Violencia

Ni la pandemia detiene la importación de armas italianas

La norteña provincia de Brescia en Italia, donde está la sede central de la multinacional Beretta, duplicó sus exportaciones a México. Las armas han acabado en manos de criminales y de cuerpos policiacos no militares, que también han sido acusados de graves violaciones de derechos humanos.
lunes, 4 de enero de 2021

ROMA (Proceso).- La venta de armas a México por parte de Italia, uno de los grandes exportadores de esa mercancía, no se detuvo ni siquiera con la pandemia. Según el Instituto Nacional de Estadísticas de Italia (Istat), la norteña provincia de Brescia, donde está la sede central de la multinacional de armas Beretta, duplicó sus exportaciones a México en los primeros nueve meses del año pasado, según el análisis elaborado por Carlo Tombola, director científico del Observatorio Permanente sobre las Armas Ligeras y las Políticas de Seguridad y Defensa (OPAL) de Italia. 

Tombola, quien recientemente analizó informes desclasificados relativos a ventas de armas a México de 2006 a 2018 –también publicados por Proceso, en el marco del Proyecto Cartel coordinado por Forbidden Stories, realizado gracias a una colaboración con Stop Us Arms to México (SUAM)–, encontró la información mientras hacía un seguimiento del caso. 

“Llevaban meses sin actualizar sus bases de datos cuando finalmente publicaron estas cifras, que no solamente demuestran que estas exportaciones no fueron interrumpidas por la pandemia, sino que aumentaron”, subraya en entrevista Tombola. 

De acuerdo con el Istat, de enero a septiembre pasados los productores de Brescia vendieron a México armas por unos 5 millones de euros, equivalentes a 97% de las exportaciones de armamento italiano a México (5.19 millones) y el doble comparado con el mismo periodo de 2019, cuando no se superaron los 2.5 millones de euros. Es decir, el volumen total de las exportaciones italianas de armas a México creció 23%, comparado con los 4.2 millones de euros de mercancías vendidas en ese mismo lapso en 2019. 

“Independientemente de la pandemia, que este año sometió varios meses a la población italiana a duras restricciones y cierres, la industria de Brescia parece haber trabajado este año a pleno ritmo e incluso parece haberse aprovechado de la situación, a diferencia de otros vendedores que tuvieron mayores dificultades y que han exportado poco o nada a México”, indica Tombola.

Añade que, si bien el Istat no aclara quién vendió ni quién compró esas armas, en esa zona de Italia sólo hay tres empresas del ramo: dos del grupo Beretta y una que vende réplicas de armas antiguas.

 

Sólida relación

 

En las últimas décadas, con el beneplácito del gobierno italiano, los fabricantes de ese país, en particular Beretta, se han afianzado como los principales vendedores de armas a México, se subrayó en el reciente informe Deadly Trade. How European and Israeli arms exports are accelerating violence in México (“Comercio mortal: cómo las exportaciones de armas europeas e israelíes están acelerando la violencia en México”), al que contribuyó OPAL junto con SUAM, gracias a información obtenida de la Secretaría de la Defensa Nacional.

El mismo informe señaló “graves violaciones de los derechos humanos, incluidas un gran número de desapariciones forzadas” cometidas por las policías mexicanas. Sobre esto, de acuerdo con la investigación sobre los datos italianos contenidos en ese documento, un tercio de las armas (108 mil 660) vendidas a las fuerzas mexicanas del orden entre 2006 y 2018 fueron producidas por Beretta. 

Dos han sido los canales oficiales de estas ventas: el civil y el militar, el cual, sin embargo, requiere de una autorización específica del Ministerio de Exteriores italiano e impone ciertas precauciones, como no destinar armas clasificadas como militares a personal no militar, recuerda Tombola. Y subraya que estas normas existen para evitar abusos y no para perjudicar el derecho a defenderse de cada país.

 

Iguala

 

Pero “en el caso de México, armas italianas de uso militar acabaron en manos de criminales y de cuerpos policiacos no militares, que también han sido acusados de graves violaciones de derechos humanos”, razón “por la que le hemos pedido al gobierno (italiano) endurecer sus controles sobre los usuarios finales de las armas exportadas a México”, señala Tombola. 

Sobre este aspecto, la nota en italiano que OPAL redactó para acompañar el informe internacional cita el ejemplo de la Policía Municipal de Iguala, implicada en la desaparición de los 43 normalistas de ­Ayotzinapa y la cual poseía 73 rifles de asalto SC 70/90 Beretta, fusil que fue vendido a México como arma para militares, enfatiza Tombola.

A su vez, John Lindsay-Poland, director de SUAM, sostiene en un texto enviado a la corresponsal: “Según las facturas de armas vendidas a policías de México, 8 mil 175 armas automáticas Beretta –clasificadas como militares por la ley italiana– fueron comercializadas a policías en 20 entidades entre 2007 y 2017, incluyendo Jalisco (3 mil 132), Sinaloa (2 mil 139), Guerrero (286), Veracruz (197) y Coahuila (326).

“¿Qué sabía el fabricante de los usuarios finales de esas armas? Los certificados de usuarios finales enviados directamente a Beretta en Italia entre 2009 y 2013 muestran conocimiento de que pistolas, rifles y carabinas se destinaron a policías de Jalisco, Guerrero, Sinaloa, Oaxaca, Nayarit y otros estados.”

Las armas de Beretta también han acabado en manos de los sangrientos cárteles mexicanos, según las investigaciones de estos observadores. En concreto, ejemplifica OPAL, “de las 61 mil armas secuestradas por el Ejército Mexicano entre 2010 y 2020, 2 mil 744 eran producidas en Italia, sobre todo pistolas Beretta”.

A Lindsay-Poland tampoco le sorprende que la pandemia no haya detenido ese comercio: “La industria del armamento ha aumentado su producción, y los gobiernos, tanto los que exportan como los que importan, colaboran en esta inversión en la muerte. 

“Además de Italia, empresas de armas de Estados Unidos, Austria, Israel, Bélgica, República Checa y Alemania venden decenas de miles de armas a México, mayormente para su uso en una estrategia fallida de fortalecer a militares y policías, sin ninguna rendición de cuentas por su colusión con el crimen organizado, sus violaciones de los derechos humanos y la falta de resultados positivos para la seguridad de México.”

 

¿Batalla legal?

 

Para Italia la clave es que “con base en la ley 185 de 1990, las autoridades deberían haber evaluado dos aspectos relevantes: el uso de estas armas en operaciones de orden público contra la población civil y la implicación de policías y militares mexicanos en el narcotráfico, como demuestra el reciente arresto del exsecretario de Defensa, el general Cienfuegos”, insiste Tombola.

Por ello, en las próximas semanas su organización evaluará la posibilidad de emprender acciones legales u otras formas de presión para denunciar la situación. 

Italia firmó con varios países europeos el Tratado sobre el Comercio de Armas, que entró en vigor en 2014 y que prohíbe exportar armamento a gobiernos que pueden usarlo contra su población. “Por ello, también evaluaremos si podemos llevar adelante acciones conjuntas con representantes de cada país exportador”, precisa Tombola. 

Según el informe Deadly Trade…, desde 2006 la policía mexicana ha obtenido armas principalmente de Beretta y de Glock (de Austria) y en cantidades menores las ha recibido de Israel, Alemania, la República Checa, Turquía, Bélgica, España, Finlandia y Suiza.

Una eventual batalla legal no se anuncia nada fácil, por lo menos en Italia, donde en anteriores ocasiones los fiscales han afirmado carecer de autoridad para pronunciarse, explican los analistas. Proceso intentó contactar con Beretta, pero hasta el cierre de esta edición la corporación no había respondido.  

Reportaje publicado en el número 2305 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 3 de enero de 2021.

Comentarios