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“No nos van a borrar”

Integrantes de la colectiva Antimonumenta Vivas Nos Queremos dicen que no cederán la que fuera Glorieta de Colón para que ahí se coloque la imagen de una mujer desconocida, cuando el Estado tiene una deuda mayúscula con las mujeres del presente: las víctimas de desaparición forzada y feminicidio.
miércoles, 3 de noviembre de 2021

Integrantes de la colectiva Antimonumenta Vivas Nos Queremos dicen que no cederán la que fuera Glorieta de Colón para que ahí se coloque la imagen de una mujer desconocida, una obra del pasado, cuando el Estado tiene una deuda mayúscula con las mujeres del presente: las víctimas de desaparición forzada y feminicidio. Consideran que tanto López Obrador como Claudia Sheinbaum tratan de invisibilizar su movimiento, pero detrás de cada nombre escrito en la “Glorieta de las Mujeres que Luchan” –como la llaman desde su intervención– hay una historia trágica que clama por justicia.

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- María Teresa Valadez Kinijara es fundadora de Guerreras Buscadoras de Sonora. A su hermano Fernando lo desaparecieron el 11 de agosto de 2015 en Guaymas. Se puso a estudiar leyes y aprendió a buscarlo bajo la tierra, pero tuvo que dejar de rastrearlo cuando sufrió amenazas, intentaron matar a familiares suyos y fue desplazada. Ahora acompaña a otras familias víctimas de desaparición.

“Siento impotencia de no poder ir a buscar a Fernando, pero aprendí a hacer justicia buscando a otros desaparecidos”, dice en entrevista.

El pasado 25 de septiembre, cuando empezó a escribir los nombres de mujeres buscadoras de desaparecidos en el país en la valla que resguarda la recién tomada Glorieta de Colón en Paseo de la Reforma, en la Ciudad de México, las mujeres ahí reunidas le pidieron que también escribiera su nombre.

“¡No manches! ¿Por qué yo?”, les dijo. “Porque eres una de esas mujeres en pie de lucha, que resiste”, le contestaron.

En 24 horas la colectiva Antimonumenta Vivas Nos Queremos logró convocar a madres y familiares de víctimas de feminicidio y desaparición, que no sólo han tenido que enfrentar el dolor de estos crímenes sino también al ineficiente sistema de justicia, para homenajearlas con una acción de toma del espacio público: colocaron en el pedestal donde estaba Colón la figura de una mujer de color púrpura con el puño en alto y la renombraron “Glorieta de las Mujeres que Luchan”.

“Fue muy bonito porque fuimos a construir algo. Me sentí realizada por pintar, por levantar la voz, por homenajear a mujeres que nos han dado el ejemplo”, dice Maritere, como le dicen de cariño.

“Se acercaban señoras que no tienen un desaparecido, que no han sido víctimas de un feminicidio, pero decían: a mí me han intentado violar, y luché y forcejeé para que no lo hicieran. Yo les decía: pon tu nombre, porque ya eres una luchadora. Y llegaba otra y contaba otra historia y yo le decía: también pon tu nombre. Entonces fueron entendiendo lo que estábamos haciendo en este acto en la exglorieta de Colón”, cuenta.

Ese 25 de septiembre Lorena Gutiérrez también escribió su nombre junto a los de otras madres y familiares de víctimas de feminicidio, como Marisela Escobedo, María Herrera, Irinea Buendía, Lidia Florencio, Sandra Soto, Araceli Osorio, las Buscadoras, las Rastreadoras… La lista es larga.

Fragmento del reportaje publicado en la edición 2348 del semanario Proceso cuya versión digital puedes adquirir aquí.

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