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Pese a todo, va la segunda temporada de la Liga de Balompié Mexicano

A pesar del fracaso de la primera temporada de la Liga de Balompié Mexicano, sus impulsores ya preparan la segunda, que tentativamente se iniciará el 1 de mayo.
sábado, 27 de febrero de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– A pesar del fracaso de la primera temporada de la Liga de Balompié Mexicano –terminó en enero pasado con sólo siete de los 18 equipos, sin patrocinadores, sin pagos a los árbitros y sin público–, sus impulsores ya preparan la segunda, que tentativamente se iniciará el 1 de mayo. El presidente de la Liga, Víctor Montiel, confía en superar los escollos de la pandemia y anuncia que cuenta con el apoyo del oaxaqueño José Antonio Pérez Ramos, director de la empresa MRCI, quien, dice, dará a la liga el potencial para seguir adelante.

Las esperanzas que había alimentado la incipiente Liga de Balompié Mexicano (LBM), que surgió como una opción para jugadores y entrenadores profesionales sin empleo en la Liga Mx, se diluyeron desde el pitazo inicial del torneo en octubre pasado, entre la insolvencia económica de la mayoría de los 18 equipos, la desafiliación de franquicias, así como la deserción de futbolistas y de la televisora encargada de transmitir los juegos en plena pandemia.

Además, la mayoría de los equipos que comenzaron la competencia cayeron en incumplimiento de contratos con sus jugadores y cuerpo técnico e incumplieron con los honorarios de los árbitros.

La Asociación de Balompié Mexicano (ABM), que rige a la LBM, determinó desafiliar a las franquicias deudoras. Y las consecuencias de estas tardías medidas dieron como resultado que el convulsionado torneo culminara en enero pasado con sólo siete equipos, de los que hasta el momento se desconoce su futuro inmediato.

A lo anterior se agrega el prematuro retiro de la compañía WCN Televisión, responsable de la transmisión de los partidos en Estados Unidos. En el extremo de la desesperación, la ABM llegó a pagarle para la difusión de los juegos en territorio nacional, hasta que se le agotaron los recursos.

Todo esto sin contar que los patrocinadores se ahuyentaron por la incertidumbre que generaba la competencia. A la fecha, la ABM, presidida por el precursor del torneo, Víctor Montiel, continúa sin saldar el adeudo con el grupo de árbitros por los 15 juegos que no fueron saldados por los equipos involucrados.

En el exceso, la LBM avaló en pleno desarrollo del torneo la participación de un equipo denominado “Sin Nombre”, que tampoco tenía escudo y que ha estado impedido de utilizar el nombre original y el logotipo del Atlético Jalisco, que fue apropiado por la liga a raíz de los problemas económicos que afrontaba. De esta manera, Sin Nombre enfrentó con uniformes parchados la jornada tres del torneo jugando contra Chapulineros Oaxaca.

Pese a todo, la ABM, en voz de su titular, se alista para comenzar su segunda temporada, tentativamente el 1 de mayo de 2021, todavía sin tener la certeza del número de franquicias que formarán la competencia, pese a que otros frentes ya están en plenos preparativos en el lanzamiento de otros torneos profesionales que, se estima, se iniciarán en este año.

Uno de ello, revela Montiel, lo encabeza el exfutbolista Carlos Salcido, quien renunció el pasado 7 de enero a la presidencia de la LBM. Según el responsable de la ABM, Salcido dejó el cargo para preparar la nueva liga de futbol en la que, adelanta, sólo participarán en la cancha 10 jugadores por equipo.

Salcido, el rostro más reconocido de la LBM, confirmó su salida ocho meses después de asumir la responsabilidad, a través de un mensaje en Twitter en el que también expuso sus planes inmediatos: “Por ahí nos estaremos viendo en proyectos futuros. Esa es una realidad…”.

Tampoco es la primera ocasión en que exfiguras de la Liga Mx abandonan intempestivamente la LBM por la puerta trasera. Antes lo hicieron Ramón Ramírez, Carlos Peña, Jorge Enríquez y los entrenadores Gustavo Matosas –en función de directivo– y Raúl Gutiérrez, quien dirigió a la selección nacional a la segunda conquista del Mundial Sub-17 en 2011.

La recuperación, a largo plazo

En entrevista con Proceso, Víctor Montiel se sincera: “Las malas experiencias fueron porque algunos de los socios no estaban involucrados al 100% con nosotros”.

El mayor error de la ABM y de la LBM fue permitir la participación de equipos que no estaban bien económicamente; “algunos equipos aseguraban que disponían de la corrida financiera, cuando no la tenían. Ese proceso fue lento; hasta que se inició la liga vimos todos los problemas por la falta de pago a los jugadores, a los árbitros y los adeudos a la liga”, dice.

Y lo admite: de los 18 equipos que iniciaron el torneo, sólo Chapulineros de Oaxaca cumplió con las exigencias económicas de la liga.

Relata que tras la irrupción de la pandemia de covid-19 se determinó iniciar el torneo de la LBM en octubre de 2020, con la ilusión de que pudieran bajar los índices del coronavirus, pero no fue así.

“Lo anterior provocó que no hubiera gente en los estadios, que algunos empresarios se bajaran –porque tenían malos inversionistas– o no contaban con la corrida financiera que se les pedía. Al principio le ofrecimos al patrocinador global que, en caso de tenerlo, se le daría 80% para repartirlo entre todos los equipos.

“Pero tampoco llegó ese porcentaje, y algunos de los equipos dependían de eso, cuando no era lo adecuado. La idea era que sostuvieran la plantilla con la corrida financiera que se les había pedido. Ese tipo de situaciones ocasionaron que las franquicias se fueran bajando por falta de pago a jugadores y árbitros, lo que nos llevó a entender que las plantillas no estaban bien calificadas para avanzar en la LBM, porque cuando tenían que tramitar el alta en la Secretaría de Hacienda o gestionar en alguna notaría, de repente estaban cerrados y no tenían ese tiempo para progresar” con la documentación de la referida corrida financiera.

A decir de Montiel, “es una parte de lo malo” que dejó el primer torneo de la Liga de Balompié Mexicano. Sostiene que no está arrepentido de las medidas asumidas y augura que para consolidar el proyecto deberán transcurrir de tres a seis años.

“No es algo sencillo lograr que en un año se consolide. Con el acercamiento de nuevos socios la liga va a fortalecerse y va a consolidarse a los tres o cinco años. Pero hay que tener bien en claro que los equipos deberán tener ingresos para robustecer la liga en ese sentido.

“Muchos factores impiden todavía que la liga se consolide. Pero el trabajo es para largo tiempo. Los empresarios que están en esto saben que en una liga o en un negocio las ganancias llegan después de los cinco o seis años.”

En ese sentido, dice que la liga apenas está en 30%. “El proceso para que se fortalezca al cien es llegar a esos años sin problemas”.

Respecto a la televisora que se haría cargo de los derechos de exclusividad de los partidos, Víctor Montiel desvela que el acuerdo consistía en que ésta conseguiría los patrocinadores en Estados Unidos para costear los gastos de producción, pero cuando la empresa vino a México se basó en los patrocinadores locales, con los que tampoco tuvo éxito.

“Mientras no llegó ese patrocinio, la liga tuvo que pagarle altas cantidades para transmitir los juegos. Llegó un punto en el que decidimos que ya no transmitiera. Fueron cantidades altas. De repente una producción de televisión te puede salir en 60 mil o 120 mil pesos o más”, expone.

Imposición de candados

Montiel admite que hasta los jugadores evidenciaron los problemas de la LBM en las redes sociales, algo que se les salió de control. “Desafortunadamente llevamos una culpa; no vamos a decir que la responsabilidad es también de los equipos, pero los mismos jugadores tienen que ver, porque no le impusimos candados.

“En una liga extra no se quejan de la asociación o de la federación. Simple y sencillamente no suben nada porque hay cosas que no deben hacer, y acá el jugador le echaba la culpa a la liga de todo lo que pasaba. La verdad, quienes lo contrataron tendrían que haber hablado con ellos para evitar ese tipo de situaciones.”

Ahora, adelanta la aplicación de “candados” a jugadores y directivos de los equipos, tal como ocurre en la Liga Mx, en la que sus protagonistas están impedidos de referirse a ciertos temas relacionados con la organización.

“Habrá candados porque los jugadores no tenían esas restricciones y se daban esa libertad. A final de cuentas estamos en un país libre, pero están representando a una institución y de repente sí tiene que haber limitaciones. Lo vamos a estipular en el siguiente torneo para que ese tipo de cosas no nos vuelvan a suceder, ni con los árbitros, jugadores ni directivos.

–¿En qué consistirán las restricciones?

–Ojalá no se pongan sanciones económicas. Soy de las personas que cuando hablas con alguien y ya hizo su compromiso, se tiene que cumplir. No tendría por qué llegar a ese punto. Desafortunadamente, los reglamentos se hacen cuando la gente sigue incumpliendo ese tipo de cosas.

–¿La liga se precipitó al iniciar el torneo en plena pandemia?

–Dimos a conocer la liga en enero pasado. Para entonces el problema de la pandemia sólo pasaba en China, y en marzo, cuando el covid-19 transcendió a nivel mundial, para mí fue algo nuevo y la verdad no pensé que fuera a transcurrir tanto tiempo. De repente hubo momentos de suspender la liga, pero teníamos la otra parte: si se postergaba, a lo mejor se nos podía caer.

–¿En qué momento se consideró suspender la liga?

–En noviembre pasado estábamos con la duda de si tomábamos un receso en diciembre, pero influyeron mucho los dueños de los equipos, quienes tenían el mayor problema por los gastos que estaban teniendo.

Y los jugadores, agrega, tampoco aceptarían la postergación del torneo. “Fue todo eso. Por eso dimos facilidades en ese sentido. Aprendimos de todo eso –de la pandemia– que no habíamos vivido en México ni en el mundo. La pandemia también nos dejó un alto aprendizaje.”

A reinventarse

Montiel dice que la LBM debe reinventarse. “La reestructura que se está haciendo comprende muchas cosas. Aprendimos mucho en este año y se tiene que mejorar prácticamente todo, desde los árbitros y patrocinadores, y autorizar, a lo mejor, el ingreso de un porcentaje de público a los estadios, porque ya todo el país está en semáforo naranja”.

De la parte mala que dejó la liga, expone: “no hubo patrocinadores, y estamos en esa búsqueda para darle certidumbre a los equipos que puedan ingresar al próximo campeonato. El aprendizaje fue demasiado, de los errores aprende uno y el crecimiento fue muchísimo.

“También hay muchas cosas rescatables: a final de cuentas, la liga subsistió con los equipos que quedaron. Cerramos de buena manera, dimos a conocer una nueva liga en México. Estamos muy contentos con el nivel del futbol. La final del torneo dejó buen sabor de boca, lo que posibilitó que se nos acercara el socio José Antonio Pérez Ramos, director general de MRCI, quien nos da ese potencial para seguir con el segundo torneo.”

Pérez Ramos es propietario de Chapulineros de Oaxaca, primer campeón de la LBM que el 31 de enero venció en la final al Atlético Veracruz, en su sede, el Estadio Independiente, en tanda de penales (4-2), tras remontar una desventaja de 2-0.

Atlético Veracruz pertenece a la empresaria de la construcción para la industria petrolera, Ana María Macías, directora de Maja Consulting Group, quien durante algunos meses fue dueña del equipo CD Cacereño, de la Segunda B de España, en 2015. El miércoles 10 este equipo formalizó, mediante un comunicado, su desvinculación de la LBM para iniciar gestiones en el torneo Expansión de la Liga Mx.

Manuel López Mondragón integró la plantilla del Atlético Veracruz, con el que ya formalizó la culminación de su carrera después de 20 años de trayectoria en equipos de la Liga Mx. Su último club en esta categoría fue Tiburones Rojos de Veracruz, hasta su desafiliación, en diciembre de 2019.

Para López Mondragón se trataba de un buen proyecto. “Todo se oía muy bonito. Los dueños, con la idea de darle algo agradable a la afición, siempre con buena intención, hicieron nóminas fuertes, trataron de contratar a jugadores con experiencia en la primera división, y aunque las nóminas no eran comparables a las de la Liga Mx, eran cercanas a un nivel de exigencia profesional alto. Creo que ellos nunca pensaron que no recibirían ningún ingreso, ni tener ningún patrocinio. Al final, eso también afectó.

–¿Qué le hizo falta a esta liga?

–Mucha humildad y sobre todo madurez para saber dónde estábamos parados. Uno puede soñar cosas muy lindas, pero al final debes entender y comprender que estamos viviendo una problemática muy fuerte de salud y que los proyectos no se dan a pasos agigantados.

“La Liga Mx lleva más de 80 años formada, y aun así en ocasiones tiene sus problemas. Creo que eso fue lo que afectó: querer correr cuando todavía no podíamos caminar”, sentencia López Mondragón.

Reportaje publicado el 21 de febrero en la edición 2312 de la revista Proceso, cuya versión digital puede adquirir en el siguiente enlace.

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