Preocupan a Europa las nuevas patologías infantiles

jueves, 7 de mayo de 2020
Europa apenas se recobra del pasmo provocado por la pandemia de la covid-19 y ahora Francia, Gran Bretaña, Italia, España, Bélgica, Suiza y otros países ven con alarma la proliferación de nuevas patologías infantiles atípicas –la enfermedad de Kawasaki, síndrome de choque tóxico y casos de miocarditis–. Saben que no son letales, pero les preocupa que en algunos pacientes esos padecimientos estén asociados al coronavirus, por eso su prioridad, hoy, es entender su etiología para combatirlos con la mayor eficacia posible. PARÍS (Proceso).- Autoridades sanitarias europeas han señalado que en semanas recientes los servicios de urgencias pediátricas han atendido a menores de edad con miocarditis aguda con síntomas similares a los de la enfermedad de Kawasaki o del síndrome de choque tóxico. En algunos países los niños y adolescentes hospitalizados con esos síntomas padecen covid-19. Ninguno de esos pacientes ha muerto y los médicos afirman que al salir de los servicios de reanimación, parecen recuperarse rápidamente. El número de casos registrados es mínimo, afirman, pero confiesan que su repentino aumento en Gran Bretaña, Italia, España, Francia, Bélgica y Suiza (algunos casos en Australia y Estados Unidos) es inaudito. La señal de alarma la dieron los británicos. Alertado por Sociedad de Cuidados Intensivos Pediátricos y el Servicio de Salud Nacional, Matt Hancock, ministro de Salud de Gran Bretaña, aseguró en entrevista con la cadena radial LBC el pasado 28 de abril: “Enfrentamos una nueva enfermedad que, a nuestro juicio, puede ser causada por el coronavirus. No estamos 100% seguros, porque algunos jóvenes no tienen prueba positiva al mismo. Acabamos de lanzar investigaciones intensivas. Pero es algo que nos preocupa”. El mismo día un documento interno de la Asociación Española de Pediatría (AEP) filtrado a la prensa alertó a todos los especialistas del país sobre la nueva patología. Tras insistir en la urgencia de “llamar a la calma a las familias”, los directivos de la AEP recalcan: “Los casos de shock en niños que están coincidiendo temporalmente con la epidemia de covid-19 son muy infrecuentes; el cuadro clínico se caracteriza por fiebre, vómitos inicialmente o puede debutar sólo con dolor abdominal, exantema, ojos enrojecidos y malestar general. No sabemos aún la causa, pero puede estar desencadenada por infecciones bacterianas y tiene un tratamiento bien establecido, independientemente del tipo de agente infeccioso que la cause”. El pasado 29 de abril, el ministro francés de Salud, Olivier Véran, advirtió: “Tomamos muy en serio esa alerta y son las investigaciones clínicas y científicas en curso las que nos permitirán saber si hay una relación con la covid-19. Por el momento yo no lo sé”. No se conoce el número de menores hospitalizados con complicaciones cardiacas en los servicios de urgencia europeos. Los pediatras de Bérgamo, epicentro de la covid-19 en Italia, hablan de 20 casos y sus colegas de Génova, de cinco. Las autoridades sanitarias francesas manejan las mismas cifras: 20 casos de niños entre cinco y 17 años tratados en hospitales parisinos y cinco más en cuatro ciudades de provincia.
Brusco auge patológico
Tanto los médicos italianos como los franceses manifiestan su “malestar” ante ese brusco auge de miocarditis aguda. “En tiempo normal tenemos menos de un caso por mes, y ahora son 25 desde el 15 de abril”, recalca en entrevista el doctor Sylvain Renolleau, responsable del Servicio de Reanimación del Hospital Infantil Necker de París, mientras sus colegas de Bérgamo recuerdan que antes de la pandemia solían tratar cuando mucho seis o siete casos al año. Los primeros síntomas que afectan a los jóvenes pacientes son los que se describen en el documento interno de la AEP; si no son atendidos a tiempo, su estado empeora rápidamente. “El cuadro clínico se parece a veces al del síndrome de Kawasaki, una rara enfermedad inflamatoria infantil que tiene síntomas polimorfos y en particular cardiacos”, señaló a Le Monde el profesor Pierre-Louis Léger, responsable del Servicio de Reanimación Pediátrica del hospital Trousseau de París. Como Léger, la mayoría de los especialistas europeos subrayan similitudes pero también diferencias entre la afección inédita que sufren los niños actualmente y la enfermedad de Kawasaki, que se caracteriza por fiebres altas, erupciones cutáneas, inflamación de ganglios y sobre todo de las arterias coronarias. Hay debates sobre su origen. El hecho de que afecte más frecuentemente a niños asiáticos (1/1000 en Japón) que europeos (1/6000 en Francia) o estadunidenses (1/12000) sugiere una predisposición genética. Sin embargo su reaparición cada invierno en muchos países lleva a pensar que podría tratarse de una infección viral. En todo caso, insisten los científicos, es poco letal: fallece sólo 0.017% de los afectados. Algunos factores perturban a los expertos. El primero es la diferencia de edad entre los niños afectados por la enfermedad de Kawasaki, que suelen ser menores de cinco años, y la de los atendidos en este momento en los servicios de urgencias pediátricas, que varía entre cinco y 17. El segundo factor es singular. Como explica a La Dépêche du Midi –diario regional francés– Isabelle Koné-Paut, reumatóloga pediátrica del hospital Kremlin-Bicêtre de París, la enfermedad de Kawasaki genera una dilatación de las arterias coronarias, mientras que la patología actual ataca el músculo cardiaco. Pero la mayor incógnita tiene que ver con la eventual relación entre el coronavirus y esta nueva enfermedad infantil –tentativamente calificada por algunos terapeutas como “manifestación atípica de la enfermedad de Kawasaki”– cuya irrupción en plena pandemia de covid-19 sorprende a todos los científicos.
La incógnita hoy
Las autoridades sanitarias francesas son categóricas: todos los menores afectados de miocarditis aguda son portadores del coronavirus. Al cierre de esta edición se desconocía si el diagnóstico es similar en los demás países europeos donde en los últimos días se hablaba de niños que padecían graves problemas cardiacos pero con prueba negativa a la covid-19. Sin embargo, los médicos franceses se muestran cautelosos y por el momento no se atreven a establecer una relación directa entre el coronavirus y la nueva patología. El profesor Damien Bonnet, quien dirige el servicio de cardiología médica pediátrica del hospital Necker, se limita a constatar que no dispone de “suficientes argumentos probatorios para hablar de vinculación causal directa entre ambas enfermedades”. Su colega, Stéphane Dauger, responsable del Servicio de Reanimación Pediátrica del hospital Robert-Debré, de París, asegura a la reportera: “La correlación con la covid-19 existe, pero aún no se puede determinar si se trata de una relación directa ni cuál es el mecanismo que une ambas enfermedades. En el estado actual de nuestros conocimientos ninguna otra causa puede explicar este tipo de miocarditis, bastante rara, que padecen los niños. Sin embargo sigue habiendo muchas dudas…” También hay pediatras a quienes la referencia a la enfermedad de Kawasaki deja escépticos y que mencionan analogías con el síndrome del choque tóxico, una enfermedad rara y aguda provocada por una toxina bacteriana que afecta en particular la circulación sanguínea. La Sociedad de Cuidados Intensivos Pediátricos británica observa por su lado que los “parámetros sanguíneos de los niños afectados corresponden a una forma severa de covid-19” y resalta que los pequeños pacientes parecen ser víctimas del mismo tipo de tormenta citocínica que los adultos infectados por el coronavirus. Las citocinas son bacterias que facilitan la comunicación entre las células y estimulan las respuestas inmunitarias e inflamatorias a las agresiones virales. En el caso de la covid-19 su liberación masiva y patológica, calificada de tormenta citocínica, surte el efecto contrario al atacar los pulmones o los sistemas coronariovascular, renal y neurológico de los pacientes. Comparten el punto de vista de sus colegas de Gran Bretaña varios pediatras franceses, algo desestabilizados por “el desbocamiento inmunitario y la sobreproducción de citocinas” que afecta a los niños atendidos en los servicios de urgencias. “Una de las hipótesis es la siguiente: en un primer tiempo la covid-19 no tuvo consecuencias graves para estos jóvenes pacientes, pero en un segundo tiempo, después de varias semanas, el coronavirus provocó reacciones inmunológicas inéditas que desencadenaron estos problemas cardiacos”, enfatiza Pierre-Louis Léger al tiempo que Etienne Javouhey, presidente del Grupo Francófono de Reanimación y de Urgencias. Y precisa: “En el pasado hemos observado situaciones similares en el caso de infecciones virales. Pueden surgir síntomas ‘postinfecciosos’ bastante tiempo después del primer ataque viral”. Ambos explican que están trabajando sobre esa y muchas otras hipótesis en estrecha colaboración con sus colegas en el mundo. Entender cuanto antes el origen de esa nueva patología infantil –que afortunadamente sólo afecta a pocos menores de edad– para eventualmente prevenirla y en todo caso combatirla con la mayor eficacia posible, se ha convertido ahora en una de sus mayores prioridades. https://www.proceso.com.mx/629148/nueva-york-sindrome