Tokio 2020

Laura Esther Galván: La incertidumbre después de Tokio

La atleta guanajuatense Laura Esther Galván Rodríguez reflexiona sobre su dudoso futuro deportivo a causa de la inestabilidad de patrocinios y apoyos que requiere para prepararse hacia los Juegos Olímpicos de París 2024.
sábado, 21 de agosto de 2021

La atleta guanajuatense Laura Esther Galván Rodríguez habla de su experiencia en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde rompió la marca femenil mexicana en los 5 mil metros; también recuerda la vida que dejó en Estados Unidos para volver con su familia y reflexiona sobre su dudoso futuro deportivo a causa de la inestabilidad de patrocinios y apoyos que requiere para prepararse hacia los Juegos Olímpicos de París 2024.

GUANAJUATO, GTO. (Proceso).– Hace dos años, Laura Esther Galván Rodríguez dejó su empleo como ingeniera de alimentos en Estados Unidos, también su departamento y su auto, y volvió a la comunidad La ­Sauceda, en la capital del estado, para retomar el ­atletismo y correr a sabiendas de que ser deportista de alto rendimiento en México es un riesgo “en el que no hay nada seguro: ni apoyos ni contratos ni una medalla ni qué sigue para ti”.

La apuesta de ella fue a sí misma. “Le aposté a mis sueños”, dice la fondista de 29 años, después de participar en las competencias de mil 500 y 5 mil metros en Tokio.

Laura decidió asumir el azaroso camino de una atleta en México. “Desde que llegué sabía de las carencias que habría, sabía de su costo para mí. Entonces, me planté y dije a mi entrenador, quien siempre me ha ayudado, hasta económicamente, que haría lo mejor que yo pueda”.

Y pasó lo que temió: durante el confinamiento de 2020, a causa de la pandemia por covid-19, los apoyos y becas fueron suspendidos y retrasados, así que debió echar mano de sus ahorros para soportar los gastos de entrenamiento hacía los Juegos Olímpicos.

Con su medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 –donde registró 15 minutos, 37 segundos y 47 centésimas en los 5 mil metros femenil– como rotundo precedente, la guanajuatense buscó llegar a Tokio 2020 en la mejor forma física y mental posible, pero no logró entrar a la final en ninguna de las dos justas en las cuales compitió.

Sin embargo, impuso un nuevo récord nacional en los 5 mil metros, con un tiempo de 15:00:16, y se quedó a una centésima de entrar en el grupo de finalistas de esa prueba.

A su regreso de los Juegos Olímpicos, la fondista ha retomado su entrenamiento en la pista del macrocentro deportivo Valenciana.

En la mira está ya una competencia internacional para la cual viajará a Estados Unidos a finales de agosto. Y en julio del año próximo estará en el Mundial de Atletismo, en Eugene, Oregon –otra de las competencias suspendidas el año pasado por la pandemia–, cumplida la marca necesaria para tener un lugar.

Mientras camina por la pista entre montañas y un viento frío, Laura describe así la experiencia vivida apenas 10 días atrás:

“No sabía para qué me iba a alcanzar; yo quería estar en la final, no sabía en qué lugar iba a poder llegar. Claro que competí, di lo mejor como atleta, como persona; todos vamos buscando una medalla, todos vamos buscando estar en esos cinco lugares, pero mi participación y mi tiempo no alcanzaron para estar ahí entre las mejores y competir por una medalla.”

A final de cuentas, Laura Galván quedó a menos de un segundo de entrar a la final de los 5 mil metros. “Creo que eso habla muy bien de todo el trabajo que hemos estado haciendo y me deja muy satisfecha de cómo algo que planeamos se logró. El resultado respalda ese trabajo y sí, me hace pensar en una siguiente competencia, en un siguiente año”.

La Gacela

La Sauceda es una de las 219 comunidades de la capital de Guanajuato; tiene alrededor de 5 mil habitantes y está a unos 22 kilómetros de la ciudad.

Suele ser visitada por la gente de la capital y los turistas que usan la carretera que la atraviesa y llega a San Miguel de Allende o Dolores Hidalgo, para almorzar en alguna de las numerosas fondas que se han convertido en un modo de sustento para familias locales, lo mismo que la venta de figuras de madera o tejidas para Navidad.

Allí nació en 1991 Laura Esther Galván, a quien sus paisanos orgullosamente bautizaron como La Gacela de La Sauceda y han convertido cada uno de sus triunfos en una fiesta popular.

La maestra de educación física de la escuela primaria rural Aureliano Esquivel se dio cuenta de las condiciones físicas de Laura cuando ésta tenía unos 10 años y le recomendó buscar al entrenador Cecilio Blancarte, quien desde entonces está a cargo de su preparación.

Blancarte es egresado de la Escuela Nacional de Entrenadores Deportivos de la Ciudad de México, y durante años ha forjado un equipo multidisciplinario de atletas, labor por la cual ha recibido reconocimientos a escala estatal.

Cuando Laura terminó la preparatoria en la Universidad de Guanajuato, ya tenía varios años de formar parte de equipos de atletismo y de participar en competencias infantiles y juveniles.

Hace poco más de ocho años, Laura recibió una beca para estudiar en la Universidad Estatal de Kansas, después de que un entrenador de la institución la vio correr como parte de la delegación de México en una competencia de élite en Estados Unidos, donde rompió sus récords en mil 500 y 5 mil metros.

Desde entonces –dice la atleta a Proceso–, se daba cuenta de las dificultades para llegar a la meta de alto rendimiento y lo incierto de obtener cualquier respaldo económico, beca, fondo o patrocinio para consolidar una preparación a largo plazo.

“Todo el tiempo, toda mi trayectoria ha sido así. De juvenil toda mi vida, desde los 10 a los 18 años me desempeñé aquí y ya sabía. Incluso también por eso me fui a Estados Unidos, tomo esa beca porque aquí era ya muy difícil. Ya cuando estaba en la prepa y brindando un nivel más alto, ya no podía descansar bien, ya no podía alimentarme bien; si yo quería mejorar, ya no podía hacerlo aquí.”

–¿Siempre estás con esa incertidumbre?

–Sí, cada mes, cada temporada a lo mejor… Desgraciadamente esa es una realidad; no es inusual.

“A lo mejor entro en un proceso para los siguientes juegos, pero los convenios que firmamos (para obtener apoyos) son por seis meses; o sea, son muy cortos. En seis meses no se va a hacer una preparación.

“Ocupas un año, ocupas dos años para hacer una preparación olímpica; entonces, creo que eso también es muy complicado, y desgraciadamente también se basa en los resultados. En seis meses, dependiendo de los resultados que tengas, y si tienes una lesión o una mala temporada, ya no tuviste apoyo para los otros seis meses…”

Hacia 2024

Galván Rodríguez cumplió otra de sus metas en Estados Unidos: hacer una carrera y graduarse como profesionista. Egresó como ingeniera en alimentos y trabajó durante más de tres años en el ramo.

“De donde vengo es muy difícil ser profesionista. Mi mamá desafortunadamente no alcanzó grados de estudio altos, la condición económica no le permitió, tampoco a mis hermanos. Estudiar fue un objetivo bien claro para mí”, cuenta.

Pero hace dos años decidió volver. Extrañaba a su familia. Y quería correr. Ganó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos, logró conseguido a los seis meses de haber regresado a Guanajuato.

–¿Cómo fue tu preparación para Tokio?

“Ha sido un proceso de ciertas etapas que me han llevado al nivel donde estoy actualmente. Estos dos años fueron específicos para las marcas que tengo, llegué con muchas herramientas de Estados Unidos y madurez mental para soportar ese tipo de entrenamientos.”

Después de sus primeros juegos, Laura cuenta con la marca para el Mundial de Atletismo del próximo año en Eugene, Oregon. Esta es su actual condición, de la que habla con honestidad:

“Creo que estoy en el nivel (para el) mundial, pero definitivamente para estar en la final, para intentar estar entre las 10 mejores, me falta todavía un poquito más, un poquito de trabajo, y creo que más de tiempo (pero) definitivamente ya estamos cerca, ya nada más es cruzar del lado de las 10 mejores. Entonces el objetivo sería competir en esa final y meterme entre las 10 favoritas.”

Por eso, en cuanto llegó a Guanajuato retomó sus entrenamientos en la Sierra de Santa Rosa y en la pista del macrocentro deportivo de Valenciana.

“Quiero que a nivel mundial no sea una participación, sino sea el competir. Que digan: la mexicana vino a competir y, cuidado, que ella tiene presencia. No sé si lo logre en el siguiente mes, en el siguiente año, no sé si lo logre llegando a París… si llego. Lo voy a seguir intentando hasta donde me alcance.”

Reportaje publicado el 15 de agosto en la edición 2337 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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