The Cartel Project

La incursión mexicana en las redes del narco de Europa

Las autoridades de Europa están tras los pasos de organizaciones criminales mexicanas como el Cártel de Sinaloa, grupo que trafica grandes cantidades de cocaína a través de sus nexos con mafias europeas.
miércoles, 9 de diciembre de 2020

En enero de 2019, operadores del Cártel de Sinaloa planearon una operación audaz: transportar por avioneta privada 385 kilogramos de cocaína de Cartagena, en Colombia, hacia la ciudad de Catania, en la región italiana de Sicilia, para ser distribuidos por mafias europeas, entre ellas la famosa ‘ndrangheta.

De cierto modo, la operación resultó un éxito. Aunque se demoró seis meses más que lo previsto, y que la droga finalmente viajó en un avión comercial, llegó a buen puerto a principios de año. Pero los traficantes no tuvieron mucho tiempo para saborear su logro: la Unidad Antinarcóticos de la Policía Financiera de Catania llevaba un año detrás de sus pasos, y al poco tiempo de aterrizar la mercancía, detuvo a dos de ellos.

Las operaciones de los traficantes mexicanos en Europa no son nuevas, pero el operativo policiaco, bautizado “Halcón”, exhibe detalles sobre las estrategias y la incursión de las organizaciones criminales mexicanas en las redes de tráfico de cocaína de Europa, que históricamente eran dominadas por organizaciones sudamericanas.

Así, una plática interceptada por la policía italiana reveló que el Cártel de Sinaloa contaba con al menos un agente en la Guardia Nacional, el cuerpo de seguridad que creó el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en sustitución de la extinta Policía Federal (PF), y cuyo control operativo recae en la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Las conversaciones interceptadas también confirman que, a principios de este año, el Cártel de Sinaloa controlaba la zona del Caribe mexicano –de Cancún a Chetumal--, donde recibía 35 cargamentos de entre 500 y 800 kilogramos de cocaína por semana, traídos por aviones provenientes de Venezuela, donde la organización cuenta con la complicidad de algunos militares.

Este reportaje, basado en documentos judiciales exclusivos y fuentes de México, Italia, España, Estados Unidos y Alemania, entre otros, forma parte del Proyecto Cartel, una investigación colaborativa internacional coordinada por la organización Forbidden Stories, en la cual participaron 60 periodistas de 24 medios en 18 países, entre ellos Proceso.

El cerebro de la operación era un ciudadano mexicano de 33 años originario de Culiacán, llamado José Ángel Rivera Zazueta, apodado “El Flaco”, al que las autoridades italianas identifican como uno de los principales enlaces del Cártel de Sinaloa en Europa, y particularmente en Italia.

"El Flaco"

Tras la fachada de un negocio de importación y exportación de jabón, el hombre también controla laboratorios de producción de fentanilo en China, Vietnam y Taiwan, que están en el radar de la Agencia Antidrogas estadunidense (DEA) desde hace cuatro años. De hecho, de acuerdo con el expediente judicial, Rivera supervisó toda la operación del tráfico desde Kaohsiung, en Taiwán, así como en Vietnam y en China.

Para llevar a cabo el traslado de cocaína a Catania, el sinaloense se apoyó en cuatro hombres de confianza: Salvador Ascencio Chávez, un jaliscense condenado en dos ocasiones por traficar cientos de kilos de cocaína a Canadá, y tres ciudadanos guatemaltecos instalados en Europa, llamados Daniel Esteban Ortega Ubeda, Félix Rubén Villagrán López, y Luis Fernando Morales Hernández, apodado “el suegro”.

De acuerdo con conversaciones interceptadas por la policía, Rivera tiene una relación con una de las sobrinas del célebre capo Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, y su padre lava dinero a través de decenas de casas de cambio en México. De hecho, el propio Rivera controla al menos una casa de cambio en Mexicali, llamada MIA Centro Cambiario, S.A. de C.V.; opera actualmente bajo el nombre “Centro Cambiario California”.

El expediente judicial de la operación Halcón sugiere que la familia del guatemalteco Rubén Villagrán mueve “dos a tres toneladas” de cocaína por semana desde el pequeño país centroamericano, donde el Cártel de Sinaloa ejerce una influencia profunda.

Félix Rubén Villagrán López

Los hallazgos de las autoridades italianas ofrecen nuevos detalles sobre el modus operandi y las estrategias de las organizaciones mexicanas en Europa, entre ellos una colaboración con la ‘ndrangheta, el célebre grupo mafioso italiano, que mueve toneladas de cocaína a lo largo y ancho de Europa.

El plan de Rivera consistía en mandar un primer cargamento de 385 kilos de cocaína para probar el aeropuerto de Catania como punto de entrada al Viejo Continente. De concluirse con éxito la operación, el hombre pensaba ampliar de inmediato sus operaciones en esta zona de Sicilia, pues tenía lista una tonelada y media de cocaína para tomar el mismo camino.

Aparte, el hombre estaba explorando otras opciones para ingresar droga al país del sur de Europa. El 11 de noviembre, la policía italiana confiscó en el puerto de Vado Ligure un pequeño cargamento de cocaína –de apenas 11 kilogramos-- que el grupo de Rivera había enviado desde Turbo, en Colombia, escondido en frutas.

Ni Rivera ni sus cómplices sabían que, desde enero de 2019, un informante había advertido a la policía de Catania que unos “latinoamericanos” pensaban traer un cargamento de cientos de kilogramos a esa ciudad, que además de su tamaño mediano, está ubicada lejos de las carreteras que unen el país con el resto de Europa.

El informante dijo a la policía que el hombre detrás de la operación era conocido como “El Flaco”, y lo presentó como el representante en Italia de Ismael “El Mayo” Zambada, el líder del Cártel de Sinaloa desde hace décadas.

El 1 de junio de 2019, “El Flaco” llegó a Catania; los sabuesos lo siguieron hasta el lujoso hotel Romano Palace, donde pudieron dar con la identidad real del sinaloense. Rivera había viajado a Sicilia para conocer al contacto que le abriría las puertas del aeropuerto y sacaría la droga del recinto, a cambio de un pago en cocaína: un hombre quien aparece en el expediente con el apodo “El Señor”.

Con el contacto amarrado, el guatemalteco Morales Hernández viajó a Colombia para comprar la droga. Viajó a la selva y concretó el trato con un grupo remanente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que siguió con el negocio de la cocaína después de los acuerdos de paz firmados con el gobierno colombiano.

Los delincuentes no pensaban que las autoridades no solo estaban enteradas del plan, sino que incluso los ayudaron para llevarlo a cabo. Ante una serie de problemas para sacar la droga de Colombia, el gobierno italiano montó un operativo encubierto, y subió el cargamento en un avión de la compañía aérea Alitalia.

Cuando la droga llegó a Italia, Rivera mandó a Salvador Ascencio Chávez a Milano, en Italia, para encontrar compradores. El hombre se reunió con dos personajes basados en Barcelona: un italiano, dueño del restaurante Ciao, en Mataró, llamado Mauro Da Fiume –al que la policía catalana identifica como un enlace de la ‘ndrangheta en Barcelona--, y un catalán llamado Sergio García Riera.

Los guatemaltecos Daniel Esteban Ortega Ubeda y Félix Rubén Villagrán López. entregaron 3 kilos de cocaína al jaliscense, quien a su vez los dio a Da Fiume y García para verificaran la pureza del producto; después de esto, el hombre se esfumó. Los dos mafiosos regresaron a Barcelona, donde fueron detenidos. La policía italiana, por su parte, arrestó a Ortega y Villagrán.

Los tres actores más importantes de la trama, Rivera, Ascencio y el guatemalteco Luis Fernando Morales Hernández no fueron detenidos, y siguen activos. Fuentes policiales indican que Morales podría estar escondido en Madrid y con su esposa e hija.

Si bien las organizaciones mexicanas dominan el mercado internacional de las sustancias sintéticas, en materia de cocaína están detrás de los grupos originarios de países de producción de la hoja de coca, como Colombia, Perú o Venezuela.

De hecho, en Italia no existen muchos reportes sobre operaciones de grupos mexicanos para importar y distribuir cocaína. Uno de ellos es añejo: hace diez años, un operativo conjunto entre la fiscalía de Calabria, el FBI y la DEA desarticuló una red de tráfico entre los Zetas y la ‘ndrangheta.

Existen indicios y reportes de que los grupos mexicanos desplazaron grupos criminales en Venezuela y Colombia, y establecieron plataformas de operación en estos países, desde los cuales tienden puentes aéreos y marítimos hacia diversos países del mundo, según reportó InSight Crime en abril pasado. Entre sus nuevos destinos, destaca el Viejo Continente.

Así, en 2018, un amplio operativo conjunto de las policías de Italia, Holanda y Alemania desarticuló una red dedicada a traficar toneladas de cocaína colombiana, operada por la ‘ndrangheta en esa región de Europa. El operativo fue bautizado Pollino.

En el marco de su investigación, los agentes europeos descubrieron que organizaciones criminales de México actuaron como operadores financieros en el tráfico de cocaína; es decir, pagaron los cargamentos y la logística que permitió llevar la droga desde Colombia hacia el territorio europeo.

Así, tras su captura, uno de los altos mandos de la red, un hombre de origen albanés llamado “Max”, reveló que él conoció a “uno de los colombianos que venían a revisar el negocio y recolectar dinero para los mexicanos; se llama Poter, tiene más de 45 años, la piel morena, lentes (…) la última vez que lo ví fue en Colombia, en 2015”.

Otro personaje capturado en esta operación, Giuseppe Tirintino, aseveró que “los mexicanos proveían el dinero; detrás de los colombianos estaban los mexicanos”.

En la misma investigación, la policía realizó intercepciones telefónicas, gracias a las cuales descubrió que una rama de la ‘ndranheta conocida como la “Pandilla de Bélgica” –de cuatro hermanos de apellido Romeo--, tenía negocios con organizaciones mexicanas, los cuales no siempre se llevaron a cabo de manera cordial: en una ocasión, los grupos se enfrentaron a balazos “en medio de la calle” para “asustar” a los mexicanos.

En otra ocasión, uno de los hermanos, llamado Domenico fue tomado como rehén por los mexicanos durante ocho días, como garantía para asegurar un cargamento de un millón de euros. Fuentes policiacas de Italia dicen que los hermanos Romeo, están “fascinados” por Los Zetas, de quienes veían muchos videos cuando eran niños.

*Cecilia Anesi y Giulio Robino (IrpiMedia), Benedikt Strunz (NDR), Antonio Baquero (OCCRP), Marco Oved (TorontoStar), y Forbidden Stories participaron en esta investigación.

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