Mario Marín

El grupo político de Marín, vigente y en posiciones estratégicas

La detención del exgobernador no pone fin al marinismo que sembró durante su gestión. Todo indica que sus quimeras transexenales rindieron fruto. Hoy, muchos de sus viejos colaboradores están listos para los próximos comicios.
miércoles, 10 de febrero de 2021 · 19:09

La detención del exgobernador Mario Marín Torres es un caso de justicia tardía, pero ello no pone fin al marinismo que sembró durante su gestión como gobernador (2005-2011). Todo indica que sus quimeras transexenales rindieron fruto. Hoy, muchos de sus viejos colaboradores están listos para los próximos comicios. Algunos son morenistas y barbosistas; otros incluso buscan el apoyo de partidos como el PAN, PRD, Redes Sociales Progresistas, Encuentro Solidario y Fuerza por México.

PUEBLA, PUE.– Antes de que estallara el caso Lydia Cacho el entonces gobernador Mario Marín Torres tenía el proyecto de lograr que su grupo ganara los siguientes tres gobiernos de Puebla.

En su proyecto transexenal, Marín Torres contemplaba que los próximos gobernadores poblanos serían Javier López Zavala y Alejandro Armenta Mier, dos de sus cercanos colaboradores, quienes le abrirían paso a su hijo Mario Marín García, quien encumbraría su maximato.

Con esas miras, el priista se dedicó a crear y consolidar un grupo político, que incluyó el padrinazgo de cuadros jóvenes, muchos de ellos amigos de su hijo, para que lo acompañaran en sus proyectos.

Esos sueños de convertirse en el “Benito Juárez poblano” y crear su estirpe política quedaron sepultados el 14 de febrero de 2006, cuando el periódico La Jornada publicó el audio de la conversación telefónica que sostuvo el entonces gobernador Marín con el empresario textilero Kamel Nacif Borge.

En la grabación, una de las más reproducidas en la historia política del país, se escucha a Marín ufanarse: “Ayer le acabé de darle un pinche coscorrón a esta vieja cabrona”. Cada frase deja al descubierto la participación de su gobierno en una conjura para reprender a la periodista Lydia Cacho, autora del libro Los demonios del Edén.

Con la promesa de enviarle dos “bellísimas” botellas de coñac, Kamel Nacif agradece a Marín haber detenido a la periodista –el 16 de diciembre de 2005– tras la demanda que presentó en su contra por haberlo señalado en su libro como cómplice de Jean Succar Kuri en una red de pornografía y explotación sexual de niñas de entre cuatro y 13 años.

Desde entonces, Marín Torres, quien apenas tenía un año en el poder, se quedó con el mote de Góber Precioso y fue catalogado de “impresentable”.

No obstante, aunque el priista ya no volvió a ocupar cargos públicos, muchos de los políticos que apadrinó o que formaron parte de su gobierno están ahora en posiciones estratégicas no sólo en su partido, el PRI, sino en el gobierno estatal, así como en Morena y en las fuerzas políticas aliadas de éste: Encuentro Solidario, Redes Sociales Progresistas, Nueva Alianza y Fuerza por México.

La carrera política de Marín tuvo dos padrinazgos. La primera oportunidad se la otorgó Guillermo Pacheco Pulido, quien siendo presidente municipal (1987-1990) lo nombró su secretario particular.

Otro de los impulsores de la carrera política de Marín, Manuel Bartlett Díaz, actual director de la Comisión Federal de Electricidad, nombró a Marín Torres primero subsecretario y luego secretario de Gobernación durante su sexenio (1993-1999). 

Este texto es un adelanto del reportaje publicado en el número 2310 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 7 de febrero de 2021.

Comentarios