Literatura

Pandemia e internet en la industria editorial

En su lucha por sobrevivir, las editoriales han incrementado su opción digital. La Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, Pengun Random House y la UNAM abordan cómo han enfrentado la crisis derivada de la pandemia contra el covid-19.
domingo, 14 de febrero de 2021

En su lucha por sobrevivir, las editoriales han incrementado su opción digital. Consultada por Proceso sobre 2020, la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana proporcionó datos muy duros. El 2 de febrero hizo un llamado en defensa de la lectura, del libro y de su venta como necesidad indispensable en el país “con y sin pandemia”, y en carta abierta al presidente pidió reconocer a las librerías como esenciales. Sobre ello hablaron también el grupo Penguin Random House, con su innovación en e-book (Instant Books), y la editorial de la UNAM, cuyo uso del internet permitió mantener vivo su catálogo.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Obligada a la digitalización por el cierre de librerías y puntos de venta físicos en 2020, la industria editorial mexicana se vio precisada a ofrecer sus productos a través de las pantallas. Pero el libro electrónico (e-book) representó en 2020 apenas 4% de facturación anual respecto al libro impreso.

De acuerdo con el director general de la Caniem (Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana), Alejandro Ramírez, en la búsqueda de los lectores, gran parte de los agremiados tuvo que invertir en crear –y en el mejor de los casos actualizar– sus sitios web para promover ventas en línea a través de librerías nacionales y plataformas como Amazon, para ofrecer así, más que un libro electrónico, la compra del volumen físico.

Ramírez recordó que si la tendencia hasta 2019 había sido de descenso de ventas, 2020 profundizó la crisis en el sector.

La venta de ejemplares hasta 2019 marcó una baja significativa, pues entre 2014 y 2019 cayó en 20 millones de ejemplares menos, es decir, de 143 millones de ejemplares a 123 millones, lo cual se reflejó en una pérdida en el sector de mil 227 millones de pesos.

“Aun con los números concretos es temprano para conocer la verdadera caída del libro en nuestro país durante 2020, tanto en términos de producción como comercialización, esta última a través de puntos de venta, como librerías, tiendas departamentales, de servicio, kioscos, de los cuales dependemos… al cerrarse todo, las caídas fueron de susto.”

Por ello, refirió, en 2020 hubo un estimado de al menos 20% menos en millones de pesos de facturación neta en relación con 2019, y de ejemplares de 23.5%”.

Ramírez evaluó en cifras las semanas de caídas significativas de 2020 respecto a las ventas de 2019:

  • Semana 7 (en pleno marzo), hubo una baja de 2.5%,
  • Semana 13, baja de 42% de facturación de venta al público.
  • Semana 14, de 67%.
  • Semana 15, de 88%.
  • Semana 16, de 75%.
  • Semana 17, de 51%

Fue sólo después de la semana 40 (cuando se volvió al semáforo naranja) que hubo una ligera recuperación respecto a 2019, números que cayeron de nuevo cuando se regresó a un segundo “semáforo rojo sanitario”, en especial en la Ciudad de México, donde se ubica 30% de las librerías del país.

–¿Qué tanto apoyo hubo de la venta del libro electrónico durante 2020 para sortear la pandemia?

–Partiendo de que no todas las editoriales estaban preparadas para esto, sí ha habido un crecimiento de la venta del libro digital en sí misma, pero comparado con la del libro impreso no es tan significativo.

Estos son los comparativos de ventas:

  • 2015: impreso, 99.1%; e-book, 0.9 %.
  • 2016: impreso, 98.8%; e-book, 1.2%.
  • 2017: impreso, 98.6%; e-book, 1.4%.
  • 2018: impreso, 98.2%; e-book, 1.8%.
  • 2019: impreso, 98%; e-book, 2%.

Explica el director de la Caniem: “es decir, el crecimiento anual es de alrededor de 2 %, y para 2020 no creció más allá de .4%, lo cual deja claro que la industria editorial mexicana no recae en el libro digital, aunque, claro, es importante estar al tanto de las vanguardias tecnológicas, y cada vez las editoriales se interesan más por ofrecerlos porque son una alternativa para al lector. Empresarialmente tenemos el ejemplo de Blockbuster, que existía todavía hace 10 años, pero en un periodo relativamente corto llegó Netflix y revolucionó ese negocio a nivel mundial.”

Ramírez tradujo a pesos los porcentajes de venta: hasta 2019, 2% en el e-book representó 232 mdp, contra una venta total de 11 mil 466 mdp del libro impreso.

“En 2020 se incrementó el número de descargas. En el mejor de los casos estaríamos arriba de los 240 mdp, lo que representaría un crecimiento de 2.5% a 4%.”

En todo caso, internet ha funcionado para la industria editorial mexicana durante 2020 de esa manera.

“Empujamos la venta en línea del libro físico, pues tanto editoriales como librerías se han digitalizado a una velocidad enorme. En ese sentido, sí ha habido un buen desarrollo e impulso”. Sin embargo, reflexiona:

“Nos preocupa que no se considere a las librerías como ‘actividad esencial’ en el confinamiento, si se tiene la intención de promover la lectura, si el libro es el bien cultural por antonomasia y el vehículo­ de los fundamentos básicos de los avances tecnológicos que sostienen esa dinámica.”

El pasado 2 de febrero la Caniem emitió un comunicado en el que defendió la lectura, el libro y su venta como una necesidad indispensable en el país: “las librerías son la parte más visible de esta cadena, y son fundamentales con y sin pandemia”.

Al día siguiente publicó una carta abierta al presidente Andrés Manuel López Obrador, pidiendo que se reconozca a las librerías como esenciales, basándose en el Diario Oficial de la Federación, que con fecha de 3 de agosto de 2020 reconoció su importancia en la cadena del libro.

* * *

En 2010, Penguin Random House, grupo editorial que reúne a sellos como Aguilar, Alfaguara, Ediciones B, Grijalbo, Plaza & Janés, Taurus y Sudamericana, a la par de su producción impresa promovió en la del e-book un lanzamiento innovador, de Instant books (libros del momento), basándose en las necesidades derivadas del confinamiento, proyecto que continuará a lo largo de este 2021.

El e-book ha tenido desde hace 10 años en Penguin Randhom House (cuando aún era Random House Mondadori) una presencia cada vez más constante –cada año con mayor relevancia respecto al anterior, convirtiéndose casi en una inercia–, que explica Eduardo Flores, editor y coordinador de Redactores del grupo:

“Antes se tenía la idea de que el e-book era casi un enemigo del libro físico y se pensaba que costaba más. Sin embargo los autores, los editores y toda la industria lo ve ahora como un complemento, una oferta más para el lector, y parte del presupuesto como una inversión.”

Flores. Nuevos caminos. Foto: Especial

–¿Qué diferencias hay en el proceso de uno y otro, más allá de lo evidente en el resultado final?

La única diferencia es el formato final, porque es el mismo proceso editorial en cuanto a edición y corrección, sólo que, en lugar de un PDF que se va a imprenta, se convierte al lenguaje digital (Epub), con imágenes con buena calidad, un proceso similar a la impresión, pero en formación digital para que se vea bien en los dispositivos.

–¿Hay un ahorro evidente en relación con la imprenta?

–Claro, es mucho más económico, no tienes que comprar insumos, la conversión es prácticamente interna y es muy barato, ni siquiera se puede comparar un precio, aunque en términos económicos quizá no es tan redituable.

Se explica:

“El e-book comenzó con bastantes esperanzas, parecía una amenaza para el papel, en Estados Unidos llegó a representar 30% de las ventas, luego se estancó un poco y ahora representa 20-25%. En México es una circunstancia distinta, pero en el caso de Penguin Random House implica entre 5 y 10% de su facturación total”.

–¿La pandemia elevó ese porcentaje?

–Subió un poco más respecto a 2019, cercano a 15%. Lo que sucede aquí es que los hábitos de lectura influyen mucho, no todos los que compran libros son lectores habituales, muchos buscan un libro en específico, por eso tampoco creció tanto la venta digital. En encuestas, como el Informe de Mujeres que Leen en México, se habla de que es el lector habitual el que acepta otro tipo de formatos.

Dicho informe, desarrollado por el proyecto Entre Editores (entreditores.net), arrojó que siete de cada 10 mujeres son lectoras y tienen entre 18 y 35 años, “datos alentadores en el sector que muestran que el universo lector está compuesto por personas jóvenes, que tienen toda una vida por delante para desarrollar su pasión lectora”.

Además representan el mayor porcentaje del promedio general de lectura en el país (3.2 libros por año, de acuerdo con el Inegi): pues 67% de las mexicanas lee entre siete y más de 15 libros al año, mientras que 29% lee más de un libro al mes.

–¿Este tipo de informes determinan lanzamientos?

–No, pero sin duda son de importancia para detectar las tendencias de lectura del país.

“El año pasado, cuando cerraron las librerías, tratamos de reinventarnos con los Instant Books que respondían a la inmediatez, y le fue bien a varios de ellos. Su principal característica es que se lanzaron sólo en digital y respondían a temas que tenían que ver con asuntos derivados de la pandemia y el confinamiento, como "Cuando México perdió la esperanza", de Francisco Martín Moreno, editado por Alfaguara. Es un proyecto de libros interesante que está destinado a lo que sucede en el momento y que parece que tiene una vigencia, pero en el caso del libro de Marín Moreno superó las expectativas y de lo digital pasó al papel.”

–Cuando se habla de éxito en un e-book, ¿qué números pueden considerarse un éxito?

Descargas mayores de 500 creo que son un buen número, una venta representa una descarga. Depende el periodo, a veces suben mucho en el lanzamiento y luego se estancan. Pero también hay libros que se superan de manera constante, como "El traidor", de Anabel Hernández (sobre el expresidente Felipe Calderón), que salió en noviembre de 2019 y a la fecha está entre los más vendidos.

A decir de Flores, diversos factores inciden en la dinámica de los e-books, que incluyen el contar con internet para la descarga y tener un aparato electrónico, como tableta, un lector especializado en e-books (cuyos precios rondan los mil 800 pesos), una computadora o un celular. De ahí que en México el desarrollo del e-book sea mucho menor respecto al de países del primer mundo.

No por nada, Amazon -el gigante del comercio electrónico (eCommerce) que incrementó, y con creces, su facturación en 2020 al menos 20.2% respecto a 2019- reportó un libro de superación como el más vendido en español a nivel mundial el año pasado: "El sutil arte de que te importe un carajo", de Mark Manson; en inglés fue "Thinking, fast and slow" (Pensando, rápido y lento), de Daniel Kahneman.

El primero en español también se sostuvo en su versión electrónica como el más vendido en nuestro país, seguido de "Sherlock Holmes: La colección completa", de Arthur Conan Doyle; "Dale vida a tu cerebro: La guía definitiva de neuro-alimentos y hábitos saludables para un cerebro feliz", de Raquel Marín; "Decisiones difíciles", del expresidente de México Felipe Calderón Hinojosa; y "Los juegos del hambre. Balada de pájaros cantores y serpientes", de Suzanne Collins.

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Por su parte, la directora general de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM, Socorro Venegas, refirió que si bien se tuvieron que cancelar o posponer indefinidamente proyectos editoriales, la universidad tampoco se detuvo en esa materia.

En específico, con una actualización en la venta en libros a través de la librería electrónica Libros UNAM (libros.unam.mx), donde se comercializan más de 5 mil títulos, de los cuales 382 son electrónicos.

En la experiencia de los últimos dos años en la oferta de la editora puma para libros electrónicos, el incremento fue de 60%. Y en el mismo período la venta en línea de títulos impresos creció 612% y la de electrónicos 158%.

A través de esa plataforma de compra en línea de la universidad se adquirieron 5 mil 411 ejemplares impresos y 631 ejemplares electrónicos, números significativos respecto a 2019, cuando se vendieron 760 impresos y 245 electrónicos.

Producción más económica. Foto: Especial

Venegas informó también que, paralelamente al comercio electrónico de ediciones universitarias en 2019, la UNAM lanzó el portal Libros UNAM Open Access (www.librosoa.unam.mx) de acceso abierto para el público, en donde a la fecha se pueden consultar más de 2 mil 200 títulos en diferentes formatos, como: Epub, PDF y MP3.

Este portal ha registrado durante el periodo de confinamiento producido por la pandemia de covid-19, casi 2 millones de visitas, refirió la editora:

“La venta a través de internet, y en específico en nuestro portal, nos permitió mantener vivo nuestro catálogo editorial a través de las pantallas, sobre todo por la preocupación de la universidad de estar cercana a la cadena del libro y las necesidades de editores, libreros y autores.”

Y como muestra recordó las convocatorias que lanzó para apoyar al sector editorial a través de coediciones dictaminadas por un consejo editorial de nueve especialistas, dando la posibilidad de 24 obras nuevas:

“Emprendimos un apoyo a revistas independientes, porque la UNAM es también un gran sello editorial, e hicimos una convocatoria para reimprimir aquellos títulos que, por presupuesto, habían dejado de estar en circulación, y en el que se involucraron 17 dependencias universitarias.”

Fue también el caso de proyectos como la Colección Vindictas, para recuperar y visibilizar la obra de escritoras latinoamericanas, que se sostuvo y continuará este 2021, y una nueva colección que se titulará “México 500”, en relación con los 500 años de México-Tenochtitlan que se conmemorará este año, y cuyos volúmenes están en preparación.

Al cierre del número 2310 de la edición impresa de Proceso, la UNAM presentó los resultados de su “Encuesta Nacional sobre Hábitos y Consumo Cultural 2020”, realizada por Cultura UNAM, y asentó que las nuevas tecnologías, en especial el celular, que en el país es usado por 80 millones de personas, permitieron abrir un camino más para el consumo de  cultura digital que seguiría más allá de la pandemia.

En el apartado “Lectura desde el ámbito de lo digital” se advirtió que antes de la pandemia 67% de la población encuestada –joven en su mayoría, de entre 15 a 29 años– solía ir al cine como práctica cultural recurrente, 52.7% a museos, 32% a conciertos, 25% asistía a librerías y 23% acudía a obras de teatro.

Durante la pandemia las prácticas cambiaron: 70.3% de los encuestados dedicó su tiempo a escuchar música o a ver videos musicales; en segundo lugar, 61.3% se ocupó en la revisión de redes sociales o en hablar por teléfono; 34.9%, a ver películas o series de televisión; en cuarto lugar estuvo la lectura de un libro impreso, con 27.4%; 23.4% lo invirtió en la publicación de historias o blogs en redes sociales, 22% en lectura digital, y 21% a tomar algún curso en línea. 

Este reportaje forma parte del número 2310 de la edición impresa de Proceso, publicado el 7 de febrero de 2021 y cuya versión digitalizada puedes adqurir aquí

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