Léos Carax

Léos Carax: La cámara habla por mí

El halo de intriga que envuelve la personalidad tímida y a la vez lúcida del cineasta francés Léos Carax desvela su credo y arcanos de riesgo fantástico inspirados por Edgar Allan Poe en esta plática con Proceso, durante el recién concluido FICM.
domingo, 14 de noviembre de 2021

El halo de intriga que envuelve la personalidad tímida y a la vez lúcida del cineasta francés Léos Carax desvela su credo y arcanos de riesgo fantástico inspirados por Edgar Allan Poe en esta plática con Proceso, durante el recién concluido FICM. El festival moreliano dedicó una retrospectiva a sus películas presentadas por él mismo incluyendo ­Annette, una cinta fílmico musical que Carax trabajó por ocho años con el grupo angelino de pop rock Sparks. Protagonizada por Marion Cotillard, en el rol de una estrella de ópera, y Adam Driver como su pareja tóxica, Annette se llevó la Palma de Oro en Cannes 2021 al mejor director. En México se proyecta por las salas Cinemex e independientes, y pronto en MUBI.

MORELIA, MICH. (Proceso).– En sus anteriores cinco películas Chico conoce chica (1984), Mala sangre (1986), Los amantes del Pont Neuf (1991), Pola X (1999) y Holy Motors (2012), el enigmático director galo Léos Carax escribió e ideó él solo las historias.

 Empero, para Annette (2021), su primer musical con el cual fue declarado Mejor Director en el pasado Festival de Cine de Cannes, trabajó diferente.

Carax, cuyo verdadero nombre es Alexandre Cristoph Dupont, nació el 22 de noviembre de 1960 en Suresnes, Francia. Explica el también crítico y escritor, en entrevista con Proceso, que fueron los hermanos Ron y Russell Mael, de la ­innovadora banda de rock estadunidense Sparks, quienes le propusieron Annette, el largometraje de 160 minutos que inauguró la 19 edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), concluido el pasado 1 de noviembre:

“Es la primera vez que laboro de esa forma. Por lo general yo me imagino mis películas y las redacto; pero cuando los extraordinarios Sparks me entregaron hace alrededor de 10 años 15 canciones de Annette, una historia más bien sencilla, pensé que sería genial filmarla y cada uno de nosotros imaginó algo que debimos traducir a música y canciones. Yo puedo escribir de alguna forma letras musicales, pero no puedo componer música.

“Ya había escuchado a esa agrupación Sparks desde mi infancia, así que me sentí como en casa con su música. Ron y Russell son gente muy humilde, bastante talentosa y muy rápida… En total se crearon 80 canciones durante todos los años que pasamos buscando dinero para el filme y sólo usamos la mitad, pero fue un proceso muy natural. Trabajamos juntos ocho años en la musicalización.”

–¿Tuvo debates musicales con estos dos innovadores del pop?

–¡Claro que sí!, no eran peleas ni se daban muy a menudo… Algunas veces laborábamos más lento, otras veces no.

Annette empezó su estreno en México este jueves 4 de noviembre en las salas de Cinemex y cines independientes, para el 26 de este mes se comenzará a proyectar en la plataforma MUBI. (https://youtu.be/TNYwvq-gxSs)

Hacia una ópera-rock

Desde su debut en 1972, los Sparks (término que significa “chispas” o “destellos”) han lanzado 25 álbumes.

Al mudarse de Los Ángeles, su ciudad natal, a Londres, Inglaterra, el grupo publicó el álbum Kimono my House, el cual rápidamente se volvió fenómeno mundial y marcó el tono que de ahí en adelante otorgaría luminosidad a las producciones creativas de la banda. Desde entonces, los hermanos Mael han apilado un legado único, tanto en sus grabaciones como por las presentaciones en vivo.

Para 2020, su disco titulado A Steady Drip, Drip, Drip fue globalmente aclamado y en marzo pasado revelaron estar trabajando en su álbum de estudio número 26, planeado para lanzarse en 2022 con un tour en vivo.

Lo curioso en el FICM es que aquí también se estrenó un largo documental sobre ellos, Los hermanos Sparks (Estados Unidos, 2021), de Edgar Wright (Inglaterra, 1974).

Sentado en un pasillo del hotel Casa Grande moreliano, Léos Carax recuerda que en el Festival de Cannes 2013 se reunió con los Sparks tras haber incluido “How are you Getting Home?”, una melodía suya del quinto disco LP Indiscreet (1975), en Holy Motors (https://youtu.be/YQq5_n4L0PM).

Hermano menor de Ron por tres años, el angelino Russell Mael (1948) ha declarado en varios medios que los dos decidieron agradecerle a Carax en Cannes (donde el director fílmico es muy querido) por usar esa pieza en la cinta de 2012, cuando un conocido mutuo los puso en contacto.

Ya después, desde Los Ángeles, los músicos decidieron mandarle ­Annette. Originalmente el relato estaba pensado para un álbum de estudio de Sparks, sin vislumbrar la intención de hacer una ­película, pero a Carax le gustó la historia para desarrollar el filme. La banda sonora de la cinta incluye letras coescritas por Sparks y Carax, interpretadas por la banda y el elenco de Annette, siendo producidas por el propio grupo.

 Incluso resultó sorpresivo que Annette sea la primera incursión en idioma inglés del cineasta, hombre polifacético quien confiesa a Proceso:

“Me hubiera gustado dedicarme a la música.”

Trama y luminarias

El actor californiano Adam Driver, nominado al Oscar 2019 por Historia de un matrimonio, y Marion Cotillard, la parisina ganadora del Oscar 2007 por La vida en rosa, dan vida en Annette a un provocador comediante de stand-up llamado Henry y a una cantante de ópera en el cenit de la fama conocida como Ann, respectivamente, quienes viven en Los Ángeles de hoy.

Es una pareja de celebridades aparentemente perfecta; sin embargo, cuando su hija Annette llega al mundo, los etéreos y misteriosos dones de la pequeña cambiarán su existencia para siempre.

El actor estadounidense Driver había recreado a Kylo Ren, el villano sucesor de Darth Vader en la saga de Star Wars VII (“El despertar de la fuerza”), de 2015. Ha trabajado con los directores Clint Eastwood, Martin Scorsese, Spike Lee, los hermanos Coen (Joel David y Ethan Jesse), Terry Gilliam, Jim Jarmusch y Noah Baumbach.

A su vez, la también vocalista, modelo de Chanel N° 5 y cantautora Marion Cotillard, con casi 30 años de trayectoria en la pantalla grande, es la única mujer galardonada con un Oscar a la mejor actriz por una película gala, precisamente La vida en rosa (2007), donde encarnó a la célebre chansonnière Edith Piaf (1915-1993), La môme, quien compuso la letra de aquel ­inolvidable tema que dio la vuelta al mundo, al término de la Segunda Guerra Mundial.

Además, actúan el actor, pianista, cantante y humorista estadunidense Simon Helberg y la compositora e intérprete mexicana Natalia Lafourcade.

Cabe destacar que el FICM dedicó una retrospectiva del director y Léos Carax presentó todas sus cintas. Cordial, el cineasta oriundo de Hauts-de-Seine se quedaba a conversar con el público tras las proyecciones.

Adam fue primero y

Marion lo maravilló

Léos Carax toma agua y prende su cigarro.

Se muestra tranquilo, lo que hace recordar que a menudo lo traiciona su timidez. Tal vez por lo mismo no ha querido que le tomen fotos ni videograben. Cuando el humo aclara su imagen, murmura:

“No podría dirigir a actores en una obra de teatro, porque necesito una cámara para hacerlo. Sin la cámara me siento tonto y estúpido. Creo que es la cámara la que habla por mí. Realmente no converso con los actores, intento sin embargo escogerlos muy bien, y luego es un proceso básicamente muy misterioso para mí.”

Desglosa su credo cuidadosamente:

“Lo que creo es que… si escoges bien a los actores y las actrices, además de que si se encuentran en el momento correcto de sus vidas para trabajar el papel que les va a tocar y si nos queremos bien, nos vamos agradando mutuamente… y no es que debamos ser amigos, sino que nos interese estar juntos en ese momento para compartir experiencias, bueno, entonces nada tiene por qué salir mal.”

Odia efectuar castings, añade, especificando que invariablemente filmaba con sus novias Juliette Binoche (entre 1986 y 1991) y Yekaterina Golubeva (quien se suicidó en 2011), y con el actor Denis Lavant.

No obstante, para Annette sí fue necesario escoger al elenco:

“Vi a Adam Driver en la serie Girls de HBO. Lo conocí en Londres. Le di el guion y decidimos que necesitábamos trabajar juntos. Viajé varias veces a Nueva York para trabajar la parte musical. Estuvo presente desde el inicio del proyecto.

“Marion (Cotillard) llegó mucho después, jamás pensé que iba a firmarla. Estábamos a mundos enteros de distancia… pero luego la conocí y me maravilló, me cayó muy bien. Entonces pensé que haría una pareja interesante con Adam.”

Se le comenta al realizador que se le ha visto como actor varias veces, inclusive interpretándose a sí mismo, y solo argumenta que “eso no es actuar, nada más en mis dos últimas películas tengo apariciones, y con mi hija Nastya”. De hecho Annette está dedicada a Nastya, quien aparece junto a su padre en el prólogo y en el epílogo.

Sobre utilizar en los largometrajes a no actores, expresa que lo ha hecho “no para personajes principales, pero sí para papeles más pequeños, y para mí es lo mismo trabajar con actores y no actores. Claro, mientras más cara sea la película, los productores esperan que sean actores estudiados e incluso estrellas”. Por tanto, para él “escoger a los actores es tan personal, algo muy misterioso, y cuando filmo a una mujer me resulta más sencillo; pero en el caso de un hombre es algo más complejo, quizá por eso grabo a tan pocos actores, casi siempre uso los mismos”.

Se le menciona que en Annette resalta con la cámara los rostros de actores y actrices. Léos Carax exhala otra bocanada fantasma y precisa:

“Las películas musicales a menudo tratan más sobre lo musical que los intérpretes. Así que hay tres dimensiones: la vida real de los personajes, la vida en el escenario de los personajes y luego la vida detrás del escenario, tras bambalinas. Y lo interesante es cómo se mezclan estos tres aspectos. Me gusta cómo se mueven estos actores y sus caras, por lo cual intenté retratar esas cualidades físicas.”

Simpatía por el abismo

Nada mejor que Ann fuese una cantante de ópera y Henry un incisivo cómico de stand-up, apunta Carax:

“Creo que en el caso de Henry es una simpatía por el abismo…

“Esa expresión, simpatía por el abismo, es del escritor Edgar Allan Poe, fue algo que leí de él cuando era yo muy joven, donde Poe describe a un hombre que está colgado de un acantilado, abajo está el mar, y sabe que si voltea hacia abajo le va a dar vértigo y se va a caer, pero no puede evitar voltear hacia abajo, y esto siempre me pareció fascinante.

“Y cuando los Sparks me presentaron este proyecto me pareció que era la ocasión para tratar este tema mórbido. Juzgué que era interesante tener una ­película musical con música del grupo Sparks, que es alegre, pero que el tema fuera lo morboso.”

–¿Qué tan difícil fue narrar con la música una historia?

–Me pareció que de hecho es más sencillo, la música te da libertad. Todas las canciones son en vivo, en el set de filmación, y ninguno de los actores y actrices son cantantes profesionales, así que hay una fragilidad extra en ellos que normalmente los actores no tienen.

Annette es una producción de Francia, Alemania, Bélgica, Japón, Estados Unidos, Suiza y México. La empresa mexicana Piano, del productor Julio Chavezmontes (DF, 1983) y del cineasta Sebastián Hofmann (DF, 1981), se unió a Annette (Hofmann dirigió la segunda unidad de la película, ambientada en Los Ángeles, aunque en verdad se rodó por varias ciudades y teatros de Bélgica y Alemania).

–¿Cuál es su sentir de acercarse a México con el cine?

–En Francia –relata con placidez– siempre se comentaba que las coproducciones internacionales eran una tontería porque eran artificiales, ya que los productores imponen. Necesitabas poner un actor mexicano o japonés, o que debía ser la filmación en Alemania, en fin…

“Pero como yo no hago películas realistas y Annette es una película de fantasía fantástica, pensé que era emocionante e incluso divertido este tipo de coproducción con gente de México, Japón Alemania Bélgica, Francia y Estados Unidos.”

El productor Chavezmontes mencionó a finales de junio pasado en una charla con este semanario que Carax “hace todo con una precisión extraordinaria, nada, absolutamente nada hay que él haga a la ligera” (Proceso, 2330).

Hijo de la reportera estadunidense y crítica de cine Joan Dupont y del periodista francés de ciencia Georges Dupont, la escolaridad de Carax fue caótica, resalta para este semanario. Igual rememora que solía robar discos en el centro comercial de La Défense, al oeste de París, para revenderlos en su escuela y de ese modo descubrió numerosas propuestas musicales. Estudiaba en el campus Censier de la Universidad de Soborna Nueva, donde conoció a los críticos de cine Serge Daney y Serge Toubiana, escribiendo por cierto tiempo en la revista que dirigía este último, los famosos Cahiers du Cinéma. Después comenzó a filmar.

Se le pregunta por qué en sus más de 35 años de trayectoria ha creado pocos títulos, si quizá sea por su estrategia y preparación para rodarlos, aparte de qué es lo que ha ganado o sacrificado al trabajar de esta manera, y revela:

“En realidad nunca tuve la opción de trabajar de otra forma. No estudié cine y empecé a rodar muy joven. Primero debes blofear acerca de ti mismo como para venderte, especialmente yo porque era un chico tímido…

“Es decir, hay que convencer a los productores y a los actores decirles: ‘Quiero que estés en mi película y yo sé lo que estoy realizando’, ¡aunque la verdad no sabes lo que haces!, en ese aspecto me sigo sintiendo como un principiante antes de empezar cada película. Necesito mucho de lo que la gente llama preparación, pero es algo bastante abstracto porque no hago ensayos con los actores, así que en este tiempo de preparación es más que nada para que todo mundo desde el equipo técnico, los actores y yo mismo lleguemos a un estado en el que estemos listos para experimentar juntos sin saber lo que estamos haciendo, pero al mismo tiempo juntos estamos decididos a arriesgar algo.”

En el caso de Annette, cuenta, tres años antes de empezar a filmar ya tenía a su directora de fotografía (Caroline Champetier) y su asistente de dirección (“a mucha gente eso no les parece aceptable pero trabajamos diario; nos reuníamos diario y toda nuestra imaginación estaba volcada en Annette”).

–¿Usted da todo por el cine o el cine le da todo?

Breve pausa y por fin, expresa:

“Es lo mismo, como en cualquier pareja, cualquier matrimonio, cualquier historia de amor. Lo que das y lo que recibes cambia. Siempre voy a estar agradecido de haber descubierto el cine porque, como todos los jóvenes, no sabía dónde me dirigía. Me siento muy agradecido haber encontrado esta isla, como le llamo al cine. Algunas personas de mi vida podrían decir que le di demasiado al cine…”

Apaga el cigarrillo:

“…Pero yo no sé si sea así realmente.”  

Reportaje publicado el 7 de noviembre en la edición 2349 de la revista Proceso cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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