El semáforo naranja en la capital 'va para largo” 

jueves, 10 de septiembre de 2020 · 19:01
Los efectos del covid-19 en la Ciudad de México dejaron atrás cualquier optimismo y el semáforo epidemiológico naranja podría mantenerse hasta diciembre, dice en entrevista la secretaria de Salud de la capital, Oliva López Arellano. De hecho, no descarta eventuales rebrotes de la pandemia y advierte de su conjunción con una epidemia de influenza. Aunque reconoce que “la realidad nos rebasó”, la funcionaria considera que tampoco se cumplió el escenario catastrófico: enfermos en camillas afuera de los hospitales, como ocurrió en España y Nueva York. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Desde principios de año, cuando el covid-19 arrasaba en Wuhan, China, el gobierno de Claudia Sheinbaum comenzó a plantear escenarios, desde optimistas hasta catastróficos, sobre cómo el virus afectaría en casos y defunciones a la Ciudad de México; pero éstos quedaron rebasados desde mayo pasado, asegura la titular de la Secretaría de Salud capitalina (Sedesa), Oliva López Arellano. En entrevista, López explica que con las estrategias aplicadas para enfrentar la pandemia –con base en su evolución como un virus nuevo y las características propias de la capital y sus habitantes– han logrado que el sistema hospitalario no se colapse, pero tuvieron que modificar el Plan Gradual hacia la Nueva Normalidad planteado el pasado 20 de mayo.  Por ello la funcionaria ve “muy complicado” que para las fiestas decembrinas de 2020 la capital ya esté en semáforo epidemiológico verde. En una posición conservadora asegura: “Creemos que nos vamos a quedar un largo rato en naranja. En el mejor de los casos transitaremos a amarillo y luego ya vamos a estar cerca de octubre, que es temporada de influenza y viene una conjunción de dos epidemias: covid e influenza. Eso va a ser una presión adicional sobre los hospitales, porque también hay casos graves de influenza que requieren hospitalización”.  Por eso no descarta la posibilidad de rebrotes en los próximos meses y enfatiza que día con día se revisan las medidas para saber dónde se tienen que reforzar.  –Entonces, ¿no habrá posadas? –No creemos. Es más, desde ahora hay que decir que ni celebración de la Virgen de Guadalupe. O sea que, por favor, por favor, hagamos esas celebraciones con formas a distancia. El viernes 4 Sheinbaum informó que por undécima semana consecutiva la Ciudad de México permanecerá en semáforo naranja. Anunció la ampliación de una hora en el horario de restaurantes y centros comerciales, así como de un día laboral en la industria de la construcción. Además informó el fin del esquema de apertura –pares y nones– de comercios del Centro Histórico y el reinicio de actividades de exposiciones y centros de convenciones a 30% de su capacidad.  Hasta el jueves 3 la capital del país ya había alcanzado 101 mil 571 casos confirmados y 10 mil 725 defunciones comprobadas por covid-19.
La “película de terror”
A poco más de seis meses del primer caso de covid-19 detectado en la Ciudad de México y en el país (el 27 de febrero), López Arellano relata que cuando comenzaron a sonar los casos en China, los avisos de la OMS y las alertas epidemiológicas del gobierno federal, la jefa de Gobierno instruyó: “Revisemos qué está haciendo el mundo frente a esto y no desestimemos que puede ser una situación muy grave en la ciudad. No nos confiemos”.  Fue cuando la Sedesa, Comunicación Social y la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP) comenzaron a trabajar la estrategia a seguir. Pero destaca que a partir de febrero trabajan en conjunto con el gabinete federal de Salud.  López Arellano agrega que la pandemia sobrevino en pleno proceso de fortalecimiento de la Sedesa, principalmente en la articulación de la atención a nivel ambulatorio y hospitalario, con base en la perspectiva del gobierno actual, de “una ciudad innovadora y de derechos”. Recuerda que una de sus primeras medidas fue reforzar la vigilancia epidemiológica internacional en las dos terminales del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Para el 17 de marzo, con el diseño de la ADIP, dirigida por José Antonio Peña Merino, lanzaron el sistema de registro SMS 51515 “covid19”, que considera “vital, una genialidad temprana” para registrar, atender y monitorear los casos leves y moderados desde los domicilios o bien detectar los casos graves que requieren hospitalización. Tan bien resultó, dice, que ya lo usan también en el Programa Salud en tu Vida para detectar casos de diabetes, hipertensión y obesidad, entre otras comorbilidades. Otro punto que destaca de la estrategia del gobierno capitalino es la reconversión de los hospitales de la red pública para dar atención especializada en covid. Al principio pensaron sólo en tres, pero llegaron a 11 instalaciones del gobierno local, además de la Unidad Temporal en el Centro Citibanamex y las del IMSS, el ISSSTE, la Marina, la Secretaría de la Defensa Nacional y los hospitales particulares.  En la Ciudad de México se da atención a casos de covid-19 en 59 hospitales, así como en 70 de la Zona Metropolitana del Valle de México.  –Llevamos seis meses hablando de covid-19, tenemos 100 mil casos confirmados y más de 10 mil 600 defunciones. ¿Vieron este escenario? –Vimos este panorama pero en un lapso más corto. Estábamos muy preocupados por tener una curva epidémica parecida a la de España... Nos preocupaba mucho que tuviéramos a gente afuera de los hospitales en camillas, como ocurrió en España y Nueva York. Esa era como la película de terror que teníamos todos en mente y por eso nos aplicamos en la reconversión hospitalaria. Según la secretaria de Salud, en el gobierno local manejaron un escenario optimista, uno intermedio y uno catastrófico. “Y nos preparamos para el catastrófico en términos de reconversión hospitalaria”, dice. Al revisar las cifras, recuerda que del 18 al 22 de mayo fue el “pico” de la pandemia respecto a la ocupación de camas de atención general y de terapia intensiva (de intubación), que alcanzaron entre 85% y 90%, además de tener las salas de urgencia “muy llenas, con tres o cuatro ambulancias llegando en espera de que recibieran al paciente”. A pesar de ese panorama, resalta, el sistema “nunca colapsó. Nos preparamos para un escenario muy dramático con este modelo. El intermedio es el que hemos ido transitando y el optimista es el que muy pronto nos dejó atrás, desde antes de mayo, por la imposibilidad de parar una ciudad como esta”. Reconoce que desde marzo, cuando se registró un fuerte brote en la Central de Abasto, descartaron el escenario optimista. “Pensábamos que para julio ya estábamos todos en verde, julio o agosto, pero no”. En cuanto al número de defunciones, detalla, “pensábamos que íbamos a tener estas que tenemos ahora, las 10 mil, pero en ese periodo, en más corto tiempo”.  https://www.proceso.com.mx/647546/dueno-de-caballos-de-carreras-cuestiona-a-sheinbaum-por-reapertura-del-hipodromo
“Matices locales”
Epidemióloga y doctora en ciencias de la salud por la Universidad Autónoma Metropolitana, López Arellano cuenta que la ADIP hizo el modelo epidemiológico de la Ciudad de México con base en la experiencia internacional, un modelo que ya tenían el Conacyt y la Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud federal. Detalla que se basaron en la ocupación hospitalaria porque era el dato más preciso que tenían, debido a los reportes diarios de todos los hospitales. Al principio calcularon que los casos leves o moderados serían 90%, pero las cifras se ajustaron a 70%, mientras que 30% serían graves, debido a las comorbilidades que padece la población capitalina.  Ahora “tenemos seis semanas que nuestra ocupación hospitalaria está alrededor de 40%, que no aumentan las llamadas de emergencia, que no se salen de los parámetros los traslados”, resalta. Sobre el número de pruebas aplicadas, niega que se hayan tardado en aplicar esa medida y ofrece cifras: en abril se hicieron 9 mil, en mayo 24 mil, en junio 35 mil y en julio 59 mil. Al hablar sobre las distancias notorias entre las medidas tomadas por el gobierno local frente al federal, López Arellano aclara que tienen una muy buena relación e interlocución con éste, en particular con el subsecretario Hugo López-Gatell. Y puntualiza: “No es una distancia, más bien son matices locales, porque el gobierno federal traza una ruta general para el país, pero es muy distinto en Chiapas, Nuevo León y la Ciudad de México”. Enfatiza que la capital es compleja, está en continuo movimiento y “siempre digo que tiene un corazón anarquista, en el mejor sentido de la palabra”. Además, entre sus 9 millones de habitantes, miles viven al día, tenemos “profundas desigualdades” y pobreza, pero al mismo tiempo hay más recursos públicos que le han permitido hacer adecuaciones a su realidad. En lo que va de la pandemia el gobierno local ha invertido más de 3 mil millones de pesos para la atención integral de la pandemia, aunque eso lo ha obligado a reajustar su presupuesto a la baja. https://www.proceso.com.mx/647582/sheinbaum-gobernadores-dejaron-la-conago-para-posicionarse-en-elecciones
Defunciones, aún inciertas
A propósito del estudio que hizo la Comisión Científico-Técnica sobre las defunciones por covid-19 en la Ciudad de México –cuyos resultados Sheinbaum prometió transparentar desde finales de julio y no lo ha hecho–, la titular de Salud justifica la tardanza al decir que es “una metodología no tan simple”, por lo cual se ha llevado tiempo en procesar la información.  Sin embargo, descarta que el número de defunciones por el virus sea tres veces mayor que las cifras oficiales. También comenta que en el avance que dio la comisión el 25 de julio se detectó que existe 55% de “exceso de mortalidad”, en comparación con el número de muertes por diferentes causas en los cuatro años previos a 2020.  Según ese adelanto, entre el 19 de abril y el 30 de junio hubo 17 mil 826 fallecimientos “de más” entre residentes de la ciudad. Lo que no se ha determinado es cuántos de estos casos fueron por covid-19 confirmado, así como los casos probables y los sospechosos.  Enseguida resalta: “El dato más importante es que ese exceso de mortalidad fue en mayo y va descendiendo. En los últimos datos, agosto ya está prácticamente como esperábamos agosto de los cuatro años anteriores. El exceso de mortalidad ya no está, aun con la pandemia”. 
“Nos rebasó la realidad”
La especialista en medicina social y académica en la UAM insiste en que la evolución de la pandemia y los distintos indicadores nacionales y locales que se han sumado al monitoreo y análisis de la enfermedad, además de la dinámica económica de la propia ciudad, obligaron a modificar el Plan Gradual hacia la Nueva Normalidad y las condiciones del semáforo epidemiológico anunciadas en mayo pasado. Sin embargo, insiste: “Nos sigue siendo muy útil porque es un plan que va marcando la apertura ordenada, aun cuando nos rebasó la realidad. Y como no nos pudimos apegar a esa apertura que estaba ya previendo todo para, por lo menos, estar en amarillo en estos momentos, sí nos ha permitido una guía de cuáles son los establecimientos de más riesgo, que son los últimos que se van a abrir… Si bien no se cumplieron los plazos, la ruta con otros plazos está vigente. No se olvidó, pero se modificó”.  Al insistirle en que la jefa de Gobierno toma medidas que contradicen al presidente de la República, como el uso de cubrebocas, lo que la gente ve bien, la secretaria de Salud afirma: “Sí, porque lo empuja, es eso. Pero también la Ciudad de México tiene que ser vanguardia por su complejidad y por sus recursos”. –Políticamente, los resultados del tratamiento de la pandemia pueden ser una palomita o un tache para ella, ¿no? –Sí, pero yo creo que la jefa de Gobierno lleva palomita, palomita, palomita. Es una mujer valiente, es una científica y además está comprometida absolutamente con la ciudad para enfrentar la pandemia con todas las herramientas que estén a su alcance.