CDMX

El Metro, una bomba de tiempo... que ya estalló

El incendio del sábado 9 evidenció una vez más los peligros que envuelven desde hace por lo menos dos décadas al Sistema de Transporte Colectivo de la Ciudad de México, cuyos trabajadores se quejan no sólo del abandono en el que los tienen, sino de la falta de seguridad y la estrechez presupuestal.
jueves, 21 de enero de 2021

El incendio del sábado 9 en las instalaciones que albergan el Puerto Central de Control I del Sistema de Transporte Colectivo de la Ciudad de México evidenció una vez más los peligros que envuelven desde hace por lo menos dos décadas al Metro, cuyos trabajadores se quejan no sólo del abandono en el que los tienen, sino de la falta de seguridad y de la estrechez presupuestal que hace languidecer ese servicio. "Esta famosa austeridad republicana nos está llevando al precipicio", dice uno de los trabajadores del gremio.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).-  La noche del 11 de marzo de 2020 las redes sociales viralizaron un video en el que Jesús Urban Puerto, trabajador del Sistema de Transporte Colectivo (STC) de la Ciudad de México, advierte a la población: “El Metro no es seguro, el Metro es una bomba de tiempo”.

Urban Puerto, entonces inspector jefe de estación asignado al área de Transportación, emitió el mensaje dos días después del choque de dos trenes en la estación Tacubaya, incidente en el que un usuario falleció y 40 más resultaron lesionados.

El accidente, dijo, era resultado de la falta de mantenimiento al medio de transporte, del despido de personal con experiencia, de la escasez de refacciones y herramientas; y señaló: la directora del STC Metro, Florencia Serranía Soto, “prefiere gastar el dinero en máquinas expendedoras de tarjetas” para hacer uso del servicio.

A 10 meses de esas declaraciones, un evento sin precedente inhabilitó por al menos 24 horas seis de las 12 líneas del Metro: el incendio del sábado 9 en las instalaciones de más de 50 años de antigüedad que albergan el Puerto Central de Control I (PCCI), en el Complejo Delicias, en el centro de la Ciudad de México.

Después del siniestro, sostiene Urban Puerto –secretario de Organización del Sindicato Mexicano de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo–, no se ha hecho nada; las autoridades “se van a abocar a la recuperación del edificio y del servicio, pero seguimos sin herramientas, sin material, sin equipo de seguridad”.

La organización a la que pertenece es independiente y, pese a que obtuvo su registro oficial el 21 de mayo de 2019, Serranía Soto se niega a reconocerla.

El jueves 14 aún se desconocía la causa del incendio que provocó la muerte de una agente de la Policía Bancaria e Industrial, así como la destrucción de cinco de los seis pisos del inmueble que alberga el PCCI. Hasta el cierre de edición se había restablecido el servicio de tres de las seis líneas inhabilitadas (4, 5, y 6), en tanto que la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y la directora Serranía se comprometieron a devolver la operatividad a la Línea 1 a finales de mes.

Este texto es un adelanto del reportaje publicado en el número 2307 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 17 de enero de 2021.

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