Los hospitales, al tope

sábado, 2 de mayo de 2020
Las autoridades sanitarias se preparan para lo peor. Esta semana se espera una cresta aún mayor de esa curva rebelde detonada por la pandemia del covid-19. La desesperación cunde por el aumento exponencial de los contagiados y la saturación de los servicios médicos, sobre todo en la Ciudad de México, donde algunos de los afectados han tenido que recorrer varios hospitales hasta encontrar una cama para ser atendidos. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– El escenario de saturación de hospitales que el doctor Hugo López-Gatell quería evitar con el llamado a quedarse en casa ya está ocurriendo en la Ciudad de México: seis de cada 10 camas en cuidados intensivos ya están ocupadas en los nosocomios locales. Pese a que el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo el pasado 30 de abril que se “aplastó la curva” y no había saturación de hospitales, al día siguiente cambió de opinión. En la conferencia matutina en Palacio Nacional del viernes 1 pidió a los ciudadanos que ya no vayan al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), a Nutrición o a los hospitales del ISSSTE porque ya no tienen capacidad; recomendó ir a los nosocomios del IMSS, pese a que muchos de ellos también están llenos. Mientras, López-Gatell informó que la Ciudad de México está llegando a la cumbre de la curva epidemiológica, cuando se espera mayor número de contagios. Con base en las estadísticas el gobierno prevé que esto ocurrirá el miércoles 6. El escenario de la saturación por el aumento de número de casos ha llevado a las autoridades a habilitar otros hospitales, como el General de Iztapalapa y Xoco, cada uno con 120 camas y 20 ventiladores, además de la instalación de camas en el Centro Banamex para pacientes que no requieren intubación. Según el gobierno federal también se echará mano del Plan DN-III para que los hospitales del Ejército y la Marina puedan recibir pacientes de covid-19. En el Valle de México 16 hospitales están atestados por casos de covid-19, incluido el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), la meca de los servicios de salud en esta pandemia. Aun cuando el personal del instituto no tiene problemas por falta de equipamiento médico o medicamentos como en otros hospitales del país, ni los países más desarrollados del mundo tienen tantos respiradores artificiales como los que ahora se requieren, y el INER requiere más camas y más ventiladores. El personal tiene 100 ventiladores en uso y espera que lleguen más para atender la creciente demanda. “Estamos llenos, nunca en la vida habíamos tenido 100 tubos”, cuenta un neumólogo del instituto a la reportera a condición del anonimato. Asegura que en 2009, durante la época más dura de la pandemia de la influenza, llegaron a tener 60 ventiladores funcionando. Desde el pasado 24 de abril el área de urgencias del INER, donde hay 16 camas, ha estado a su máxima capacidad todas las noches. “Si no están llenas es porque un paciente ya pasó a pabellón o ya falleció. Pero no pasa un día y se vuelve a llenar”, asegura una doctora residente, quien también pide reservar su identidad. “Tenemos casos de pacientes que llegan al INER, pero ya vienen de otro hospital y aquí les decimos que tampoco hay lugar; son pacientes a los que están peloteando, porque realmente no hay espacio”, dice la entrevistada. Todos los pacientes que llegan al instituto con síntomas del virus SARS-CoV-2 pasan primero al área de triaje donde son evaluados por los neumólogos. Si están realmente graves y requieren ser intubados, avanzan a urgencias y luego a los pabellones. Pero en los últimos días nadie entra a menos que se libere una cama.
Fragmento del texto publicado en la edición 2270 de la revista Proceso, actualmente en circulación.
 

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