Coronavirus

Los médicos, al límite

Integrantes del personal médico que arriesga su vida en la pandemia revelan a Proceso las extremas condiciones físicas y laborales en las cuales intentan salvar vidas. En algunos casos su desgaste es tan intenso que comienza a causarles pensamientos suicidas u homicidas
sábado, 19 de diciembre de 2020

Integrantes del personal médico que arriesga su vida en la pandemia causada por el virus SARS-CoV-2 revelan a Proceso las extremas condiciones físicas y laborales en las cuales intentan salvar vidas. En algunos casos su desgaste es tan intenso que comienza a causarles pensamientos suicidas u homicidas. De igual manera externan su frustración por la falta de medicamentos y material para desarrollar su labor, así como por la falta de conciencia de la población que se aglomera, hace fiestas e ignora las medidas sanitarias diseñadas para contener los contagios y que hicieron regresar el semáforo epidemiológico al color rojo en la Zona Metropolitana del Valle de México.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La realidad se impuso ante las autoridades federales y locales. Después de 26 semanas con el Semáforo Epidemiológico en Naranja, con 12 “alertas al límite” y una “emergencia”, el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell; la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum; y el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza, anunciaron que vuelven al Rojo las dos entidades que forman la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM).

Este endurecimiento de las medidas, en el que las actividades económicas no esenciales están suspendidas hasta el 10 de enero próximo, ocurre en un contexto en el cual los contagios y decesos por covid-19 no tienen freno desde octubre último.

Los pacientes con SARS-CoV-2 tienen al sistema de hospitales capitalino y mexiquense en 75% de saturación. Lo peor es que el personal médico está a punto del colapso por agotamiento físico y psicológico.

En la esquina de la muerte

En medio de la crisis causada por el covid-19, las autoridades locales y federales repitieron constantemente el llamado a quedarse en casa y no hacer fiestas; advirtieron que médicos, enfermeras, camilleros, paramédicos y demás personal de salud ya están cansados tras los 10 meses que llevan en la primera línea de atención de la pandemia.

Médico-urgencióloga del IMSS y del ISSSTE, Marisol Tapia empezó a sentir hace dos semanas los mismos síntomas que padeció en agosto último, cuando fue diagnosticada con el Síndrome de Burnout –estado de agotamiento mental, emocional y físico, consecuencia de exigencias agobiantes, estrés crónico o insatisfacción laboral–. “Es como estar en la otra esquina de la muerte”, explica.

“La psicóloga del IMSS me hizo el test y me dijo: ‘Tienes el puntaje mayor de Síndrome de Burnout que he visto en mi vida. Estás totalmente agotada, con ideas suicidas y homicidas’.

“Mi cuerpo me pedía dormir todo el día porque ya no podía más, o si no, me daba insomnio. Empecé a tener terribles crisis de ansiedad, a estar muy agresiva con mi hija; totalmente estaba desbordada. Dejé de cocinar y de hacer muchas cosas, aun cuando soy hiperactiva. Me preguntaba ‘¿qué me pasa?’”.

Varios de esos síntomas los han manifestado al menos 98 médicos y paramédicos de la Secretaría de Salud del gobierno de la Ciudad de México, que, en lo que va de la pandemia, han llamado a psicólogos de la dependencia, del Instituto Mexicano de Psiquiatría y del Instituto de Salud Mental para recibir el servicio de contención emocional, debido a que están con un “desgaste importante”, a decir de la secretaria del ramo, Oliva López Arellano.

Fragmento del reportaje publicado en la edición 2303 de la revista Proceso, ya en circulación.

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