Narcotráfico

Política de abrazos “es débil” y “no va a funcionar”: Larry Holifield, exdirector de la DEA en México

Para Larry Holifield, quien encabezó a la DEA en México a principios de este siglo, la política lopezobradorista de “abrazos, no balazos” es “muy débil” y  no va a funcionar porque los narcotraficantes deben saber que se les ataca “desde dos frentes”.
sábado, 9 de octubre de 2021

Para Larry Holifield, quien encabezó a la DEA en México a principios de este siglo, la política lopezobradorista de “abrazos, no balazos” es “muy débil” y  no va a funcionar porque los narcotraficantes deben saber que se les ataca “desde dos frentes”. En entrevista con Proceso, el exfuncionario estadunidense revela que en el sexenio de Fox agentes del vecino país tomaron el control de los principales aeropuertos mexicanos y se infiltraron en aerolíneas comerciales mexicanas.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– Para Larry N. Holifield, exdirector regional de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) para México y América Central, la política de “abrazos” que el presidente Andrés Manuel López Obrador promueve para abatir la violencia delictiva “es débil” y “no va funcionar”, ya que permite a los narcotraficantes ampliar sus territorios de operación al no estar inmersos en una batalla permanente contra las autoridades.

En entrevista con Proceso, Hollifield reconoce que en el gobierno de Vicente Fox hubo “una gran cooperación” de México con Estados Unidos en materia de seguridad, al grado de que el FBI y el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos tomaron el control de los principales aeropuertos mexicanos y además infiltraron agentes armados en aerolíneas comerciales mexicanas.

El exfuncionario revela que entre 2002 y 2006, en el gobierno de Fox, cuando encabezaba las operaciones de la DEA en México, uno de sus hombres de confianza ya era el entonces titular de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), Genaro García Luna, actualmente encarcelado en Estados Unidos por cargos de lavado de dinero y conspiración para traficar drogas, delitos que habría cometido mientras fue secretario de Seguridad Pública en el gobierno de Felipe Calderón.

Larry N. Holifield, exdirector regional de la DEA para México y América Central.

Ahora director e investigador de la empresa Corporate Integrity Services, Holifield añade que con Calderón la colaboración con el gobierno de Estados Unidos se incrementó, y cuando se le cuestiona sobre la relación de las agencias de seguridad de su país con el gobierno de López Obrador, trata de evitar la crítica, pero no puede contener la risa.

El viernes 8, en la capital mexicana, México y Estados Unidos dieron por terminada la Iniciativa Mérida, impulsada por Calderón y Washington para apoyar la “guerra contra las drogas” declarada por el expresidente. El nuevo instrumento de cooperación, denominado Entendimiento Bicentenario (Proceso 2344) dejará de lado la política represiva anterior y se centrará en las causas de la violencia, según declaró Alejandro Mayorkas, el responsable de seguridad nacional de la administración Biden.

Holifield destaca la colaboración del expresidente Fox para prevenir amenazas terroristas, incluyendo un mayor control migratorio de nuestro país hacia los extranjeros en tránsito, un hecho concreto que podría contrastarse con la llegada de casi 13 mil haitianos a la frontera norte de México.

“México apoyó mucho en el combate a los terroristas. Tuvimos, por ejemplo, inteligencia que podía saber que quienes quisieran hacer daño a Estados Unidos podrían entrar desde México y cruzar la frontera; y con eso tuvimos mucha ayuda de los mexicanos.”

–¿Con el control de los aeropuertos?

–Con el control de migración y todo eso… No era como ahorita. El FBI y el Departamento de Seguridad Interior tomaron el control de los aeropuertos en algún momento –señala Hollifield.

Con aparente despreocupación, abunda: “Hubo un programa también en el que tuvimos agentes volando, en forma encubierta; en caso de que hubiera cualquier problema ellos podían tomar la acción. Recibieron entrenamiento especial. Todos los agentes federales de Estados Unidos tenían que tomar clases y tenían que portar sus armas en los vuelos en Estados Unidos, para estar preparados.

Fragmento del reportaje publicado en la edición 2345 de la revista Proceso, cuya versión digital puede adquirir en este enlace.

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