Medios

Andrew Paxman: TV Azteca, la plataforma propagandística

El presidente Andrés Manuel López Obrador aprovecha los canales de TV Azteca, que están funcionando como plataformas propagandísticas, afirma el historiador y autor del libro El Tigre: Emilio Azcárraga y su imperio Televisa.

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Los magnates de los grandes medios en México han cultivado una forma de hacer negocios basada en una relación simbiótica con los presidentes de México durante casi un siglo. Hoy son representantes de una élite empresarial destacada por concentrar mucha riqueza en pocas manos, esto es, “un capitalismo de cuates”, sostiene el historiador Andrew Paxman.

A 20 años de la publicación del libro El Tigre: Emilio Azcárraga y su imperio Televisa, una investigación realizada en coautoría con la también historiadora Claudia Fernández, el sello Grijalbo acaba de lanzar la cuarta edición del trabajo que Paxman considera útil porque el legado del magnate, fallecido en 1997, sigue presente en la vida del país y en la cotidianidad de los mexicanos.

En entrevista con Proceso, Paxman establece un hilo en común del magnate de la industria cinematográfica William Jenkins en el periodo posrevolucionario y del llamado desarrollo estabilizador, al de consolidación del régimen hegemónico con la televisión de Emilio Azcárraga Milmo y de ahí, a la continuidad en el presente con Ricardo Salinas Pliego.

“El hilo en común es la interdependencia, algo muy notable en el ámbito empresarial y político que todavía está con nosotros: el caso de Ricardo Salinas Pliego es muy claro. Por un lado, el presidente Andrés Manuel López Obrador aprovecha los canales de TV Azteca, que están funcionando como plataformas propagandísticas.

“Últimamente hemos visto cómo los noticiarios de Azteca han estado golpeando al Instituto Nacional Electoral (INE), uno de los nuevos enemigos, se supone, de la 4T; y en cambio la 4T, o el gobierno vigente, ha estado haciendo varios favores a Salinas Pliego, ente éstos, contratos con su Banco Azteca, y asegurando que sus negocios tengan cierta protección.”

La protección a la que se refiere la ejemplifica con el caso Fertinal, sobre el que previsiblemente, dice, no irá juicio. Así como en el pasado, cuando los presidentes también se hacían de la vista gorda ante excesos de los magnates de medios.

La protección y la ayuda tiene numerosos ejemplos, pero Paxman acude a dos: “Hacerse de la vista gorda” con la Ley Antimonopolios de 1934, que consolidó la cadena de salas cinematográficas de Jenkins en el sexenio de Manuel Ávila Camacho, o la fusión de tres canales independientes para formar Telesistema Mexicano en el sexenio de Adolfo Ruiz Cortines.

Paxman es catedrático e investigador en el Centro de Investigación y Docencia Económicas y parte de su trabajo se ha concentrado en la historia de personajes que en su momento construyeron los grandes medios de comunicación mexicanos, como los casos de Azcárraga y de William Jenkins, cuya biografía fue publicada con el título En busca del señor Jenkins: dinero, poder y gringofobia en México (Debate, 2016).

Durante los años cuarenta y cincuenta Jenkins era considerado el hombre más rico de México, propietario de una cadena cinematográfica monopólica y financiero de numerosas películas de la llamada “Época de Oro del Cine Mexicano”.

Como tal, ofreció algo que Paxman considera que le era de gran utilidad al gobierno: los noticiarios cinematográficos, una maquinaria propagandística que, junto con la radio, destacaba las tareas presidenciales en tiempos en que la televisión estaba en pañales.

Además, el mero cine mexicano representó un canal de cohesión social que distraía a la gente de sus problemas cotidianos. Entonces establece otro símil: “Algo parecido a la telenovela de Azcárraga, recuérdese su famosa frase sobre la telenovela, de su función: que es para sacar a la gente de la clase modesta, ‘muy jodida’, de su triste realidad… estamos hablando de un escapismo, y ahí había algo en común entre las dos empresas”.

Hoy, observa, además de la estructura televisiva, es notoria la relación de Salinas Pliego, que en los años recientes ha utilizado las redes sociales para hacer declaraciones sobre distintos temas, y en las últimas semanas sobre el INE, en concordancia con el discurso del presidente y su partido.

Parecidos innegables

Inmerso en la promoción de su libro desde Londres, donde pasa su año sabático, Paxman se refiere a la vigencia en la forma de hacer negocios de Emilio Azcárraga, que se nota en el tipo de televisión mexicana: no sólo es la política, es lo deportivo, el entretenimiento y también las prácticas monopólicas.

Si bien establece que la clave está en la relación con los presidentes, que se sigue materializando en casos como los de Carlos Slim o Salinas Pliego, lo que Azcárraga inauguró fue el uso del poder mediático, con un gran peso en la vida política del país, con una serie de características comunes en la protección de sus intereses de una manera agresiva.

–¿Debemos pensar en un relevo generacional de El Tigre con Salinas Pliego, más que con su hijo Emilio Azcárraga Jean?

–La diferencia es que hoy es más notable el caso de Salinas Pliego porque, como sabemos, en 2017-2018 Azcárraga Jean decidió retirarse del liderazgo cotidiano de Televisa y pasar el control o el manejo de la empresa a Alfonso de Angoitia y a Bernardo Gómez. Se trata de ejecutivos, gente que posiblemente tiene algunas acciones, pero no son dueños de Televisa, no son como Salinas Pliego, que sí es dueño de Azteca.

“En este sentido la relación entre la 4T y Salinas Pliego sí es más notable, y Salinas Pliego, además, está utilizando mucho las redes sociales para hacer declaraciones sobre política, sobre el INE, sobre otros temas de debate actual, y Bernardo Gómez no actúa así, opera más en las sombras.”

Historiador por la Universidad de Southampton, Inglaterra; maestro en estudios latinoamericanos por Berkeley y doctor en historia por la Universidad de Texas, Paxman remite a los noventa, pocos años antes de la muerte de Azcárraga Milmo y del surgimiento de la segunda cadena que cambió el esquema de un monopolio a un duopolio televisivo. En esa coexistencia se pueden ubicar diferencias entre el poder de una y otra empresa, que han tomado posiciones distintas, pero “básicamente hablamos de una relación parecida con el poder”.

La propaganda como noticia

Si el negocio ha pasado a través de tres momentos representados por tres magnates, acaso el común denominador sea el periodismo instrumentalizado para hacer negocios.

En la época de Jenkins solían emitir los noticiarios cinematográficos. Cada 18 de marzo, día de la “Expropiación Petrolera”, por ejemplo, realizaban un esfuerzo fílmico; en 1948 Miguel Alemán buscó celebrar en grande la primera década; invitó al expresidente Lázaro Cárdenas y el filme se transmitía en las salas de cine de todo el país, antes de que empezara la película.

“Era un favor propagandístico al presidente. Le daba un sentido de estar cumpliendo con las promesas de la Revolución, a pesar de que su propia política estaba tomando un gran giro a la derecha, con políticas muy distintas a los postulados revolucionarios, e inclusive en franca oposición a lo que había hecho Cárdenas.”

El esquema que prevalece hasta ahora se trasladó luego a la televisión: corte de listones, ponencias y discursos se empezaron a proyectar en los noticiarios televisivos –como hasta ahora–, sobre todo a partir de los sesenta, cuando Azcárraga empezó a controlar los contenidos de los noticiarios.

El servicio era identificable en la figura icónica de la época: Jacobo Zabludovsky.

Hoy ejemplifica con los casos de TV Azteca y Salinas Pliego: “Los ataques del noticiario Hechos al INE han servido a una campaña, no creo que sea palabra exagerada. Han servido para desprestigiar a esa institución con el fin quizás de quitar la institución, o por lo menos restarle su poder de vigilar las elecciones.

“Entonces estamos viendo distintas maneras o ejemplos de empresarios ayudando al presidente en su proyecto político. En el fondo, el motivo por parte de los empresarios es sumamente pragmático. No hay una coincidencia o hay muy poca coincidencia ideológica entre, por ejemplo, Azcárraga o Luis Echeverría en su época, o entre Salinas Pliego y López Obrador.”

Abunda: “Pero (Salinas Pliego) es un hombre pragmático y desde antes de la elección iba tejiendo y ofreciendo favores a López Obrador, tal como hacía y hace Televisa… se notó famosamente con el cierre de campaña de López Obrador que tuvo lugar en el Estadio Azteca. Mucha gente se preguntó: ¿Qué pasó con la mafia del poder? ¿No eran Azcárraga y Salinas Pliego? ¿No eran miembros centrales de la mafia del poder?

“Bueno, durante muchos años sí lo eran, pero ambas partes, tanto Televisa como TV Azteca, reconocieron la probabilidad de una victoria de López Obrador, así que un año o más antes de la elección empezaron a tratar de hacer una especie de reconciliación.”

Paxman recuerda la famosa cumbre de millonarios de 1993, cuando acordaron aportar al PRI 25 millones de pesos cada uno para la presidencial de 1994, a convocatoria de Azcárraga. Seguramente, dice, hubo muchos episodios así que desconocemos, como también se desconoce hoy lo que ofrecieron al actual gobierno: “No podemos saber qué trataron de ofrecer… entre otras cosas, le ofrecieron sus plataformas como canales propagandísticos si lograba obtener la victoria”.

Reportaje publicado en el número 2322 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 2 de mayo de 2021.

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