de diversión y entretenimiento que no será nunca sustituida por la experiencia de ver cine en casa. Por fortuna, en este momento tenemos todas esas plataformas digitales, mientras pasa la pandemia.”

Asimismo, el evento efectuará tributos póstumos al primer actor Héctor Suárez, al cineasta Jaime Humberto Hermosillo y al director de programación del FICG, Gerardo Salcedo Romero, fallecidos este año.

Para Raúl Padilla López, presidente del patronato, el 2020 ha significado casi como hacer dos festivales, “el que se realizaría en marzo llevaba un adelanto de inversión de 70%, y al posponerlo para noviembre se gastó más”. Reconoce que Estrella Araiza realizó un gran esfuerzo con el presupuesto de alrededor de los 50 millones de pesos que se gastan anualmente.

Nacida en 1981, la directora tapatía platica por teléfono a Proceso:

“Fue muy complicado aplazar el festival, pero al final nuestra prioridad es la salud de todos. Se perdieron muchas cosas que nosotros ya teníamos como muy planteadas. Ahora que lo estamos retomando, hay muchas personas a las que les da miedo viajar y es entendible.”

–¿Se planeó en algún momento ya no realizarlo en este 2020?

–Sí, por supuesto se contempló. Era muy importante primero conocer bien las opiniones con diferentes epidemiólogos para que nos explicaran cuáles eran las posibilidades de contagio o qué riesgos corríamos si lo hacíamos, y a partir de eso organizarlo bien.

Cuenta que se desarrolló una plataforma digital donde se podrá vivir el FICG en un andador cultural moldeado en tercera dimensión, a fin de disfrutar conferencias magistrales y proyecciones especiales (udg3d.com). A la vez, Filmin Latino (www.filminlatino.mx), del Instituto Mexicano de Cinematografía, se sumó para que desde cualquier país se pueda seguir la 35 edición. Y se asoció el Canal 44 de la Universidad de Guadalajara, “porque aún hay personas que no cuentan con internet”, subraya Araiza Briseño.

La titular del encuentro estudió comunicación en el Tecnológico de Monterrey de Guadalajara. En 2012 fundó su propia compañía de distribución y ventas llamada Vendo Cine. Antes de ser la responsable del evento estuvo encargada del Festival Internacional de Cine en Guadalajara en Los Ángeles, así como de las áreas de industria y mercado del propio FICG.

Comunica que el festival en esta ocasión organiza su mercado fílmico e industrial virtualmente. Y como al mismo tiempo ese mercado estará abierto al público de manera gratuita en las plataformas mencionadas –lo cual no es usual–, plantea una complicación para convocar a los profesionales, cuyas operaciones se efectúan a puerta cerrada. Para los intercambios de adquisición, informa, intervendrán unas 240 personas de industria, y aclara que en esta nueva modalidad no es necesario que la gente pague para conocer la oferta del mercado.

–¿Hay esperanza de que se vendan películas para distribuir y exhibir?

–Es muy difícil. De hecho han estado cambiando muchísimo los esquemas de las ventas. A partir de la pandemia hay muchísima más gente que adquiere los derechos para internet y obviamente las salas se han quedado rezagadas. Se podrán vender para las plataformas, porque muchas se han quedado sin contenido por dos cosas: primero dejaron de producir y, con el confinamiento, no pudieron comprar porque no se pudieron mover.

La oferta peruana

Pierre Emile Vandoorne Romero, director del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios (DAFO) del Ministerio de Cultura del país sudamericano, expresa vía correo electrónico desde Lima que ser el invitado al FICG “es un gran honor para Perú y permite darle visibilidad a la diversidad del cine nacional, cuya producción ha crecido de forma sostenida desde hace una década”.

Es un especialista en literatura hispánica por la Pontificia Universidad Católica del Perú, y de artes de la imagen por la Ryerson University de Toronto, Canadá. Dice que la pandemia sin duda ha limitado las actividades que habían previsto originalmente para el festival:

“Pero era importante mantener nuestro compromiso con el FICG y con el público de Guadalajara, y de México en general. Es un festival que siempre le ha prestado atención y dado lugar al cine peruano, por ejemplo hace dos años con varios premios a la película Wiñaypacha, de Óscar Catacora, y el año anterior otorgándole el premio al mejor director a Joel Calero, por La última tarde, y al mejor cortometraje para Aya, de Francesca Cánepa.”

En total, son 22 las películas que vienen a México. En las competencias de ficción, documental y cortometraje se incluye al menos una cinta de ese país. Para el premio Maguey hay tres películas, una en el área de Cine Culinario; el programa de Cine Peruano Contemporáneo cuenta con 10 filmes, y se exhibirán las cintas de Francisco Lombardi en versiones restauradas o remasterizadas.

–¿Qué tan reconocido es el cine peruano en el resto del mundo?

–La historia del cine peruano ha tenido figuras importantes, cuya obra es conocida y reconocida en América Latina y Europa. Sin embargo, el crecimiento del cine peruano, con una producción sostenida y diversa es un fenómeno reciente, impulsado tanto por el surgimiento de un cine comercial nacional, como una apuesta mayor del Estado en el financiamiento de la actividad cinematográfica y una nueva generación de creadores y creadoras.

“Si bien Perú es uno de los países de América Latina que más consume su propio cine, por lo menos de acuerdo a las cifras de asistencia a las salas comerciales, aún falta mucho por hacer con respecto a la internacionalización de nuestra producción. La presencia es cada vez mayor en festivales importantes y también comienza a circular por plataformas digitales.”

Nombra casos recientes de películas que han tenido una circulación internacional notable: Retablo, Wiñaypacha y la precandidata de este año a los premios Oscar, Canción sin nombre.

–¿Qué pasó con la nueva Ley de Cine en Perú, con la cual se iba a incrementar el financiamiento para producir películas?

–La pandemia retrasó la aprobación de la reglamentación de esta Ley –responde–. Sin embargo, aclara:

“La Ley de Cine recoge la mayoría de los avances que se han ido alcanzando en la última década a partir de la creación del Ministerio de Cultura: una definición, estabilidad y aumento del financiamiento público del cine, acciones afirmativas a favor de las distintas regiones del país, consideraciones para promover la igualdad entre hombres y mujeres en el sector audiovisual, la apertura a la coproducción internacional, una visión más amplia del sector no limitada sólo al cine, sino abierta a otras formas del audiovisual y las nuevas tecnologías. Asimismo, se crea un beneficio tributario, entre otras disposiciones importantes.”

Informa que más de 50 rodajes quedaron paralizados por el covid-19. Y algunos realizadores ya comenzaron a filmar:

“Se autorizó la producción audiovisual desde la fase tres de reactivación y también se aprobó recientemente un protocolo para preproducción y producción cinematográfica y audiovisual. Los lineamientos establecen tanto pruebas de covid para las personas que ocupan algunos cargos del equipo de producción, y una serie de otras disposiciones específicas por departamento.”

Los cines en Perú se hallan cerrados desde marzo pasado:

“Si bien 2019 había visto una caída en la asistencia del público y recaudación del cine peruano, 2020 se anunciaba como un muy buen año en este sentido, con una presencia importante de estrenos nacionales en cartelera. Pero los cines cerraron en marzo y aún no se cuenta con una fecha anunciada para su reapertura. El impacto en el sector sin duda ha sido y es grande.”

Se le cuestiona si la incertidumbre por la situación política que atraviesa Perú actualmente también afectará al cine, y contesta:

“El cine no es ajeno a la coyuntura, todo lo contrario, refleja las preocupaciones de la ciudadanía; representa visiones, debates y representaciones de la historia del país y, finalmente, es producto de la libertad de expresión y creación de nuestra ciudadanía. Por ende, la política siempre tiene un impacto en la producción cultural.”

Amistoso, redondea:

“En Perú sentimos mucha afinidad con México, por la similitud de algunos de nuestros procesos históricos y culturales, por eso presentar nuestra cinematografía y nuestra cultura en el FICG es una oportunidad para que nos conozcan un poco más en México y nos reconozcamos como hermanos y hermanas.”  

Reportaje publicado el 15 de noviembre en la edición 2298 de la revista Proceso.

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