Atlético Ensenada: Las penurias de un club marginado

viernes, 25 de septiembre de 2020
Aún falta un mes para el arranque del torneo de la Liga de Balompié Mexicano en el que participarán los 18 equipos marginados de la Liga MX y uno de ellos, el Atlético Ensenada, ya está descoyuntado. A principios de mes elementos de su cuerpo técnico renunciaron, entre ellos el entrenador Carlos Torres Garcés, un ecuatoriano que acusa al dueño de la franquicia, Antonio García Rojas, de montar una comedia que ni él mismo se cree para no pagarle. Y el aludido responde que quien miente es el ecuatoriano. CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- Una semana después de concluir su vínculo con el Atlético Ensenada FC, el entrenador ecuatoriano Carlos Torres Garcés aún no cobra el cheque emitido por el banco Barclays de Kenia que le entregó el dueño del equipo, Antonio García Rojas, como pago por los 15 días que dirigió a su franquicia, una de las 18 que integran la naciente Liga de Balompié Mexicano (LMB). Con una trayectoria de 18 años en el futbol, primero como jugador y ahora como entrenador, Torres Garcés tuvo una amarga experiencia en su fugaz paso por el Atlético Ensenada, al que llegó en agosto pasado junto con el preparador físico Duffer Alman, su paisano, sin firmar contrato; sólo confiado en el acuerdo “de palabra” con García Rojas. A Torres Garcés y su auxiliar Alman no les importó iniciar sus labores en esas condiciones, pero a finales de agosto, en plena pretemporada, las cosas dieron un vuelco inesperado: el propietario de la franquicia les comentó que había sido víctima de un intento de secuestro, por lo que entregó a sus agresores los recursos destinados al equipo.
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Asimismo, decidió reducirles el salario a menos de la mitad del monto acordado. El cuerpo técnico optó por renunciar el martes 1 en desacuerdo con la medida. En entrevista con Proceso, el entrenador ecuatoriano comenta que el hecho de que el dueño de la franquicia le haya pagado con un “cheque de un banco africano” –el jueves 3 en el aeropuerto, minutos antes de abordar el avión que lo llevó de regreso a su país– le hace dudar que tenga fondos. Expresa su decisión de “desenmascarar” a García Rojas ante la Confederación de Asociaciones Independientes de Futbol (Conifa), el órgano rector de la LBM, cuyo primer torneo se iniciará a finales de octubre, como una alternativa de los marginados de la Liga MX, la cual ostenta el reconocimiento de la FIFA, a diferencia de la LBM. “Todo fue una farsa –dice el ecuatoriano–; uno a uno nos fuimos saliendo del equipo al enterarnos de la situación. Se fueron Ramón Ramírez y Benjamín Lara; luego salimos el preparador físico y yo. “Durante cinco meses estuvimos hablando de cosas que parecían ciertas, sobre todo un proyecto. Lamentablemente nos encontramos con situaciones dispersas… que desembocaron en que ahora todos estemos en casa.” Fragmento del reportaje publicado en la edición 2290 cuya versión digital puedes adquirir aquí