La insuficiencia que viene: faltan en México equipos de diálisis

domingo, 26 de abril de 2020 · 16:20
CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- México no cuenta con los equipos médicos necesarios para atender a los enfermos críticos de covid-19 que en la fase 3 de la epidemia van a desarrollar insuficiencia renal, lo que puede provocar que hasta un 20 por ciento de estos pacientes pierdan la vida aun cuando estén conectados a un ventilador artificial, advierte el presidente del Colegio de Nefrólogos de México, Javier Ortiz González. Titular de la Cátedra de Nefrología en la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), el doctor Ortiz afirma que en países como Estados Unidos se ha observado que hasta un 30 por ciento de los pacientes enfermos por el virus SARS CoV-2 desarrollan algún grado de enfermedad renal, por lo que ha aumentado la demanda de equipos médicos para realizar hemodiálisis y terapias sustitutiva renal de forma continua. Revela que en México el porcentaje de enfermos críticos que presentan daño renal por covid-19 es hasta el momento de un 20%, cifra que se va incrementar hasta un 30 o 40% durante la Fase 3 de la pandemia, poniendo en peligro no solo a los pacientes por la nueva enfermedad, sino también a las más de 700 mil personas que padecen Enfermedad Renal Crónica (ERC) en todo el país, debido a la falta de insumos para completar sus tratamientos semanales. Añade que el país existen menos de 300 maquinas que pueden proporcionar terapia continua a pacientes críticos, mientras que las máquinas portátiles de hemodiálisis apenas llegan a 700, por lo que prevé un déficit de alrededor de 1,500 equipos de diálisis para hacer frente a la emergencia. El nefrólogo resalta que a pesar de las carencias y la voz de alarma que se ha dado en otros países por la afectación del nuevo coronavirus a los riñones,. el gobierno federal, y en particular la Secretaría de Salud, no han mostrado ningún interés en comprar equipos portátiles o de terapia continua, lo que se va a traducir en un mayor número de muertes por SARS CoV-2. “Las autoridades están concentradas en los ventiladores, para ellas solo existen los ventiladores. Sin embargo, estamos viendo que pese a los ventiladores, el paciente con covid muere por otras complicaciones y una de las causas es la enfermedad renal, pero hasta el momento las autoridades sanitarias no han dicho nada sobre el abastecimiento de máquinas para diálisis y hemodiálisis", lamenta. El infectólogo de la UNAM y ex Comisionado contra la Influenza, Alejandro Macías, alerta que el daño renal es solo otra arista de la peligrosidad del nuevo coronavirus, ya que el covid-19 resultó ser una enfermedad multisistémica, es decir, que puede alojarse y minar más de un órgano a la vez. En entrevista con Proceso, Macías Hernández explica que diversos estudios en el mundo han detectado que la cepa de este virus puede provocar diarreas, daño hepático, daño en el sistema nervioso central (a través del nervio del olfato) y coagulación en vasos sanguíneos, por lo que no solo afecta a las vías respiratorias y los pulmones como se creía en un principio. En este marco, reconoce que el SARS CoV-2 podría estar provocando muertes no solo por neumonía, sino también por embolias, infartos y paros cardíacos, lo que contribuirá a que el subregistro por las muertes de esta nueva enfermedad sea aún más grande de lo que se cree. “Las neumonías o neumonías atípicas son las que esconden el mayor número  de fallecimientos por covid-19, pero efectivamente se pueden registrar muertes por infartos, embolias y embolias cerebrales, debido a la coagulación de la sangre", afirma. Incluso, adelanta que la única manera de conocer el número real de víctimas que va a provocar el nuevo coronavirus es una comparación en retrospectiva entre el número regular de fallecidos en los meses de marzo, abril y mayo del 2019 con las cifras finales de decesos que se registren en 2020 durante el mismo periodo de tiempo. La diferencia entre las cifras del 2019 y el 2020 será el número final de muertes por covid-19 aunque en las actas de defunción de las personas aparezcan otras causas, considera el infectólogo universitario.

El daño renal del covid-19 y los pacientes de ERC

De acuerdo con el Estudio Global de Carga de Enfermedades de 2017 (GBD, por sus siglas en inglés), la insuficiencia renal se considera una epidemia en países de medianos ingresos como México. La tasa de mortalidad en nuestro país por ERC es la sexta más alta del mundo, debido a la prevalencia de diabetes e hipertensión que existe entre la población mexicana. Tan solo en 2018 murieron en México 13 mil 845 personas por insuficiencia renal, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud. El presidente del Colegio de Nefrólogos de México, Javier Ortiz González, afirma que los especialistas en enfermedades renales en nuestro país son escasos y se concentran en grandes ciudades, por lo que la llegada del covid-19 va a agravar la situación. Advierte que el número de máquinas para hemodiálisis qué hay en el país , ya sea para dar terapia continua de reemplazo renal o las que están equipadas con aparatos portátiles de osmosis para purificar el agua, es muy reducido, por lo que pronto quedarán rebasados los hospitales tanto del sector privado como el público. “Hay un porcentaje de pacientes críticos con covid-19 que desarrollan insuficiencia renal aguda, ese porcentaje con la epidemia va a ser del 30 o 40% que va a requerir apoyo. Esas personas van a necesitar más que una hemodiálisis convencional, preferentemente necesitamos máquinas de Terapia Continua de Reemplazo Renal para mantenerlos conectados durante periodo que van de 48  a 72 horas, ya que son pacientes muy críticos", explica. Sin embargo, destaca que en México solo existen operan 260 maquinas de terapia continua, 87% de las cuales ya se encuentran en uso por los primeros pacientes del covid-19 y por las personas que padecen Enfermedad Renal Crónica, por lo que su demanda va a quedar rebasada durante la pandemia. Agrega que la segunda opción es la utilización de máquinas de hemodiálisis convencionales, las cuales tienen que acercarse a las unidades de terapia intensiva o a los cuartos aislados de pacientes con SARS CoV-2, por lo que se requiere máquinas portátiles de osmosis para purificar el agua que se usa durante el filtrado de la sangre del paciente. “Estoy calculando que hay menos de 700 equipos portátiles en todo el país, pero México tiene una alta incidencia de ERC y tenemos cerca de 70 mil pacientes que acuden permanentemente a sus sesiones de hemodiálisis, por lo que se reduce la disponibilidad para atender a los enfermos de covid-19", señala. Destaca que el sector público como el IMSS, el ISSSTE y la mayoría de los hospitales de la Secretaría de Salud las carencias son todavía más graves, ya que los hospitales cuentan con una o dos máquinas de terapia continua de reemplazo renal, mientras que el resto son máquinas convencionales de hemodiálisis. “Desafortunadamente el sector salud tiene muy pocas máquinas de terapia continua, entonces, cerca del 85% de los pacientes que tienen falla renal por Covid, están manejados con terapia de hemodiálisis convencional y menos del 15% con terapias continuas. La terapia continua la está utilizando más el medio privado, las aseguradoras son quienes están dando preferencia a las máquinas de terapia continua", informa. Ortiz González considera que ante la gravedad de la epidemia sería necesario que nuestro país complete al menos 1,500 equipos de hemodiálisis, por lo que califica como preocupante que las autoridades sanitarias no haya hablado del tema hasta este momento. “Aproximadamente el 20% de los pacientes que tienen covid desarrollan algún grado de insuficiencia renal y de estos el 30% requiere alguna terapia de sustitución renal, lo cual significa que muy probablemente ese 30% de pacientes críticos de covid, a pesar de tener apoyo ventilatorio, si no tienen una terapia de sostén renal, van a morir por falla renal", sentencia. En este marco, pide ver a los paciente críticos con SARS CoV-2 como una persona con enfermedad multisistémica y multiorgánica que afecta al riñón, el  hígado y que además provoca coagulación de los vasos sanguíneos: “Si no lo vemos así, estamos perdiendo gente porque no tenemos los elementos necesarios para atenderla". Nefrólogo en diferentes instituciones, Gustavo Casas considera que cada hospital público debería contar con al menos 10 máquinas de hemodiálisis equipadas con equipo portátil de ósmosis para hacer frente a la pandemia y afirma que desde esta semana ya se han registrado carencias en equipos y máquinas de hemodiálisis, por lo que es urgente corregir. Para el Colegio de Nefrólogos de México, otro gran riesgo es que se acaben los insumos antes del mes de julio, ya que la epidemia ha disparado la demanda en todo el mundo y los fabricantes se encuentran en Estados Unidos y Alemania, países que primero van a satisfacer sus requerimientos de emergencia. A esto se suma que los pacientes con ERC que ya se encuentran en terapia de hemodiálisis, e incluso pacientes trasplantados, son personas de alto riesgo para el desarrollo del Covid. “Un paciente de hemodiálisis acude a la unidad dos o tres veces por semana, entonces dos o tres veces a la semana convive con un medio hospitalario y quizá pueda desarrollar Covid-19, entonces si estamos ante una situación de emergencia que puede rebasar a los especialistas en enfermedades renales", concluye Javier Ortiz.

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