Espectáculos

La obra maestra de Lagarce en manos de Karla Cantú

La directora optó por montar "Sólo el fin del mundo", considerada como el espejo crudo de la corta vida del hoy altamente revalorado dramaturgo francés, debido a su fascinación por la manera como él estructuró su arte y la forma en que solía describir el complejo pensamiento de sus actores.
jueves, 28 de octubre de 2021 · 22:04

Ya de vuelta al teatro presencial, es decir, al teatro, acudimos también al tema del retorno del héroe a la familia. Así, Sólo el fin del mundo, en el Foro Shakespeare, ofrece “una posibilidad inmensa de trabajar con la problemática de las familias”. Y es que, justo en época de pandemia, se han revelado “ciertos aspectos desconocidos, ideas equivocadas y verdades brutales inimaginables de nuestras existencias con los parientes más cercanos”, señala la directora al significar el reto de montar la magistral pieza del dramaturgo francés Jean-Luc Lagarce.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Karla Cantú optó por montar la obra maestra Sólo el fin del mundo, de Jean-Luc Lagarce (1957-1995), considerada como el espejo crudo de la corta vida del hoy altamente revalorado dramaturgo francés, debido a su fascinación por la manera como él estructuró su arte y la forma en que solía describir el complejo pensamiento de sus actores.

“Lagarce obliga a los cinco personajes de la obra a corregirse en lo que dicen, algo que nosotros los seres humanos hacemos todo el tiempo. Creo que estamos en una época cuando comunicarnos se vuelve cada vez más complicado, entonces, ¿por qué no montar esta difícil obra de Lagarde?”, expone la directora egresada del Colegio de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

El tema de la obra en el original, Juste la fin du monde, es el de los sentimientos de una familia compartidos explosivamente y, a la manera del Hijo Pródigo en La Biblia o de Ulises en su vuelta a Itaca, Sólo el fin del mundo versa sobre el retorno del héroe: Louis ha regresado a su pueblito natal cerca del París en la década de los noventa, tras 12 años de ausencia y triunfar en el mundo de la literatura, para informar a su madre Martine, su hermanita Suzanne, su hermano menor Antoine, y a la esposa de éste, Catherine, de una enfermedad terminal.

De 34 años, dos menos de los que tenía al morir Lagarce en 1995, Louis equivaldría a este dramaturgo al final de su vida. Dice Karla Cantú:

“Retornar a su familia lo enfrenta a cosas que no esperaba ni deseaba. A Louis lo interpreta Abraham Vallejo, productor de esta puesta, quien un día se topó con el texto de Lagarce y me lo propuso. Pensamos: ‘bueno, ¿y por qué no montar esta obra así de intensa?’. El problema era cómo hacer atractivo y fiel el montaje.”

En parte porque la película Juste la fin du monde –basada en el guion del mismo Lagarce y protagonizada entre otros por Marion Cotillard en el papel de Catherine– se proyectó en el Festival de Cine de Cannes de 2016 recibiendo críticas bastante negativas. Ataja:

“El texto de Lagarce está escrito para teatro y posee muchísimas más cosas que la película. Lagarce pone a los actores a compartir sus pensamientos con el espectador y a manejar distintos niveles del lenguaje o de lectura… en la obra lo que menos sucede son los diálogos constantes, como sí pasa en la cinta, ahí hay más momentos monologados y de reflexión, con pensamientos dirigidos hacia el espectador. Por otro lado está el tono, nos alejamos de la exacerbación de la histeria en planos de close-ups abundantes de la película que tanto fueron criticados en Cannes.”

Otro punto a favor de la dirección de Karla Cantú:

“En el modo en que nos ha tocado vivir últimamente, muchos de nosotros nos hemos relegado a núcleos familiares, ya sea que los tengamos o como los entendamos, motivando a que resonemos tremendamente con la obra, toda vez que la convivencia familiar hogareña en pandemia ha revelado ciertos aspectos desconocidos, ideas equivocadas y verdades brutales inimaginables de nuestras existencias con los parientes más cercanos.

“La traducción de mi hermana Mariana Cantú –explica– fue de una especificidad profunda, no quitamos ni una coma a Lagarce, pues parte del pacto para montar Sólo el fin del mundo fue no hacer trampas. Lo más común es aligerar textos fuertes, y no, aquí respetamos los porqué del autor al contar su historia.”

El motor consiste en no rechazar sino entender a los cinco personajes que plasmó Lagarce, pues para la directora esta obra simboliza “una posibilidad inmensa de trabajar con la problemática de las familias, con personas comunes como somos todos”, e invita a que se acerquen a Sólo el fin del mundo “porque siempre los textos escritos de buena manera están dedicados a todo el público”. Explica:

“Lagarce es un autor de unas veinticinco piezas teatrales, e invariablemente pensaba en todos aquellos que irían a ver sus obras, de ahí su revaloración en Francia.”

Sacro infierno hogareño

Karla Cantú ha dirigido Falsa crónica de Juana la loca, de Miguel Sabido, premiada por el Colegio de Literatura Dramática y Teatro; Adictos anónimos, de Luis Mario Moncada, y El maleficio de la mariposa, de Federico García Lorca, entre otras.

Declara haberse abalanzado casi de bruces a la obra pero sin “tropicalizar” la traducción de los nombres dramáticos, aunque sí concedió adaptar el humor a la familia mexicana. Describe a los personajes:

A Catherine la interpreta Florencia Ríos, “joven actriz con carrera en el cine”, que es la cuñada en la obra (“una mujer conciliadora quien representa el punto de vista externo de la familia, esposa del hermano menor, ella nos da la posibilidad de ser el puente como espectadora de esa familia y el público, hasta que se da cuenta de que también está inmersa en esta dinámica familiar y cómo ha ido armándose su propio rol sumiso para no agregarle un puntito más a la tensión entre parientes, sin importar la crueldad incluso con que es maltratada”).

El marido de Catherine es Antoine, de 33 años, encarnado por Edgar Valadés, profesor del Centro Universitario del Teatro (“sin duda uno de los personajes más afectados, primero por la partida y ahora con el retorno de Louis”); es el hermano sandwich quien ha sufrido la muerte del padre y la ausencia de Louis. Aun si vemos que está lleno de odio, conforme la obra avanza su fuerza y humanidad crecen con empatía al punto de opacar al mismo Louis, un año mayor.

La hermanita de Louis es Suzanne, actuada por Epy Vélez, a quien Karla define así:

“Actriz que ya arma su camino actoral en teatro o series televisivas, y a sus 23 años la menor de los tres hermanos parece que a nadie le importa, fue una hija indeseada, el pilón; pero pese a su actitud grosera con su cuñada Catherine y la tolerancia que le brinda Antoine, su papel es entrañable, porque aun siendo tan joven le tocará convertirse casi en la mamá de su propia madre, en una suerte de constelación familiar de vida.”

Sin embargo, piensa que Lagarce “nos lleva más a la tragedia griega, pues ahí está la mamá terrible que interpreta Anilú Pardo –una muy reconocida actriz a través de muchísimos papeles y bailarina– en el rol de una mujer quien, sin empacho, profiere una gran cantidad de barbaridades pero desde su cabeza ella no ofende, según ella es sincera con los demás, aunque… ¿Hasta dónde esos golpes de honestidad pueden acabar con espacios de seguridad firme en los hijos?, ¿no se halla algo perdida y por momentos se le ve deteriorada? A su hijo no lo tuvo cerca en 12 años, y ahora que él retornó ella comprende que, contrario al orden natural de las cosas, como madre tendrá que enterrar al primogénito Louis, quien apenas acaba de retornar.”

Solo el fin del mundo se presenta los miércoles y jueves hasta el 2 de diciembre en el Foro Shakespeare, de Zamora 7, en la Condesa.  

Reportaje publicado en el número 2347 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 24 de octubre de 2021.

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