Futbol

Una comedia llamada Superliga

El balón de la Superliga europea se desinfló en tres días, pues se dobló ante las presiones de la FIFA, la UEFA, equipos de Alemania y Francia, jugadores, estrellas del balompié, aficionados y jefes de gobierno europeos, que calificaron el proyecto de secesionista y elitista.
domingo, 25 de abril de 2021

El balón de la Superliga europea se desinfló en tres días. El nuevo torneo que pretendían 12 equipos de élite de Inglaterra, Italia y España se dobló ante las presiones de la FIFA, la UEFA, equipos de Alemania y Francia, jugadores, estrellas del balompié, aficionados y jefes de gobierno europeos, que calificaron el proyecto de secesionista y elitista. Real Madrid y Barcelona se mantienen, pero el proyecto, tal como fue originalmente planteado, naufragó estrepitosamente, desatando una ola de burlas y memes.

MADRID, Esp. (Proceso).- A las 00:30 horas del lunes 19 de abril los clubes de futbol más poderosos de Europa anunciaron la creación de la “Superliga”. La apuesta de estos multimillonarios equipos contra la Unión de Federaciones Europeas de Futbol (UEFA) –una de las seis confederaciones filiales de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA)– pretendía remover las estructuras del establishment del balompié mundial, dicen, por el impacto económico que el negocio del deporte más seguido en el planeta está sufriendo a causa de la pandemia.

Sin embargo, la conjura de estos 12 conjuntos rupturistas tuvo poco recorrido y, por el momento, parece haberse descarrilado: sólo tres días después del anuncio, nueve de las organizaciones que habían firmado la creación de dicha liga ya habían declinado.

La iniciativa se desinfló a raíz de las duras presiones de la UEFA, de la FIFA, de algunos gobiernos europeos y de organizaciones de aficionados que no congenian con las decisiones empresariales de los propietarios de esos equipos, especialmente los fanáticos ingleses que se apostaron afuera de sus estadios.

El sábado 17 de abril, Aleksandr Ceferin, presidente de la UEFA, tenía indicios de que se preparaba una revuelta de los clubes más ricos del continente. Ese día mantuvo una conversación telefónica con el presidente de la Juventus de Turín y de la Asociación Europea de Clubes, Andrea Agnelli, quien trató de tranquilizarlo sobre los rumores del anuncio de la inminente creación de una Superliga. No obstante, después de esa comunicación, Agnelli no volvió a atenderle el teléfono.

Con nocturnidad se hizo la presentación de la mencionada liga de los ricos, al frente de la cual está el cuestionado Florentino Pérez, presidente del Real Madrid. Agnelli aparecía como uno de los vicepresidentes de la nueva organización, así como Joel Glazer, del Manchester United.

Una semana antes del anuncio, Pérez se la pasó “haciendo llamadas, buscando apoyo y calmando los nervios de algunos de los ejecutivos más poderosos del futbol europeo por un plan que lleva años en construcción”, relató Rory Smith, corresponsal principal de futbol europeo del diario estadunidense The New York Times.

Las potencias futbolísticas que lanzaron esta apuesta son el Manchester United, Liverpool, Chelsea, Manchester City, Arsenal y Tottenham, de la poderosísima Premier League; Juventus, Inter de Milán y Milán, de la liga italiana; el Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid, de España, completaban el cuadro.

Hubo otros clubes europeos que decidieron no sumarse a la iniciativa, como Bayern Múnich, actual campeón, ni el Ajax de Ámsterdam; tampoco lo hicieron el Benfica de Lisboa, Borussia Dortmund de Alemania y el francés Paris Saint-Germain (PSG).

La guerra estaba servida y las reacciones contra el nuevo torneo fueron contundentes. Hubo condenas con una nada disimulada furia, como la de la UEFA, en cuyo comunicado emitido el mismo lunes 19 de abril amenazó con expulsar de su organización a los equipos rebeldes y a los jugadores que participen en la Superliga. 

Particularmente, el presidente de UEFA fue duro con Agnelli, quien era miembro del Comité Ejecutivo de ésta –y con quien mantuvo la conversación telefónica antes citada–, al declarar: “no sabía que había serpientes entre nosotros. Nunca había visto a una persona que haya mentido tantas veces (…) La avaricia es tremenda. Todos sabemos quién es quién”.

A la reprobación contra el club de los ricos se sumó la Bundesliga (de Alemania), pese a que sus equipos desde un principio se negaron a adherirse a la propuesta. La liga francesa hizo mancuerna con la UEFA, lo mismo que La Liga (de España), que reprobó la iniciativa.

El presidente de La Liga, Javier Tebas, hizo público un comunicado al mediodía del lunes, en el que refería que la Superliga era “inviable”, secesionista y elitista, en la que los que más ricos quieren ser aún más ricos”.

Tebas aseguró que, en el supuesto de prosperar la iniciativa, tendría un impacto financiero para La Liga de mil 720 millones de euros y afectaría unos 60 mil empleos directos, sobre todo porque “desestabilizará muchísimo al sector audiovisual y de patrocinadores. Generará una enorme incertidumbre”.

Este es un adelanto de un reportaje del número 2321 de la edición impresa de Proceso, publicado el 25 de abril de 2021 y cuya versión digitalizada puedes adquirir aquí

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