Narcotráfico

Cuando "El Chapo" buscó a la DEA...

En marzo de 1998 Joaquín El Chapo Guzmán Loera se reunió en secreto con agentes de la DEA para ofrecerles información sobre los Beltrán Leyva, El Güero Palma Salazar y políticos mexicanos que protegían al narco; todo ello a cambio de que le perdonaran sus delitos en Estados Unidos.
lunes, 28 de junio de 2021

En 1998, cuando Joaquín Guzmán Loera estaba preso en Puente Grande, contactó al agente de la DEA Joe Bond y ofreció informarle sobre lugares, personas y operaciones clave de sus rivales (los Arellano Félix, los Beltrán Leyva y Héctor Palma). Pidió a cambio que se anularan los cargos contra él en Estados Unidos. En 2001, ya prófugo, Guzmán reiteró la oferta. En un libro sobre el capo que empezará a circular en Estados Unidos en julio próximo, el periodista Noah Hurowitz relata ambas tentativas y cómo el entonces recién nombrado director de la AFI, Genaro García Luna, demostró no ser confiable.

Washington (Proceso).- En marzo de 1998 Joaquín El Chapo Guzmán Loera se reunió en secreto con agentes de la DEA para ofrecerles información sobre los Beltrán Leyva, El Güero Palma Salazar y políticos mexicanos que protegían al narco; todo ello a cambio de que le perdonaran sus delitos en Estados Unidos, revela el periodista estadunidense Noah Hurowitz en su libro El Chapo, la historia no contada del más infame barón de las drogas del mundo.

Agrega que en septiembre de 2001, en otra reunión, El Chapo mandó a uno de sus hermanos a concertar otro encuentro con la DEA, al que asistió Genaro García Luna, quien traicionó a un representante de la dependencia federal estadunidense.

El autor confirma, en entrevista con Proceso, la reunión de 1998: “Por documentos de la Corte me enteré de dicha reunión. En 2019, a las afueras de ­Washington DC, me reuní con Joe Bond (uno de los agentes que asistió), quien me enseñó y explicó el reporte interno que él escribió para la DEA luego de haberse encontrado con El Chapo”.

La obra del joven reportero que cubrió las audiencias del juicio contra Guzmán Loera en 2018 y 2019 en la Corte Federal del Distrito Este en Brooklyn, Nueva York, saldrá a la venta en Estados Unidos el 20 de julio, bajo el sello Atria Books, de la editorial Simon & Schuster.

En el capítulo 5, “I am Tito” (Soy Tito), describe a un Chapo urgido de delatar a sus enemigos del Cártel de los Arellano Félix como argumento para no ser extraditado y juzgado en Estados Unidos. Aunque existía el rumor, nunca se había corroborado que Guzmán fuera uno de los tantos soplones que se acercó a la DEA.

“El 7 de noviembre de 1997 Joe Bond se encontraba en su oficina en la embajada de Estados Unidos en México cuando recibió una llamada de uno de los marinos que resguardaban las puertas de entrada al inmueble” –escribe Hurowitz en el citado capítulo–. “El marino le explicó que un hombre quería pasar un mensaje a su dependencia”.

Bond, de padre estadunidense y madre mexicana, nacido en la Ciudad de México, fue a la entrada de la sede diplomática, donde un individuo al que después se le asignaría la clave de Electra se identificó como cuñado del Chapo.

–¿De verdad? –respondió Bond, interesado y suspicaz.

–Sí –le dijo Electra. El Chapo deseaba hablar con la DEA.

La edición adelantada de la obra de Hurowitz que recibió Proceso del autor y la editorial destaca el reto que significó esa petición para Bond. El narcotraficante estaba preso en Puente Grande y por eso había que informarle al gobierno mexicano.

El agente de la DEA tenía que planear la reunión y encontrar a un funcionario confiable del gobierno mexicano que no filtrase la información. Bond eligió al entonces subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos.

Este texto es un adelanto del reportaje publicado en el número 2330 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 27 de junio de 2021.

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