Cómo operó Peña Nieto para comprar Fertinal

sábado, 5 de septiembre de 2020
En 2015 Enrique Peña Nieto fue informado que la compra de Fertinal implicaba un daño a la nación. A pesar de ello “presionó” para que la operación se llevara a cabo, acusa el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, en una declaración que realizó en España mientras negociaba con la FGR los términos de su extradición a México. Esta declaración –que no aparece en la denuncia que presentó ante la Fiscalía y de la cual Proceso tiene una copia– señala que la adquisición de esa planta se orquestó para beneficiar entre otros a Banco Azteca del multimillonario Ricardo Salinas Pliego e incluyó el pago de un soborno destinado a financiar campañas electorales del PRI, así como un misterioso “proyecto”. CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Durante sus negociaciones en España con la Fiscalía General de la República (FGR), Emilio Lozoya Austin entregó una declaración explosiva sobre la compraventa de Grupo Fertinal: en ella, el exdirector de Pemex acusa directamente a Enrique Peña Nieto –quien en esa época era presidente– y a su entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, de orquestar la operación para, entre otros, “apoyar a Banco Azteca”, propiedad del multimillonario Ricardo Salinas Pliego. En su declaración –en poder de Proceso–, Lozoya expone que la adquisición de la empresa de fertilizantes incluyó el pago de un soborno destinado a financiar campañas electorales del PRI y un misterioso “Proyecto”. Según el exdirector de Pemex, Peña Nieto y Videgaray le confesaron en diciembre de 2015 que esos recursos “se entregarían en efectivo, en dólares o en pesos, en los siguientes meses y que esto se operaría con Luis Vega Aguilar (secretario de Finanzas del PRI)”. Lozoya ofreció este testimonio a la FGR –“bajo protesta de decir verdad”– mientras negociaba los términos de su extradición y buscaba un “criterio de oportunidad” para reducir su condena de regreso a México. Pese a su importancia y alcance de su contenido, la declaración sobre Fertinal no figuró en la denuncia contra los expresidentes Peña Nieto, Felipe Calderón Hinojosa, Carlos Salinas de Gortari y otros 14 integrantes de las cúpulas del PRI y del PAN, que Lozoya interpuso formalmente ante la FGR en México el pasado 11 de agosto, y que se filtró a la prensa nueve días después. Esta pieza mayor en el amplio historial de desfalcos y corrupción documentado durante la gestión de Lozoya al frente de Pemex, simplemente desapareció. Más enigmático aun: en su conferencia matutina del pasado 26 de agosto, el presidente Andrés Manuel López Obrador rompió –por iniciativa propia– el silencio que su gobierno y él mantenían en torno al tema Fertinal desde que este semanario empezó a revelar los detalles de la operación, en febrero de 2019. El mutismo continuó pese a la detención de Lozoya y su posterior extradición a México (Proceso 2283). Así, López Obrador causó sorpresa cuando, de manera inopinada, se refirió a Fertinal como un asunto “todavía peor” que la compra de la planta chatarra de Agronitrogenados. “De manera inexplicable”, dijo, Lozoya no abordó el tema en su denuncia ante la FGR. “Era director de Pemex y eso no está en la denuncia, pero nosotros ya presentamos denuncia”, expresó el mandatario. Y agregó: “Por eso la FGR tiene que integrar todo, todo”. No queda claro si López Obrador supo que Lozoya sí declaró sobre Fertinal, ni por qué el documento ya no apareció en la denuncia que fue filtrada a la prensa. En la mañana del viernes 4, Proceso mandó preguntas a Palacio Nacional y a la FGR para conocer su versión; al cierre de esta edición, en la tarde del mismo día, las dependencias no habían enviado respuesta. La declaración de Lozoya rebasa por mucho la denuncia de hechos que Pemex interpuso ante la FGR el 5 de marzo de 2019: además de hundir más a Peña Nieto y Videgaray, señala a Banco Azteca como un actor central de la trama –su principal beneficiario, en realidad– y, por ende, a su dueño: Ricardo Salinas Pliego, cuyo papel en esta trama ha sido ampliamente documentado por este semanario.
Fragmento del reportaje publicado en la edición 2288 de la revista Proceso, ya en circulación.

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