Revista Proceso

La sicaria: trama de una conspiración trasnacional

Una presunta integrante del Cártel de Sinaloa reveló en Miami el plan de un empresario para asesinar a dos españoles y quedarse con un predio suyo en la Riviera Maya.
miércoles, 4 de noviembre de 2020

En su afán de quedarse con un predio en la Riviera Maya de los españoles Guillermo Martínez Cárdenas y Lorenzo Sánchez Hidalgo, el empresario Francisco Javier Rodríguez Borgio se valió de un exagente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos para ejecutarlos. Esta fallida conspiración, que tiene ribetes internacionales, pues implica a Estados Unidos y España, quedó al descubierto cuando una de las operadoras, Marcela Silerio –presunta integrante del Cártel de Sinaloa–, reveló en Miami toda la trama.

MADRID (Proceso).– El 9 de marzo de 2017, en una declaración jurada en Miami, Ana Marcela Silerio Domínguez relató, paso a paso, cómo se vinculó a la conspiración para asesinar a los propietarios del predio Petempich, ubicado en la Riviera Maya –en especial al jefe de seguridad de éstos–, Andrés Valea, a petición de Francisco Javier Rodríguez Borgio, derivado de los desacuerdos en la compraventa de ese predio.

Aunque falló la operación, la investigación sobre el caso pasa por España, Estados Unidos y México, y exhibe toda la conspiración para eliminar a los empresarios españoles Guillermo Martínez Cárdenas y Lorenzo Sánchez Hidalgo 

Estados Unidos aportó la declaración videograbada de la duranguense Silerio Domínguez –quien en mensajes de Whatsapp aseguraba trabajar para el Cártel de Sinaloa–, en respuesta a una comisión rogatoria internacional solicitada por el juzgado madrileño que desahoga la causa por amenazas y extorsión contra los empresarios españoles.

De acuerdo con el atestado policial de la Sección de Homicidios, Secuestros y Extorsiones de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, Silerio aportó el 18 de marzo de 2017 un documento donde figuran dos ingresos –el 2 y el 4 de julio de 2016, por 100 mil pesos mexicanos cada uno, según lo expresado por ella–, presuntamente de parte de Rodríguez Borgio.

Ante el abogado Barry M. Wax, el investigador judicial Al Lopez y el notario público del estado de Florida, Mary J. Wick, Silerio explicó que a finales de mayo de 2016 Rodríguez Borgio la contactó por Whatsapp para ver “si yo estaba interesada en hacer el trabajo”. 

–¿Qué quería decir con eso?, ¿a qué trabajo se estaba refiriendo? –le preguntaron, según se escucha en el video del interrogatorio al que este semanario tuvo acceso. 

–Para asesinar a uno de los tres españoles –dice ella. 

–¿También dijo Javier (Rodríguez) Borgio que sólo quería que mataran a uno de ellos? 

–Sí. 

–¿Él identificó cuál quería que mataran cuando se comunicaba con usted? 

–Sí. 

–¿Ese era Andrés (Valea, jefe de seguridad de los empresarios Martínez Cárdenas y Sánchez Hidalgo)? 

–Sí.

Silerio declaró que la propuesta inicial se la hizo el investigador privado de Miami Juan Felipe Martínez, un exagente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), en una reunión celebrada en El Paso, Texas, en mayo de 2016.

Este texto es un adelanto del reportaje publicado en el número 2296 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 1 de noviembre de 2020.

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