Jalisco

Jalisco, donde el narco manda

Un estudio del gobierno y de la Fiscalía de Jalisco muestra el férreo control que mantiene el CJNG en todos los municipios, pese a que otras bandas criminales pretenden incursionar en la entidad.
domingo, 16 de mayo de 2021

El asesinato en Guadalajara de los tres hermanos González Moreno, presuntamente confundidos con su vecino, un agente del Ministerio Público federal, provocó muestras de descontento por la ya añeja inseguridad que predomina en el estado. Un estudio de la Secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía General de Jalisco, del que Proceso tiene copia, muestra el férreo control que mantiene el CJNG en todos los municipios, pese a que otras bandas criminales pretenden incursionar en la entidad.

GUADALAJARA, Jal. (Proceso).- La lucha entre narcotraficantes por el control del territorio jalisciense ha dejado daños colaterales: asesinatos de inocentes, desplazados, así como desapariciones de civiles y policías.

Protagonizan la batalla principal el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), que opera en todo el país, y el Cártel Nueva Plaza (CNP). Sin embargo, el grupo delictivo que encabeza Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, también se enfrenta con los cárteles de Sinaloa, del Golfo y Los Zetas.

Entre las últimas víctimas mortales achacadas al CJNG se encuentran los hermanos Luis Ángel, José Alberto y Ana Karen González Moreno, quienes habrían sido confundidos el 7 de mayo con su vecino, el agente del Ministerio Público federal Óscar Cruz Reyes.

El 9 de enero de 2018 se colocó, en un paso a desnivel de la colonia Santa Rita, en Tonalá, una manta en la que se acusaba a Cruz Reyes de recibir recursos de la delincuencia organizada y entregar al consuegro de El Mencho, José Luis Gutiérrez Valencia, Don Chelo: “Lic. M.P.F. Oscar Cruz Reyes mordiste la mano q te da de tragar, le mandaste la Marina a Chelo xq te robaron tu camioneta. CJNG”.

Vecinos confirmaron que la vivienda de los hermanos era contigua a la del funcionario de la Fiscalía General de la República (FGR), y que al otro lado vive la mamá del agente del MP federal.

“Creemos que sí los confundieron; eran bien buenas gentes, al igual que su papá, a quien lo conocemos como El Chino, nos saludaba por la mañana cuando venía de regreso de trabajar en el turno nocturno de una maquiladora, muy buena gente él”, comenta un vecino.

Gutiérrez Valencia fue arrestado en enero de 2010 en Puerto Vallarta, bajo el nombre de Antonio Herrera. Formaba parte del Cártel de Sinaloa. Don Chelo llegó a controlar la venta de productos ilícitos en el reclusorio. Dejó la cárcel de Puente Grande el 27 de noviembre de 2017, tras purgar condena por cohecho y portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército.

Seis días después, Don Chelo fue abatido en un enfrentamiento con marinos en el rancho La Esperanza, de Tonalá.

La sospecha de que fueron confundidos es una de las tres líneas de investigación que sigue la Fiscalía General del Estado (FGE), confirmó su titular, Gerardo Solís Gómez, el lunes 10 de mayo, un día después de que se hallaran los cuerpos de los González Moreno.

El fiscal detalló que el día 7 de mayo se registró un ataque contra un vehículo blindado de la FGR en San Pedro Tlaquepaque, cerca del Parián, a las 23:15 horas, es decir, media hora después de la privación ilegal de la libertad de los hermanos.

En ese vehículo iba una persona acompañada por dos agentes de la FGR que hacen labores de escolta. Gerardo Solís omitió decir su nombre, pero mencionó que “tiene domicilio a unos metros, de manera muy cercana del domicilio de los jóvenes, y también tiene un domicilio registrado a una cuadra de donde fue el evento en Tlaquepaque”.

La segunda hipótesis de la FGE es que se trató de una agresión directa contra los hermanos, y la tercera, que fueron confundidos con los escoltas de la persona que custodian. “Siempre existe esa posibilidad (de la confusión), nunca la dejamos de lado, sabemos que estos grupos del crimen organizado tienen que actuar de manera rápida y siempre existe la posibilidad de que hayan cometido algún error”, comentó Solís.

Este es un adelanto de un reportaje del número 2324 de la edición impresa de Proceso, publicado el 16 de mayo de 2021 y cuya versión digitalizada puedes adquirir aquí

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