Música

"La madre del blues"

Con La madre del blues, el difunto Chadwick Boseman deja hecho su propio monumento como actor, rompe con la imagen de superhéroe e impregna a su personaje de un rango de emociones a manera, justamente, de un concierto de blues.
sábado, 2 de enero de 2021 · 13:49

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En el Chicago de 1927, un grupo de músicos se reúne en el sótano de un estudio de grabación, veteranos tres de ellos más un arrebatado trompetista, que afinan y discuten mientras llega la vocalista de la banda; la espera es larga, y cuando por fin arriba, la diva pide su Coca-Cola, demuestra que no tiene de qué disculparse e impone sus propias reglas tanto a sus músicos como a esos blancos, dueños del estudio, a quienes no les importa su persona, sino su voz.

Gertrude Ma Rainey (Viola Davis), apodada La madre del blues, fue una de las pioneras en la música discográfica y en quien los productores descubrieron la mina de oro que significarían los cantantes negros en la industria del disco y del espectáculo; el tema inspiró Ma Rainey’s Black Bottom (1984), incluida entre las 10 obras de teatro del Ciclo de Pittsburgh, en las que August Wilson explora la experiencia de la cultura afroamericana del siglo XX, los conflictos de raza, sexo y poder; y lo más descarnado, la apropiación de la cultura negra por el discurso del poder blanco.

Ma Rainey's Black Bottom (EU, 2020) es la adaptación que hace para el cine Santiago-Hudson y que dirige George C. Wolfe, experimentado en el teatro de Wilson; la producción y distribución es de Netflix, que acaba de estrenar esta semana en su cada vez más poderosa plataforma, y de la que no puede negarse lo acertado de su selección.

La obra de Wilson condensa en unas cuantas horas la tensión y lucha de poder entre los productores blancos y Ma Rainey, y de ésta con sus músicos; aunque la cantante representa la fuerza descomunal del talento de voces y música que impondrá la cultura afroamericana, el eje de la acción, que destapa el fondo trágico de las relaciones de explotación, el estereotipo del negro como fetiche sexual, el resentimiento de la marginalización y la castración, es el personaje de Levee (Chadwick Boseman) que fantasea con tener su propia banda, crear su propia música.

Los admiradores de Ma Rainey pueden sentirse defraudados porque aparece ya tarde en la historia, pero la actuación de Viola Davis saca partido de cada gesto, desde la mirada hasta los movimientos de cadera; como director, Wolfe capta la tensión sexual fuera del estereotipo de raza, la presenta como arma real de poder con la que intenta medir su fuerza Levee, empecinado en seducir a la novia de Ma Rainey.

Con La madre del blues, el difunto Chadwick Boseman deja hecho su propio monumento como actor, rompe con la imagen de superhéroe e impregna a su personaje de un rango de emociones a manera, justamente, de un concierto de blues. El Óscar póstumo no será mero oportunismo comercial. Como productor, Denzel Washington, quien dirigió y actúo en Fences (2016), la primera obra de Wilson adaptada al cine, tuvo la humildad de proponer para esta adaptación de Ma Rainey’s Black Bottom a varios de los mejores talentos de la cultura afroamericana actual, poco conocidos por el público de blockbusters.

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