Halconazo

50 años de la matanza del 10 de junio: La crónica del ataque, a partir de fichas de la DGIPS

Agentes desplegados en inmediaciones del Casco de Santo Tomás informaron de manera puntual sobre la represión de que fue objeto la marcha estudiantil del 10 de junio de 1971. Cada 10 minutos emitieron reportes que muestran la responsabilidad de Los Halcones y la complicidad de los cuerpos policiacos
jueves, 10 de junio de 2021

Agentes de la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales, desplegados en el área del Casco de Santo Tomás y de las avenidas De los Maestros y México-Tacuba, informaron de manera puntual sobre la represión de que fue objeto la marcha estudiantil del 10 de junio de 1971. Sus reportes, transmitidos en promedio cada 10 minutos, quedaron consignados en escuetas fichas informativas que muestran de manera clara la responsabilidad del grupo paramilitar Los Halcones y la complicidad de los cuerpos policiacos en los hechos sangrientos de aquel Jueves de Corpus.

CIUDAD DE MÉXICO (proceso).- A las 17:10 horas “los estudiantes que iniciaron la manifestación van sobre la Avenida de los Maestros lanzando porras a la Universidad y al Politécnico, y gritando ‘Echeverría buey’”, al tiempo que “contingentes de aproximadamente 5 mil personas se dirigen hacia la calzada México Tacuba”.

En ese mismo momento, pero en la calle Díaz Mirón y Avenida de los Maestros, “un grupo de 15 granaderos armados con fusiles y bombas lacrimógenas intentan dispersar al contingente, sin lograrlo y sin llegar a enfrentarse con los estudiantes, quienes continúan su marcha”.

Desplegados en puntos estratégicos del Casco de Santo Tomás, de la calle Lauro Aguirre, la Avenida de los Maestros, Río Consulado y del área donde éstas convergen con la avenida México-Tacuba, agentes de la hoy extinta Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales (DGIPS) –antecesora del Cisen y del CNI– reportaron puntualmente la represión de que fue objeto la marcha estudiantil del 10 de junio de 1971, cuyo saldo fue de decenas de heridos y un número indeterminado de muertos (la historiadora Ángeles Magdaleno reporta 32, La Femospp consignó 45, otras fuentes calcularon más de 50).

Lo hicieron en fichas informativas que transmitieron en promedio cada 10 minutos a sus superiores: el secretario y el subsecretario de Gobernación, Mario Moya Palencia y Fernando Gutiérrez Barrios, respectivamente.

La redacción de esas fichas es sucinta; en éstas se narran los hechos, sin abundar en detalles sobre los mismos, pero los datos que transmiten muestran de manera clara la responsabilidad del grupo paramilitar Los Halcones y la complicidad de los cuerpos policiacos en los hechos sangrientos del Jueves de Corpus de 1971. Son también un desmentido más al entonces presidente Luis Echeverría y a sus principales funcionarios, quienes al día siguiente negaron incluso la existencia de Los Halcones –“son una leyenda”, declaró el entonces regente del Departamento del Distrito Federal, Alfonso Martínez Domínguez– y se comprometieron con una investigación que nunca llevaron a cabo.

El historiador Enrique Condés Lara encontró esas fichas en el volumen 1975, expediente No. 8 del Fondo IPS, depositado en la Galería 2 del Archivo General de la Nación. Las escaneó y las reprodujo íntegramente en el libro Los papeles secretos del 10 de junio de 1971, que la organización Reflexión Abierta, A.C., publicó en junio de 2002.

Fragmento del reportaje publicado en la edición 2327 del semanario Proceso, cuya versión digital puedes adquirir aquí

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