Taekwondo: Gastan millones... y fracasan

viernes, 17 de abril de 2020 · 07:33
La Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) ha destinado en tres años (2017-2019) 59 millones de pesos, sin contar becas para los deportistas ni los salarios de los entrenadores, en la búsqueda de cinco plazas olímpicas en taekwondo –algo que hubiera sido histórico–. Sin embargo, la realidad revela que nuestro país ha ido de mal en peor en esa disciplina: sólo se pudieron conseguir dos boletos para Tokyo 2020, justa que se realizará en 2021 a causa de la crisis sanitaria por el coronavirus. CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- Con dos plazas, México llegará a los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020 con la selección más pobre desde que el taekwondo forma parte del programa oficial. Sólo Briseida Acosta y Carlos Sansores consiguieron el boleto olímpico en la última oportunidad que tenían: el Clasificatorio Continental. En la búsqueda de cinco plazas olímpicas vía ranking, cifra que hubiera sido histórica para México en la disciplina, la Federación Mexicana de Taekwondo (FMTKD) dilapidó casi 39 millones de pesos que recibió de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) durante 2019 –17.5 millones fueron ejercidos de enero a julio y 21.3 millones fueron programados de septiembre a diciembre– para viajes a campamentos y competencias, así como para comprar material deportivo. Estos recursos públicos provinieron del fideicomiso Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento (Fodepar), parte de los cuales fueron malversados por funcionarios de la dependencia al adquirir servicios hasta tres veces más caros de su valor real y vía empresas que comprobaron el dinero con documentos alterados, falsos y carentes de validez fiscal, como consta en una auditoría realizada durante 2019 (Proceso 2259). También en la adquisición del material deportivo existen irregularidades: el entrenador de la selección nacional, Alfonso Victoria, y el presidente de la FMTKD, Raymundo González, rentaron para su beneficio personal los petos electrónicos de las marcas KPNP y DAEDO que fueron adquiridos con dinero público (Proceso 2246). Como parte de este ciclo olímpico, el taekwondo recibió otros 11.6 millones de pesos en 2018 y 8.3 millones en 2017. Es decir, el gobierno federal gastó alrededor de 59 millones de pesos en tres años –sin contar las becas mensuales de los deportistas, salarios de entrenadores e integrantes de los equipos multidisciplinarios y la nómina de la FMTKD– y sólo logró una raquítica cosecha de plazas.
Olvidan inscripción
A la par del abuso sobre el erario, quienes dirigen el taekwondo nacional le han dado al traste a esta disciplina. En Beijing 2008 María Espinoza y Guillermo Pérez obtuvieron medalla de oro. En Londres 2012 Espinoza aportó un bronce. En Río 2016 la sinaloense cosechó una plata. Es decir, en los tres ciclos olímpicos últimos la única medallista mexicana fue María Espinoza, y sus preseas han sido utilizadas por los presidentes de la federación Juan Manuel López y Raymundo González para justificar el gasto de millones de pesos recibidos del gobierno federal, así como para maquillar las deficiencias metodológicas con las cuales trabaja la selección, sobre todo desde que Alfonso Victoria se convirtió en el entrenador nacional. En el Clasificatorio Continental, en la categoría de menos de 49 kilos, Daniela Souza (20 del ranking olímpico) cayó ante la peruana Lizbeth Diez Canseco (73 del ranking), quien tampoco calificó a Tokyo 2020. A su vez, Brandon Plaza (nueve del ranking en menos de 58 kilos) perdió ante el colombiano Jefferson Ochoa (98), quien sí calificó. Plaza, subcampeón mundial en Manchester 2019, perdió puntos en sus aspiraciones para obtener el boleto a Tokyo vía el ranking olímpico por no haber asistido al Grand Prix de Sofía, Bulgaria, en octubre último. Lo mismo le ocurrió a Briseida Acosta. La selección mexicana no participó en esa competencia porque al director técnico de la FMTKD, Jorge Reynoso, y al entrenador Alfonso Victoria se les olvidó inscribir a los taekwondoístas a la competencia que otorga hasta 40 puntos. De acuerdo con la tabla de puntuación, Brandon Plaza hubiera sumado 6.05 puntos por el simple hecho de haberse presentado al pesaje. Una victoria en esa justa le hubiera dado 8.64 puntos. Con esas unidades tendría 239.72 para superar al irlandés Jack Wooley, quien perdió en su primera pelea y se quedó con 238.87 puntos. Por su cuenta, el queretano desaprovechó la oportunidad de ganar 40 puntos en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 tras caer en la final con el argentino Lucas Guzmán. Desde que el taekwondo es deporte oficial en los Juegos Olímpicos, México ha obtenido siete medallas: un bronce de Víctor Estrada en Sydney 2000 (donde hubo tres mexicanos clasificados), una plata de Iridia Salazar y un bronce de Óscar Salazar en Atenas 2004 (con tres clasificados), los oros de Pérez y Espinoza en Beijing 2008 (tres clasificados) y el bronce y la plata de Espinoza en Londres 2012 (con cuatro clasificados) y Río 2016 (cuatro clasificados), respectivamente. Para Tokyo 2020 la mayor posibilidad de ganar una medalla está en la categoría de más de 67 kilogramos. La sinaloense Briseida Acosta (séptima en el ranking olímpico) obtuvo la plaza olímpica el 11 de marzo último en el Clasificatorio Continental que se realizó en Costa Rica. Acosta y la multimedallista María Espinoza (octava en el ranking olímpico) se enfrentarían en mayo próximo en un selectivo interno para definir quién representará a México en los Juegos Olímpicos que ya fueron pospuestos para 2021 a causa de la pandemia por covid-19. En tanto continúe la contingencia sanitaria en México no se realizará ningún selectivo. Será el tercer selectivo entre ellas. El primero fue rumbo a los Juegos Panamericanos de Lima 2019, cuando Espinoza aún entrenaba con Julio Álvarez. El segundo, en febrero último, para definir quién iría a Costa Rica por la plaza olímpica. Acosta se impuso en dos de los tres combates que la federación determinó. [caption id="attachment_626201" align="aligncenter" width="552"] Foto: Eduardo Miranda[/caption]
Entrena por fuera
El caso de Briseida Acosta es aún más escandaloso para la federación de este deporte, pues ni siquiera entrena con la selección nacional mexicana. Desde hace un año se mudó a Miami para prepararse en la escuela Peak Performance del entrenador estadunidense Juan Moreno. Ella misma paga su preparación, entre otros gastos. La deportista se fue tras darse cuenta que no mejoraría su rendimiento si se quedaba con el equipo mexicano. En septiembre de 2018, después de los Juegos Centroamericanos de Barranquilla, Acosta y sus compañeros Victoria Heredia y Thomas Ruiz Borguez solicitaron una reunión con el entonces subdirector de Calidad para el Deporte de la Conade, el cubano Valentín Yanes, quien no los recibió, pero los canalizó con el director de Alto Rendimiento, Idulio Islas. Los tres deportistas le expusieron su preocupación por lo que ocurría en la selección nacional con Alfonso Victoria, a quien Raymundo González lo nombró jefe de entrenadores. Victoria, sin ninguna preparación académica-deportiva, se retiró como deportista y apareció como entrenador. Acosta, Heredia y Ruiz Borguez no sólo fueron ignorados por Islas –otro taekwondoísta que saltó de los tatamis directo a la Dirección de Alto Rendimiento por decisión de su amigo Alfredo Castillo, exdirector de la Conade–. Islas, quien en su carrera deportiva se distinguió por sus indisciplinas, los denunció ante Victoria por haberse quejado. El pobre desempeño de Alfonso Victoria como el máximo responsable del taekwondo mexicano no pasó de largo para Valentín Yanes. Tanto él como el metodólogo Pedro Gómez Castañeda insistieron a Raymundo González en que no estaba capacitado para ser entrenador nacional. En múltiples ocasiones Yanes lo cuestionó sobre su falta de capacidad porque no podía diseñar un plan de trabajo que incluyera la preparación física y, mucho menos, cuestiones técnico-tácticas. En realidad, los planes de entrenamiento los hace Eduardo Acevedo, exalumno de Pedro Gómez Castañeda, con la ayuda de Martha Maya, compañera de generación de Acevedo en la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos. De acuerdo con los inconformes, la principal crítica a Alfonso Victoria es que su sistema de trabajo se basa en llevar a los seleccionados nacionales a todas las competencias sin importar la calidad de las mismas. Los mexicanos suelen ganar medallas en las que menos puntos otorgan. En las más competitivas generalmente quedan eliminados en los primeros combates. La recomendación de Yanes era ser más selectivo en los torneos y trabajar con un programa para corregir los errores, pero no ocurrió.
En picada
Los Juegos Centroamericanos de 2018 fueron la primera llamada de atención: de 16 posibles medallas, los seleccionados mexicanos ganaron 15, de las cuales cinco fueron de oro. No obstante, cuatro años antes, en Veracruz 2014, obtuvieron el mismo número de preseas, pero 10 fueron de oro. La calidad de las medallas bajó y el número de pruebas aumentó porque la modalidad de “formas” (competencia conocida como Poomsae) debutó en el programa centroamericano. En los Juegos Panamericanos de Lima 2019 la selección cosechó cuatro medallas de ocho posibles: dos oros (Briseida Acosta y Daniela Souza), una plata (Brandon Plaza) y un bronce (Carlos Sansores), contra los siete de ocho metales que se ganaron en Toronto 2015 (dos oros, cuatro platas y un bronce). En los Panamericanos 2015, Carlos Navarro y Saúl Gutiérrez obtuvieron el oro; Itzel Manjarrez, Paula Armería, Victoria Heredia y María Espinoza ganaron plata, y René Lizárraga cosechó bronce. Sólo Misael López regresó con las manos vacías. En el Campeonato Mundial de Manchester 2019, el taekwondo mexicano ganó cuatro medallas, resultado extraordinario que no se había logrado desde 1997. Con sus preseas, María Espinoza (plata), Brandon Plaza (plata), Carlos Sansores (plata) y Briseida Acosta (bronce) hicieron ver a Alfonso Victoria como un entrenador de éxito. Sin embargo, ninguno de ellos trabaja directamente con él. Sansores y Plaza entrenan y salen a competir con el coreano Young Sun Bang, Espinoza se preparaba con Julio Álvarez y Acosta ya entrenaba con Juan Moreno. La crisis arreció en el Gran Prix Final de Rusia 2019, donde ningún mexicano obtuvo presea. Todos perdieron en su primera pelea, menos Briseida Acosta, quien ganó un enfrentamiento. México terminó el año sin ninguna plaza olímpica. Pese a los magros resultados y al jugo que saca de los petos comprados con dinero público, Alfonso Victoria fue condecorado con el Premio Nacional de Deportes 2019. Además, en su currículum se adjudicó las medallas mundiales de María Espinoza y Briseida Acosta, así como las que ganaron en los Grand Prix de Chiba, Japón (bronce), y de Roma (plata), respectivamente. Aunque en las competencias a la única atleta que entrena es Daniela Souza, el oro panamericano de Acosta se lo adjudicó como logro de su trabajo al justificar que él estuvo en el tatami con ella. La realidad es que Victoria estaba presente porque la FMTKD no le permitió a Juan Moreno viajar con su deportista. Al menos desde hace una década, los taekwondoístas que fueron formados por distintos entrenadores, como Pedro Gato, Young In Bang, Rosendo Alonso, Gulsah Kuscu, José Luis Onofre y David Sicot, son quienes sostuvieron el nivel de la selección mexicana a nivel internacional.
El negocio
Los viajes a campamentos y competencias que hizo la selección mexicana de taekwondo en 2019 sirvieron a la red de corrupción que ha operado en la Conade desde que Ana Guevara asumió su dirección general. Además de la compra de 16 petos electrónicos de la marca KPNP, que Raymundo González y Alfonso Victoria hicieron con dinero de la Conade –en 2017 durante el Campeonato Mundial de Muju, Corea, y que metieron de contrabando a México–, en 2018 y 2019 pidieron otros 4.4 millones de pesos para adquirir otros 76 petos de la marca DAEDO. Para la preparación rumbo a los Juegos Centroamericanos de 2018, a petición de Idulio Islas, la Conade compró en marzo de ese año 16 petos DAEDO que costaron 674 mil 800 pesos. El dinero se le entregó al metodólogo Jesús Asgard Sánchez, quien, a su vez, le transfirió el dinero al proveedor Carlos Miguel de Alba, representante de esa marca en México. Al mismo proveedor se le hicieron dos compras en 2019 que se pagaron mediante reembolso: la primera fue de 50 petos DAEDO para 61 deportistas de las selecciones mayor y juvenil por un monto de 3.2 millones de pesos y la segunda por otras 10 unidades que costaron 613 mil 228 pesos. En ambas adquisiciones hay irregularidades, como el hecho de que se compraron petos de talla 1, que son para niños –y que González y Victoria también rentan ilegalmente–, no existen los dictámenes técnicos que justifique la adquisición, sobre todo porque en 2018 la selección juvenil no se concentró y no asistió al Campeonato Panamericano; además, cada unidad costó casi 3 mil pesos más respecto del año anterior. Mediante un oficio fechado el 6 de junio de 2019, Raymundo González solicitó a la Conade que se compraran los 10 petos que se utilizarían para el selectivo rumbo a los Juegos Panamericanos de Lima que se realizó el 26 de mayo último en el Comité Olímpico Mexicano. Esto es, la solicitud de compra se hizo 11 días después de concluido el selectivo y fue facturada el 4 de junio, es decir, dos días antes de haberlos pedido. En las dos compras, el dinero salió a nombre del entrenador cubano Sergio Heredia Velazco, quien por esta razón es uno de los entrenadores señalados en la auditoría que realizó el Órgano Interno de Control de la Secretaría de la Función Pública en la Conade y en cuyas observaciones se destaca el desvío de recursos públicos del fideicomiso Fodepar. Este reportaje se publicó el 12 de abril de 2020 en la edición 2267 de la revista Proceso   Te puede interesar: Así destruye a un atleta la Federación de Taekwondo

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