Revista Proceso

“El baile de los 41”, sobre el yerno de Porfirio Díaz

David Pablos retoma para la pantalla grande un baile, del 18 de noviembre de 1901 en la Ciudad de México, con 42 varones, de los cuales 19 vestían como mujer. La policía los descubrió y los apresó, pero sólo uno fue absuelto: Ignacio de la Torre, el yerno del entonces presidente Porfirio Díaz.
sábado, 28 de noviembre de 2020

El título de la cinta de David Pablos, estrenada en el Festival Internacional de Cine de Morelia, es homónimo al hecho histórico ocurrido en 1901 durante el porfiriato. El director y la guionista Monika Revilla formaron un dúo para revalorizarlo, más allá del chisme, la ridiculización y la mofa, y darle su lugar en la historia del país y de la sexualidad de México. Contarlo desde el punto de vista de las personas que participaron en el baile, porque siempre se relata desde el punto de vista de la sociedad la cual está juzgando. Esa es la vuelta de tuerca que le imprimieron, “humanizar la anécdota”.

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- David Pablos retoma para la pantalla grande un baile, del 18 de noviembre de 1901 en la Ciudad de México, con 42 varones, de los cuales 19 vestían como mujer. La policía los descubrió y los apresó, pero sólo uno fue absuelto: Ignacio de la Torre, el yerno del entonces presidente Porfirio Díaz.

Con ese suceso, el realizador (Tijuana, Baja California, septiembre de 1983) retrata en la ficción El baile de los 41, con guion de Monika Revilla, al esposo de Amada Díaz (la hija mayor y consentida del militar que estuvo al frente de México por 31 años), el cual después fue conocido como el 42.

Pablos (Una frontera, todas las fronteras; La vida después, y Las elegidas) cuenta en entrevista por zoom que rodó el proyecto (estrenado en los cines el pasado 19 de este mes) por lo fascinante de la anécdota:

“Además es interesante en términos narrativos dramáticos. Es parte de la cultura popular. Se sabe, pero siempre ha estado al margen. Es una historia que nunca ha terminado de ser del todo tratada o del todo hablada, y me parece muy actual.”

En la trama de época, el empresario De la Torre (interpretado por Alfonso Herrera) se casa con Amada Díaz (Mabel Cadena). Él se convierte en senador y además es integrante de una sociedad clandestina de homosexuales, conformada en total por 41. Y su matrimonio se deteriora al conocer a Evaristo Rivas (Emiliano Zurita), quien se convierte en su amante y lo invita a la asociación secreta.

También actúan Paulina Álvarez Muñoz y Fernando Becerril. La fotografía es de Carolina Costa. Las compañías productoras son Alsea, ANCINE y Fundo Setorial/BRDE, Bananeira Filmes, Canal Brazil, Canana, COFIEJ, EFD, El Estudio, el Estímulo Fiscal Eficine Producción 189, con el apoyo de Cinépolis, Ibermedia, Labo Digital, Nacobre y Telecine.

Un evento muy cinematográfico

La guionista y productora ejecutiva de El baile de los 41, Revilla (Ciudad de México, 1981) cuenta por video-WhatsApp que siempre se ha interesado en todo a lo que se refiere “la construcción de género, la orientación sexual y cuáles son los roles de género dentro de nuestras sociedad”, y al leer sobre el tópico halló la narración del llamado Baile de los 41 e inmediatamente pensó que era muy cinematográfica:

“El porfiriato, los vestidos, el principio del siglo XX y además el suceso es muy relevante históricamente. Ha sido motivo de burla y sentí que debíamos cambiar el discurso. Más allá del chisme, la ridiculización y la mofa, y darle su lugar en la historia del país y de la sexualidad de México. Contarlo desde el punto de vista de las personas que participaron en el baile, porque siempre se relata desde el punto de vista de la sociedad, la cual está juzgando, y esa es la vuelta de tuerca que le quería dar. Humanizar la anécdota”.

A decir suyo, el Baile de los 41 se considera la salida del clóset de la homosexualidad en el país:

“Antes de este momento nadie conversaba del tema. Nunca se mencionaba directamente, y a partir de ese baile se visibilizó y todo el mundo empezó a hablar abiertamente del tópico. Este escándalo le dio visibilidad a la homosexualidad en el país. Eso me parece básico en la historia de México y debería estar en los libros de la Secretaría de Educación Pública (SEP), con lo importante que son nuestra identidad sexual y nuestra orientación sexual.”

Revilla estudió comunicación en la Universidad Iberoamericana y un máster en publicidad de la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid, España) y en competencia literaria de la Escuela de Letras de Madrid. Escribió en dos series originales de Netflix, ambas dirigidas por Manolo Caro: La casa de las flores y Alguien tiene que morir.

También escribió en dos miniseries históricas para Canal Once, Juana Inés, un retrato de la poeta del siglo XVII Juana Inés de la Cruz, y Malinche, de la vida de la traductora del conquistador Hernán Cortés.

–¿Cómo fue escribir el guion de El baile de los 41?

–Existen muchos artículos de periódicos de la época, de hecho reunidos en el libro El baile de los 41, publicado a los 100 años del evento por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En esas notas periodísticas de la época hay varios problemas. Se contradicen entre sí. Por ejemplo, en algunas dicen que la redada sucedió porque estaban haciendo mucho ruido. Toda esa información se ofrece juzgando a los aprehendidos, los feminizan mucho, a manera de ridiculizarlos, porque lo femenino es lo que está mal visto en todo esto. No hablan nada más de homofobia, igual de misoginia.

Su labor, cuenta, fue un poco leer entre las líneas:

“Con esos datos efectuaba un ejercicio de la imaginación. De que eran 42 hombres que se tenían una confianza impresionante para abrirse, con lo peligroso que era en ese momento, y compartir ese secreto. Quizá estamos hablando de una sociedad clandestina, suficientemente organizada para rentar una casa grande, mandarse a crear vestidos con un sastre, que igual debió haber sido en secreto. Tal vez se frecuentaban bastante como para saber quiénes eran. Poseían un espacio para reuniones. Usaban ciertos códigos. Se disfrazaban, se travestían. Entonces de ahí hay que sacar un ambiente.”

Historia destinada a Pablos

–¿Cómo es que la historia la dirige el cineasta David Pablos? –se le pregunta a Revilla.

–Empecé a escribir el guion hace seis años. Me parecía casi imposible que se filmara, porque es una película de época y son carísimas, y en México es casi imposible levantar algo así. Incluso, la cantidad de investigación que debía llevar a cabo me parecía un trabajo monumental. Entonces me propuse a mí misma que si me sacaba la beca Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca), la iba a escribir, porque contaría con el apoyo de un tutor y la ayuda económica durante la escritura, y entonces me iban a aligerar un poco esa carga enorme de escribir el guion yo sola.

Le dieron la beca y coincidió que a David Pablos le dieron otra al mismo tiempo por un proyecto distinto:

“Ya nos conocíamos de antes, pero ahí nos hicimos más amigos y desde ese momento pensé: ‘David es la persona ideal para dirigir esto’. Además son temas que nos importan mucho. Así que estaba ese aspecto personal, aparte de que es un muy buen director.”

Revilla termina:

“Este hecho, el Baile de los 41, también es el que inicia la homofobia abiertamente. Es decir, al mismo tiempo que es la salida del clóset y la visibilidad de la homosexualidad ante la sociedad mexicana, se genera la homofobia violenta como la conocimos durante un siglo, y sigue.”

David Pablos 
 

Por su parte, Pablos, quien estudió en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) y recibió la Beca Fullbright en dirección de cine en la Universidad de Colombia en Nueva York, acentúa que el largometraje se inserta dentro de una serie de conversaciones que han sucedido “sobre ciertas minorías a las que se les ha negado voz. El filme le habla a distintos sectores, de distintas maneras y desde distintos ángulos”.

Se le interroga cómo fue trabajado el lenguaje de los personajes, y detalla:

“Tuvimos a un historiador de cabecera, a Luis de Pablo (doctor en historia por El Colegio de México). Y una vez que el guion ya estaba en una de sus fases finales de escritura, se lo dimos a leer, y efectuó una serie de anotaciones y correcciones sobre cómo hablaba la gente en la época. Nos hizo leer libros de la época, literatura básicamente: Crónicas, cuentos y novelas, para entender el lenguaje. Aunque­ al final también hay un punto en el que uno decide tomarse ciertas licencias porque no es un documental. Por ejemplo, en cierto momento un personaje canta La flauta mágica, de Mozart, del aria de “La Reina de la Noche”, y como De Pablo realizó su tesis sobre la ópera de México en el siglo XIX, nos dijo que La flauta mágica llegó a México en 1950, pero no nos importó, ahí sí fue una libertad creativa.”

Finaliza entusiasmado:

“Hubo una serie de decisiones que tenían que ver más con el tipo de película que yo quería, pero sí hubo bastante rigor con el lenguaje, los peinados, el vestuario y el arte.”

Los actores

Alfonso Herrera (Ciudad de México, 1983) externa lo que significó interpretar a Ignacio de la Torre:

“Me daba mucha curiosidad y me entusiasmaba, como a todos los que formamos parte de este relato fílmico, el poder oxigenar este hecho histórico. Reivindicar a la comunidad LGBT tratando de brindar imágenes un poco más claras o más aterrizadas de lo que pudo haber sido este suceso del Baile de los 41. Al mismo tiempo, no se trataba de enaltecer la imagen de Ignacio de la Torre, porque nos interesaba mostrar los vicios de este personaje, quien no deja de ser un político ambicioso que intentaba escalar y acrecentar –igual que Porfirio Díaz– su empresa, que ha hecho que los estereotipos del machismo normalicen las conductas de desigualdad y de desprecio que existen.

“Eso no sólo ha afectado a la comunidad LGTB, igual ha dañado a la mujer, como se ve en el filme. Ahora este patriarcado ha resultado muy cómodo para muchos hombres porque permite prolongar su poder en la sociedad. Esta historia además plantea la homofobia, la discriminación y lo que significa guardar las apariencias. ¿Qué tanto hemos cambiado de 1901 hasta ahora? No nos escandaliza la violencia explícita, pero sí nos escandaliza ver a dos hombres tomados de la mano o ver a dos mujeres tomadas de la mano. Y la cinta pone eso sobre la mesa.”

Herrera (Amarte duele, Venezzia, Espectro y El elegido) indica por teléfono que fue interesante ponerse en los zapatos de De la Torre:

“La sociedad lo invisibilizó, prácticamente fue un antes y un después del baile para Ignacio. Constantemente yo me preguntaba: ‘¿por qué no se fue a otro país, a Inglaterra o a Francia, y volvió a construir su vida?’. Mi hipótesis es que prefería ser cabeza de ratón que cola de león, lo cual refleja la ambición tan brutal que lo poseía. A él le gustaba saberse poderoso.”

Por zoom, Mabel Cadena (Ciudad de México, 1994), quien recrea a Amada Díaz, externa:

“Uno de pronto se siente muy liberal y transgresor en la vida, pero cuando realizas trabajos como El baile de los 41, te das cuenta de que también estás en un proceso de construcción todo el tiempo, porque a veces da miedo usar la voz y a veces da miedo defender los deseos y los ideales.

“Y cuando me tocó la oportunidad de interpretar a Amada Díaz me resonaban discursos que escuché desde niña, que se debe ser madre y construir una familia. Hoy día he tenido discusiones en las que me preguntan si no se siente feo no heredarle tu sangre a un hijo. Yo lo veo como un comentario pasadísimo y no puedo creer que me lo estén diciendo hace un mes, y sigue ocurriendo. Entonces, así de necesaria es esta película con todos estos temas.”

Cadena además interpreta La diosa del asfalto (aun sin estrenarse), de Julián Hernández.

El hijo menor de los actores Christian Bach y Humberto Zurita, Emiliano Zurita, quien hace a Evaristo Rivas en la película, relata, igual por zoom, que “lo impactante de El baile de los 41 es que muestra que en México ha habido cierto progreso, pero estamos muy lejos de donde deberíamos estar como sociedad”.

Subraya que en el largometraje la sociedad es la antagonista:

“Le dice a todo el mundo qué debe buscar en sus vidas, qué deben ser y cómo deben buscarlo. Limita, y lo vemos con Amada Díaz, a quien, por ser una mujer, la sociedad le dice que debe ser una buena esposa, vivir para su marido y para procrear hijos. Eso se lo transfiere a mi personaje Evaristo, y para alguien que es homosexual, se siente denigrado por la sociedad por buscar lo que quiere ser.”

Remata:

“Es muy fuerte ver a través de los personajes cómo la sociedad dicta algo que a veces va en contra de lo que uno necesita para ser feliz.”

El baile de los 41 clausuró la 18 edición de Festival Internacional de Cine de Morelia, organizado del 28 de octubre al 1 de noviembre de este 2020.

Texto publicado en la edición 2299 del semanario Proceso, cuya versión digital puedes adquirir aquí. 

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