Revista Proceso

Ante el acoso del desabasto

Reino Unido enfrenta lo que ya se califica como “el problema político más grande de la década”: al llamado Brexit se suman la pandemia por covid-19, la inflación, la escasez de alimentos y el aumento en los precios del gas de hasta 250%.

Reino Unido enfrenta lo que ya se califica como “el problema político más grande de la década”: al llamado Brexit se suman la pandemia por covid-19, la inflación, la escasez de alimentos –los supermercados están casi vacíos– y el aumento en los precios del gas de hasta 250% –incremento presuntamente provocado por Rusia–. Este último punto es de extrema gravedad ante la proximidad de los climas invernales.

LONDRES.- Reino Unido se encuentra en una crisis energética y de escasez alimentaria que disparará la inflación en 4%, según el Banco de Inglaterra; el costo terminarán pagándolo los ciudadanos, lo que afectará a las más de 80 millones de personas de los sectores más vulnerables.

La escasez de alimentos podría agudizarse en la época navideña, consecuencia del Brexit (la salida británica del bloque europeo) y de un incremento de 250% en los precios del gas. El turbulento coctel sería “el problema político más grande de la década”, de acuerdo con el propio Partido Conservador del premier Boris Johnson.

La falta de personal de transporte de carga ocasionó una crisis de gasolina que generó largas filas en las estaciones de servicio y hasta pleitos y amenazas con cuchillos en la lucha por el llenado de tanques. La semana caótica provocó además la movilización de soldados que fungirán como choferes para la entrega de petróleo y diésel a las gasolineras en los próximos días y la extensión de visas a transportistas de la Unión Europea para trabajar en el Reino Unido en diversos sectores hasta antes de Navidad.

Sin embargo, la crisis que enfrenta el Reino Unido es más profunda. El director ejecutivo de la Asociación Británica de Procesadores de Carne, Nick Allen, dijo que el país podría estar a dos semanas de que la carne desaparezca de los supermercados.

Desde agosto pasado los supermercados empezaron a tener estantes vacíos. La escasez es principalmente en carnes, agua y refrescos. Los restaurantes han dejado de ofrecer algunos de los productos de sus menús e incluso han cerrado sucursales.

Uno de los anuncios más impactantes vino de Nando’s casi dos meses antes, al cerrar unos 50 de sus restaurantes a lo largo del país ante la falta de pollo. McDonald’s dejó de ofrecer bebidas embotelladas y malteadas. Los supermercados han enfrentado escasez en frutas, vegetales y pan.

Por ello, en un hecho inusual, Reino Unido anunció que subsidiará durante “tres semanas” a la empresa estadunidense CF Fertilizers, para la producción de dióxido de carbono destinado a la industria de la comida, mientras el mercado “se adapta a los precios mundiales del gas”.

“Costará muchos millones de libras para los contribuyentes, pero si no lo hiciéramos habría un riesgo para la cadena de suministro de alimentos”, argumentó el secretario de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales, George Eustice.

El cierre de las fábricas de fertilizantes ha provocado una crisis en la producción de alimentos, ya que el CO2 de calidad alimentaria es un subproducto de la producción y se utiliza para aturdir a los animales para el matadero, así como para hornear y envasar carnes, lácteos y ensaladas.

El jefe del Cooperative Group, uno de los supermercados más importantes, dijo a un periódico que la escasez de alimentos “es la peor que jamás haya visto”.

Aunado a la escasez de alimentos, los precios del gas se han incrementado hasta 250% desde inicios de este año, con 50% de aumento desde agosto, lo que ha representado una estocada más para la economía de las familias y pone en una complicada situación a la industria alimenticia que avizora una inflación.

En un mes, 10 compañías distribuidoras de electricidad se han declarado en quiebra y han dejado más de 1.9 millones de hogares en busca de otras compañías eléctricas, que serían hasta 80% más caras.

Fragmento del reportaje publicado en la edición 2344 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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