Boxeadores desafían al coronavirus en Michoacán

sábado, 20 de junio de 2020
Una función de boxeo sin público se realizó el sábado 6 en el municipio michoacano de Tarímbaro. El organizador y los participantes lo hicieron con permiso del ayuntamiento, pero pasaron por alto el semáforo epidemiológico en rojo, la mayoría de las disposiciones sanitarias federales y estatales, además del procedimiento elaborado por el Consejo Mundial de Boxeo para ese tipo de peleas. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Después de permanecer inactivo tres meses, el boxeo profesional del país reinició actividades el sábado 6 con una función sin público que el organizador transmitió vía Facebook, a un costo de 5 dólares, en pleno pico de contagios por la pandemia de coronavirus. Apenas el mes pasado el ayuntamiento de Pátzcuaro, Michoacán, negó la autorización para la velada boxística que el responsable, Carlos Molina, en su faceta de pugilista-promotor, pretendía montar con su empresa King Carlos Promotions en esa localidad el 23 de mayo anterior (Proceso 2271). Pero luego de dos semanas, Molina decidió continuar su proyecto, ahora en Tarímbaro, Michoacán, donde el alcalde Baltazar Gaona Sánchez le permitió realizar su evento cuando la curva de contagios de covid-19 todavía está en crecimiento. En esta trama también está involucrada la Comisión de Boxeo de la Ciudad de México (Combox), presidida por Ciro Nucci, pues al menos uno de los peleadores que formaron parte de la cartelera de dicha función, Alberto Pájaro Dávila, figura entre sus afiliados. Aun así, Dávila viajó a Tarímbaro con su entrenador, Óscar Ortiz, sin la respectiva salida médica administrativa que exige el reglamento, es decir, sin tener certeza sobre su condición física y su estado de salud, violentando además las disposiciones oficiales nacionales y locales de la contingencia sanitaria. También formó parte de la cartelera del sábado 6 el argentino Germán Rafael, con licencia de la Combox, pero en el último momento no subió al ring “por cosas de él”, admite el promotor Carlos Molina en entrevista con Proceso, sin dar detalles. La función tuvo un importante alcance en las redes sociales, a decir de Molina, quien hasta el martes 9 llevaba un conteo de 10 mil abonados, más los que se acumulen, ya que con un desembolso de 5 dólares el interesado puede acceder a la función en cualquier momento. “Tal vez no sean los números (que pretendía, pero) al menos sale para los gastos. Por eso vamos a rematar con otra función el 25 de julio, otra vez en Michoacán. Ya estamos hablando con otros municipios que les interesa mucho la idea”, adelanta Molina, excampeón mundial superwélter de la Federación Internacional de Boxeo. En la pelea estelar de esa noche, el pugilista-promotor derrotó por nocaut en seis episodios a Michie Muñoz en la división de peso medio. Alberto Dávila hizo lo propio con Néstor García en nueve episodios.  
“Hay que seguir trabajando”
Molina se rehúsa a revelar el nombre de la autoridad que le concedió el permiso –“no quiero que lo involucren en problemas o que hablen de ellos”–, pero asegura que la función la realizó con autorización, con exámenes para detectar covid-19 y los protocolos sanitarios: “Todos los participantes se protegieron con cubrebocas y guantes”. Argumenta que “todos los boxeadores querían trabajar, porque ahora la situación está muy difícil, principalmente para los peleadores. También soy boxeador, y sin pelear y nadie que te apoye, ¿qué hacemos? No sabemos hacer otra cosa que no sea boxear o, como en mi caso, realizar también labores de promotor. Hay que seguir trabajando”. De todas formas, dice, “sin permiso no hago nada. No entiendo que (por la contingencia) la función no se puede hacer, porque la realizamos correctamente para que no ingresara nadie más que las personas que participan. En cambio, si acudes a la plaza chica o al mercado del lugar ves a un chingo de gente, y resulta que no me dejas traer un evento con menos de 40 personas, cuando todo está correctamente. Está raro, ¿no?”. El promotor acepta que la salida médica no la emitió la Combox porque sus oficinas continúan cerradas por la contingencia sanitaria. Dice que recurrió a la Comisión de Boxeo de Salamanca para que sancionara sus peleas. Lo anterior, después de que la Comisión de Boxeo de Apatzingán declinó respaldarlo por las irregularidades de la cartelera. Molina insiste en que cumplió con el protocolo de salud, pero no supo explicar en qué consistió el procedimiento y dijo desconocer el protocolo elaborado en mayo pasado por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) para funciones a puerta cerrada, que incluye el confinamiento previo de los peleadores durante 15 días. Además, el manual del CMB contempla que los jueces realicen su puntuación a distancia y obliga a sanitizar todo el lugar. Este último requisito sí fue cubierto por el pugilista-promotor, de acuerdo con las evidencias que se aprecian en los videos de la referida función. Según Molina, todos los boxeadores que participaron en su función fueron sometidos a exámenes para detectar covid-19 “y todos salieron bien”. –El tema es controvertido, porque no se respetó el semáforo rojo en pleno pico de la pandemia –se le plantea. –¿Y eso qué? Lo que ha sucedido es que algunos han publicado pura información incorrecta. Nosotros nos comunicamos a la Comisión de Box de la Ciudad de México. El problema es que no está abierta. Leí que iban a suspender al Pájaro Dávila y a Germán Rafael, quien al último ni siquiera peleó, por cosas de él. No pudo y se canceló la pelea, pero eso de que lo van a sancionar… ni siquiera participó. Al preguntarle si se comunicó con Nucci, prefiere “no hablar de los detalles sobre ese punto”: “Hicimos lo que tenía que hacerse. Estamos listos para lo que venga. Tenemos todo lo necesario para filmar las peleas con cámaras HD, que no le piden nada a las de Televisa o TV Azteca. Las peleas fueron legales, como tenían que ser. “Con esta epidemia que estamos viviendo, los trabajos se han complicado. ¿Qué vamos a hacer? Los boxeadores están dispuestos a pelear porque ahora no hay movimientos de nada. La mayoría de los pugilistas estamos peleando, y es lo único que sabemos hacer. Obviamente, puedes emplearte en otra cosa, pero ahora ni siquiera eso hay. El trabajo está muy difícil para todos. Por eso me surgió la idea de realizar la función, eliminando todos los riesgos.” –¿Temes contagiarte? –Por eso utilizo cubrebocas y sigo las recomendaciones de las autoridades: me lavo las manos y utilizo gel antibacterial, que tengo en el automóvil como en casa. Vivo con mi hijo y ambos cumplimos con las indicaciones. Temo contagiarme y transmitírselo a otras personas. Es lo que me preocupa. Siento que gozo de buena salud y que (el coronavirus) no me va a hacer nada, pero me cuido.  
Ayuntamiento complaciente
En entrevista, el titular de la Comisión de Boxeo Profesional de Apatzingán, Rogelio López, explica los motivos para negarse a sancionar la función: “No quise involucrarme con él porque las cosas no están bien hechas. Me gusta ir a las funciones, o cuando las estructuro para apoyar a los organizadores, cuando asisto con la comisión o como médico de ring. A esas sí voy, pero cuando se trata de peleas irregulares no me paro ni como visitante ni como invitado.” –Como autoridad del boxeo en la región, ¿pudo detener la función? –No necesariamente. Son permisos del ayuntamiento, pues acá en Michoacán hay muchas irregularidades: en Morelia ya abrieron los cines el fin de semana. Cuando son eventos así no los puedes detener porque no eres una autoridad del gobierno municipal. El único que lo puede frenar es el ayuntamiento y el permiso salió directamente de ahí. “Te soy sincero: no sé si el permiso se dio por escrito o de manera verbal, porque algo hubo de política ahí. Ese evento fue de políticos”, sostiene López, quien tilda al organizador como “una persona muy terca, incluso ya no tiene peleadores michoacanos, porque les queda a deber. Él me estuvo hablando y le dije: ‘Carlos, ¿por qué no me entiendes y sacas del cuadro a los peleadores de la Ciudad de México? Hazme caso. Tus peleas están irregulares, porque esos boxeadores no traen documentos’.” Le recordó al organizador que ya le habían hablado de parte de Nucci. Pero lejos de escuchar las recomendaciones de López, Molina todavía intentó convencerlo el viernes 5 a las 20:00 horas, en la víspera del evento: “Doctor, ¿por qué no sanciona mis peleas?”. “Porque no me puedo brincar las trancas de nadie y no puedo pararme a tu evento ni siquiera de visitante, así que no puedo ir –le contestó–. Para sancionar debo conocer la cartelera con un mes de antelación y tener todo en regla para involucrarme en la función, porque a mí me gusta hacer las cosas bien, y decidiste traer a peleadores de la Ciudad de México, por lo que no te los voy a dejar pelear, así que no te conviene que yo sancione tu función.” Para el comisionado, en un evento con evidentes anomalías sólo los funcionarios del municipio pueden frenar su realización: “A final de cuentas, para ellos no eres nadie, porque no figuras en un cuadro político de nadie. Si te llegas a meter un poco fuerte con ellos, ya sabes cómo te va: ‘O le bajas o le bajas’”. En cuanto a Molina, señala, “no le van a dar muchas empresas, porque con todo el mundo anda peleado en Michoacán. Para tener una base sólida primero debes tener en orden tu casa, porque si en el hogar las cosas se salieron de control, ya no lo puedes arreglar. Y (Molina) ya tiene problemas con los managers, a los que no les ha pagado”. –¿Fue una imprudencia realizar esa velada boxística? –Casi estoy seguro de que ni permisos por escrito tiene. Aquí el único que les puede sacar los permisos es la Combox, exigiéndole a Molina que le mande las autorizaciones del ayuntamiento. El martes 9 este reportero solicitó una entrevista con el alcalde de Tarímbaro, Baltazar Gaona. En vez de eso, el área de Comunicación Social confirmó con un mensaje por WhatsApp que la pelea fue autorizada por el municipio “bajo todos los lineamientos de Protección Civil estatal y municipal, además de que estuvo presente el personal de Protección Civil para salvaguardar las disposiciones necesarias”. El reportero pidió a los responsables de prensa una constancia del permiso. Ni ellos ni el presidente municipal respondieron. Proceso también le solicitó una entrevista a Nucci, quien no atendió la petición. En tanto, el veterano manager Carlos Rosales exige que el titular de la Combox proceda contra quienes expusieron la vida de los pugilistas en la velada de Tarímbaro: “Todos los participantes violentaron las reglas boxísticas, que en periodos normales son de muerte, y en tiempos de pandemia son doblemente criminales”, advierte Rosales, quien pide a la Combox una investigación para sancionar “a los verdaderos traficantes de humanos, que ante la impunidad que impera en el boxeo nacional, arriesgan la vida de boxeadores por unos centavos.” En opinión de Rosales, “el prestigio de Ciro Nucci está en juego, y ante el fuego amigo debe demostrar que está con el gobierno. ¿O depende de otros intereses?”.
Reportaje publicado el 14 de junio en la edición 2276 de la revista Proceso.

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