Regina Martínez

Premio a Regina Martínez: México, el país "más peligroso para el periodismo"

Regina Martínez, corresponsal de Proceso en Veracruz asesinada en 2012, fue reconocida póstumamente con el premio Maria Moors Cabot 2021, otorgado por la Universidad de Columbia, cuyo presidente, Lee C. Bollinger, dijo que México es “el país más peligroso para el periodismo".
domingo, 24 de octubre de 2021

Regina Martínez, corresponsal de Proceso en Veracruz asesinada en 2012, fue reconocida póstumamente con el premio Maria Moors Cabot 2021, otorgado por la Universidad de Columbia, cuyo presidente, Lee C. Bollinger, dijo que México es “el país más peligroso para el periodismo en el hemisferio occidental”. Y no le falta razón, pues en los últimos tres años 46 comunicadores han sido ejecutados en esta nación. Regina, señalada por el presidente del consejo que la premió como ”una de las periodistas más distinguidas” del país, compartió el galardón con otras cuatro mujeres: Adela Navarro, Mary Beth Sheridan, Adriana Zehbrauskas y Eliane Brum.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Al entregar los premios Maria Moors Cabot 2021 –uno de los cuales se otorgó de manera póstuma a la corresponsal de Proceso en Veracruz, Regina Martínez–, la Universidad de Columbia puso la mirada en México y mandó un mensaje de solidaridad y alerta ante las condiciones de riesgo, censura y el discurso autoritario de los gobiernos, que mantienen al país como “el más peligroso para el periodismo en el hemisferio occidental”, dijo el presidente de la institución, Lee C. Bollinger.

Regina, asesinada en 2012, fue reconocida por su trayectoria, junto con el “Proyecto cártel”, coordinado por la organización Forbidden Stories con medios y periodistas de todo el mundo, entre ellos Proceso, para investigar su asesinato y los temas que la reportera abordó, particularmente durante sus últimos 12 años de vida, como corresponsal de este semanario en Veracruz.

En su edición de este año, los premios fueron entregados a otras cuatro periodistas –todas mujeres, por primera vez–. Tres de ellas han ejercido o ejercen el periodismo en México, donde han contado lo mismo las historias del narcotráfico, la corrupción de autoridades y políticos, que la crisis por la desaparición de personas y de inmigrantes en las fronteras del país, entre tantas otras.

Se trata de Adela Navarro, directora del semanario ZETA, de Tijuana, un medio cuyos directivos y reporteros han sufrido asedio y muerte, como su cofundador, Héctor Félix Miranda, asesinado en 1988; la corresponsal del Washington Post en México y Centroamérica, Mary Beth Sheridan, quien recientemente escribió sobre la violencia durante las elecciones intermedias en el país; y la fotoperiodista y fotodocumentalista Adriana Zehbrauskas, quien también ha enfocado la lente en la frontera de México y Estados Unidos, en las familias de los 43 normalistas desaparecidos en Ayotzinapa y en las comunidades rurales e indígenas en Guerrero.

También fue premiada la periodista independiente brasileña Eliane Brum, residente en un pueblo del corazón de la Amazonia, donde cubre la situación social, ambiental, las inequidades de género y la pandemia de covid en esas poblaciones.

Al hablar durante la ceremonia, así resonó su voz cuando apeló a su responsabilidad ética para hacer esta advertencia sobre el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, de cuyo ejercicio de gobierno ha sido una de sus más duras críticas, por el manejo de la pandemia de covid-19 y los daños socioambientales: “Es una amenaza no solamente para Brasil, sino para el mundo… el hambre corre por todo Brasil”.

El fundador y director del Centro Knight para el Periodismo en las Américas de la Universidad de Texas, Rosental Alves, fue el presidente de consejo del premio. Al presentar el reconocimiento al Mérito para Regina y el Proyecto Cártel, describió a la reportera como “una de las periodistas más distinguidas en México”, quien pagó con su vida el investigar sobre grupos delictivos del narcotráfico y políticos. “Silenciaron su voz, pero años después su trabajo continúa”, expresó el presidente del consejo.

Integraron también el consejo del premio: Juan Enríquez Cabot, Gustavo Gorriti, Julia Preston, Giannina Segnini, Elena Cabral, Hugo Alconada Mon, Tracy Wilkinson, Aby Wright, Marjorie Miller y Carlos Dada.

La ceremonia del premio Maria Moors Cabot se realizó el martes 12, apenas cuatro días después de que el Comité Noruego del Premio Nobel anunció que otros periodistas, la filipina María Ressa y el ruso Dmitri Muratov, ganaron el Premio Nobel de la Paz 2021.

El comité reconoció a ambos periodistas independientes “por sus esfuerzos para salvaguardar la libertad de expresión, que es una precondición para la democracia y la paz duradera”.

Tanto Ressa como Muratov han enfrentado condiciones de persecución, hostigamiento y criminalización por los regímenes de sus respectivos países por su labor periodística y su defensa de la libertad de expresión.

Sólo otro periodista había ganado este mismo premio, el alemán Carl von Ossietszky, en 1935.

Bajo la mirada internacional

Otros periodistas mexicanos asesinados en los últimos años fueron nombrados en la ceremonia virtual que transmitió el martes 12 la universidad con sede en Nueva York para la entrega de los premios Maria Moors Cabot 2021, el reconocimiento a la excelencia periodística más antiguo del mundo. Es el caso de Javier Valdez Cárdenas, asesinado en 2017 y quien recibió este premio en 2011.

El decano de la Facultad de Periodismo de la universidad, Steve Coll, abrió la ceremonia reconociendo el valor fundamental del periodismo independiente para la rendición de cuentas. Y recordó que el premio fue instituido para reconocer la excelencia periodística, no precisamente la valentía en el periodismo, aunque inexorablemente se ha establecido una correlación en América Latina, pues por contar lo que sucede muchos periodistas “han sido asesinados o perseguidos”.

Por eso, a través del premio se envía un mensaje, se pone la mirada internacional para apoyar a los periodistas que hacen su trabajo en esta región del mundo, expresó el decano.

Bollinger puso el dedo en la llaga cuando hizo referencia a los periodistas asesinados en México el año pasado, entre ellos Pablo Morruganes, quien murió en Iguala. “Tenía protección cuando lo asesinaron”, dijo, aludiendo al hecho de que Morruganes estaba inscrito y tenía medidas para resguardar su seguridad por parte del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras y Periodistas, instrumento del gobierno federal.

Juan Enríquez Cabot, integrante del consejo, presentó a la directora de ZETA, Adela Navarro Bello. “Imagínense la descripción de este puesto, ‘queremos que vengas y lideres a un grupo de periodistas en uno de los lugares de la frontera más difíciles y peligrosos’”, mencionó.

“Ella (Adela) es poco popular para los gobiernos del país y del estado”, dijo Enríquez, al apuntar a la relación y el discurso frecuentemente confrontativo que el presidente Andrés Manuel López Obrador mantiene frente a periodistas y medios desde sus conferencias matutinas.

Al tomar la palabra desde las propias oficinas de ZETA, en transmisión virtual, Navarro mencionó que en los últimos tres años 46 periodistas han sido asesinados en México. “Hoy más que nunca la libertad de expresión está en peligro y la censura es un peligro innegable”, dijo.

“Actualmente en todo el mundo, los gobiernos populistas amenazan la libertad de expresión. En México, los periodistas y los medios de comunicación son continuamente atacados por nuestros gobiernos”, continuó en su mensaje la periodista. “Países como el nuestro siguen siendo opacos, con gobiernos elegidos democráticamente que desarrollan connotaciones dictatoriales y buscan dominar la agenda pública, manipular a la sociedad y abusar del poder”.  

Reportaje publicado el 17 de octubre en la edición 2346 de la revista Proceso cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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