Revista Proceso

La Maldita Primavera de Maradona en México 86

Héctor Miguel Zelada, exjugador del América, compañero y confidente de Maradona en el Mundial de 1986, comparte detalles sobre la intimidad de la selección albiceleste durante su concentración en México: “Por orden de Maradona sólo escuchábamos a Yuri (…) Yuri era nuestra cábala”, dice.
miércoles, 2 de diciembre de 2020

Héctor Miguel Zelada, exjugador del América, compañero y confidente de Diego Armando Maradona en el Mundial de 1986, comparte detalles sobre la intimidad de la selección albiceleste durante su concentración en México, país donde el Diez despegó su fulgurante trayectoria internacional, pero donde también dio –décadas después– uno de sus últimos pasos por el futbol como entrenador. “Por orden de Maradona sólo escuchábamos a Yuri (…) Yuri era nuestra cábala”, recuerda en entrevista el exportero argentino.

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- Tiempos mejores fue más que una simple casualidad en el gusto de los 22 jugadores argentinos, campeones de la Copa del Mundo de México 86.

La popular canción, interpretada por Yuri, fue lo primero que escucharon los festivos seleccionados de la albiceleste, capitaneados por Diego Armando Maradona, apenas abordaron el transporte oficial tras vencer 3-1 a Corea del Sur en el Estadio Olímpico Universitario. Era el primero de siete juegos del combinado argentino en el torneo que afianzó a su capitán como uno de los mejores futbolistas de la historia.

Tan proclives a perseguir la buena suerte a como dé lugar, los jugadores y cuerpo técnico de la albiceleste realizaron todo el trayecto del estadio a las instalaciones del Club América acompañados con las melodías de la cantante jarocha. A ratos ponían Yo te pido amor, luego Yo te amo y después Maldita Primavera… Así se la pasaron con el casete a todo volumen hasta que llegaron a su destino. Era el playlist de los campeones.

“Por orden de Maradona sólo escuchábamos a Yuri durante el traslado en el camión, desde que salíamos de la concentración y hasta el estadio. Yuri era nuestra cábala”. Así narra uno de los imborrables momentos el exportero americanista Héctor Miguel Zelada, amigo, compañero y confidente de Diego Armando Maradona, capitán de la selección que a la postre levantó la Copa del Mundo el 29 de junio de ese año.

Zelada se convirtió en punto de referencia del cuerpo técnico y de sus compañeros, ya fuera porque el representativo de su país eligió como sede oficial la casa club del América, donde el guardameta entregó sus mejores años de futbolista entre 1979 y 1987, o en función de guía, como en el caso de Maradona. “¿A dónde nos vas a llevar ahora, Zelada?”, solía preguntarle Diego en los ratos de esparcimiento.

Las canciones de Yuri como cábala se hicieron costumbre cada vez que los seleccionados argentinos se tomaban un rato de distracción, cuando se trasladaban a la Plaza Perisur, al restaurante Mi Viejo, en la colonia Polanco, o durante los paseos permitidos por el entrenador Carlos Salvador Bilardo.

“Teníamos nuestras costumbres. Siempre, una vez por semana, cenábamos en Mi Viejo, que era del gordo (Eduardo) Cremasco, un excompañero de Bilardo en la época de Estudiantes. También, por ejemplo, el día anterior de cada partido había una salida obligatoria un shopping llamado Sanborns o algo así. Lo habíamos hecho antes del primer partido, contra Corea, y no lo podíamos cortar…”, describe el capitán de Argentina en el libro de su autoría: Yo soy el Diego.

Fragmento del reportaje publicado en la edición 2300 del semanario Proceso, cuya versión digital puedes adquirir aquí.

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