Francia

Francia va contra el extremismo musulmán

El gobierno francés presentó un proyecto de ley para combatir el islamismo radical, calificando la medida como "una ley de libertad" esencial para la convivencia pacífica en la sociedad francesa.

PARÍS.- El gobierno francés, decidido a combatir una ideología que considera “enemiga de la república”, presentó el miércoles 9 de diciembre un proyecto de ley para combatir el islamismo radical, calificando la medida como “una ley de libertad” esencial para la convivencia pacífica en la sociedad francesa.

La ley, que ha sido atacada por Turquía y otros países musulmanes, y calificada como “de mano dura” por el enviado de Estados Unidos para la libertad religiosa internacional, refleja la determinación del presidente Emmanuel Macron de abordar una serie de ataques terroristas que han dejado más de 260 personas muertas en Francia desde 2015.

Tres ataques de este tipo en los últimos meses, incluida la decapitación de un profesor de historia, Samuel Paty, que había mostrado caricaturas del profeta Mahoma, han endurecido las posiciones en torno a la legislación.

“Este proyecto de ley no es un texto dirigido contra las religiones o contra la religión musulmana en particular”, declaró el primer ministro Jean Castex después de que el gabinete aprobó el proyecto de ley. “Es al revés: es una ley de libertad, es una ley de protección, es una ley de emancipación contra el fundamentalismo religioso”.

Anteriormente Castex dijo al diario francés Le Monde que “el enemigo de la república es una ideología que se autodenomina islamismo radical, cuyo objetivo es dividir a los franceses entre sí”.

La legislación frenaría el discurso de odio en línea, del tipo que condujo al asesinato de Paty; castigaría a los médicos que proporcionen los llamados “certificados de virginidad” para los matrimonios religiosos tradicionales; tomaría medidas drásticas contra la educación en el hogar para los niños mayores de tres años; y frenaría las asociaciones comunitarias, obligándolas a firmar declaraciones de fidelidad a los “valores de la república” al mismo tiempo que impondría controles estrictos sobre su financiación.

Para sus oponentes, el proyecto de ley corre el riesgo de derrotarse a sí mismo. El peligro de confundir el Islam con el islamismo –que es un movimiento político–, es evidente. El proyecto de ley podría agudizar la sensación de enajenación que sienten algunos ciudadanos, sobre todo los musulmanes franceses, que representan alrededor de 8% de la población gala.

Este texto forma parte del número 2303 de la edición impresa de Proceso, publicado el 20 de diciembre de 2020 y cuya versión digitalizada puedes adquirir aquí

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