Hank, la familia consentida

sábado, 9 de mayo de 2020
Carlos Hank Rhon y su hijo Carlos Hank González (homónimo de su abuelo, el líder del Grupo Atlacomulco que a fines del siglo pasado fue denostado por López Obrador) encabezan empresas que no sólo fueron consentidas en el sexenio anterior: en los primeros meses de este año han recibido 24 contratos públicos del gobierno federal por más de 7 mil millones de pesos. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Recientemente el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha sido generoso con la familia Hank, destacada integrante de la élite empresarial enriquecida durante el sexenio de Enrique Peña Nieto: en los primeros tres meses de 2020, empresas encabezadas por Carlos Hank González y su padre Carlos Hank Rhon recibieron al menos 24 contratos públicos federales por un monto de más de 7 mil 695 millones de pesos. Estos contratos, que Proceso identificó en Compranet –la plataforma de contrataciones públicas–, convirtieron a los descendientes del “profesor” Carlos Hank González, otrora líder del Grupo Atlacomulco, en los terceros contratistas del gobierno de la Cuarta Transformación en lo que va de 2020. Los primeros proveedores son el magnate Carlos Slim Helú –a través de su constructora Cicsa– y el consorcio formado por la empresa paraestatal china China Communications Construction Company Ltd y la portuguesa Mota-Engil –una de las empresas más favorecidas en contratos de obra pública durante el sexenio de Enrique Peña Nieto–, que obtuvieron contratos para los primeros dos tramos del Tren Maya por montos de 18 mil 553 millones y 15 mil 538 millones de pesos, respectivamente. Según esa base de datos, Grupo Banorte obtuvo 6 mil 885 millones de pesos a través de 23 contratos por diversos seguros, y en febrero pasado La Peninsular, filial de Grupo Hermes, obtuvo un contrato de obra pública del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (FIT), por 809 millones 967 mil pesos; dos meses antes, la misma FIT había otorgado un contrato por 100 millones 899 mil pesos a Seguros Banorte. Los herederos de Hank González –al que López Obrador describió en 1996 como “el gran ‘capo’ de la política mexicana”– lograron su reacomodo en el gobierno actual, a pesar de su ADN priista y de haber acrecentado su poder a lo largo del sexenio de Enrique Peña Nieto en los sectores financiero, de la construcción, energético y hotelero. Con un historial controversial, Carlos Hank Rhon forma parte de los 12 multimillonarios mexicanos que apareció en la lista de Forbes a principios de abril: la revista estadunidense estimó su fortuna en 2 mil millones de dólares. Su hijo, Hank González, heredó el capital político de su abuelo paterno y el Banco Interacciones de su padre –asumió la dirección de la institución en 2000, con apenas 29 años–; del lado materno, su abuelo regiomontano Roberto González Barrera le dejó Grupo Financiero Banorte y parte de Grupo Maseca, el imperio agroindustrial mexicano basado en la harina de maíz, del que es ahora vicepresidente del Consejo de Administración.
Fragmento del texto publicado en la edición 2271 de la revista Proceso, ya en circulación.
 

Comentarios