Chiapas

Una muerte anunciada en Chiapas

El fiscal de justicia indígena a cargo del caso Pantelhó, Gregorio Pérez Gómez, sabía que algo podía pasarle: tras una emboscada y una amenaza de muerte renunció al cargo, pero su renuncia no fue aceptada. El martes 10 fue asesinado por dos hombres que viajaban en una motocicleta.
sábado, 21 de agosto de 2021

La violencia en torno a Pantelhó no cesa. Luego de la irrupción de las autodefensas El Machete y la expulsión del grupo armado de los Herrera, la Fiscalía de Justicia Indígena inició una investigación de los hechos que habían venido ocurriendo en ese municipio chiapaneco. Pero el martes 10, el fiscal encargado del caso, Gregorio Pérez Gómez –quien había sobrevivido a una emboscada en junio–, fue asesinado a tiros en San Cristóbal de las Casas.

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Chis. (Proceso).- El fiscal de justicia indígena a cargo del caso Pantelhó, Gregorio Pérez Gómez, sabía que algo podía pasarle: tras una emboscada y una amenaza de muerte renunció al cargo, pero su renuncia no fue aceptada por las autoridades locales, pues nadie mejor que él conocía la conflictividad y la violencia que se vive en la región de los Altos de Chiapas.

Amigos del fiscal señalan que en junio pasado sobrevivió milagrosamente a una emboscada cuando se dirigía precisamente a Pantelhó.

El domingo 6 de junio, Raquel Trujillo Morales ganó las elecciones en ese municipio, por lo que Pérez Gómez fue invitado a una reunión en Pantelhó para dialogar con el alcalde electo y con su esposa, la interina Delia Janeth Velasco Flores.

Antes de llegar a Pantelhó, una serie de disparos desde las montañas obligaron al fiscal y su equipo a replegarse y retornar a San Cristóbal de Las Casas. “Se salvaron de milagro”, confió uno de sus colaboradores.

De esa emboscada nadie dijo nada. Se mantuvo en total hermetismo.

Pérez Gómez tenía más de 20 años de servicio en la Fiscalía General del Estado, siempre haciendo labor tras bambalinas para otros titulares de la Fiscalía Indígena de la región Altos de Chiapas en San Cristóbal de Las Casas, hasta que por fin le tocó ser el titular, por su experiencia y conocimiento de toda la región.

Su conocimiento del caso Pantelhó no era nuevo; sabía muy bien lo que ahí pasaba.

La noche del pasado martes 10 el fiscal fue asesinado por dos hombres que viajaban en una motocicleta, se aproximaron hasta su vehículo y le dispararon seis tiros.

Los hechos ocurrieron en San Cristóbal de Las Casas, sobre la avenida Prolongación Insurgentes, en las inmediaciones del Mercado Popular del Sur, muy cerca de sus oficinas, de la presidencia municipal, de un cuartel de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Guardia Nacional, y sobre todo donde una cámara de videovigilancia del C5 grabó el momento del ataque.

Los atacantes huyeron, se perdieron entre las calles y abandonaron la motocicleta en la que viajaban en la colonia 5 de Marzo. De ahí se les perdió la pista.

Gregorio Pérez Gómez.

Municipio conflictivo

La labor del fiscal iba más allá de los Altos y se extendía hacia otras localidades con alta incidente delictiva entre los municipios indígenas, como Yajalón, Chilón y Ocosingo, donde operan también diversos grupos civiles armados, como en Chamula o ­Chenalhó. O como el que operaban en Pantelhó, los Herrera, hasta el pasado 7 de julio, cuando las autodefensas El Machete los expulsó.

Aunque el patriarca del grupo, Austreberto Herrera, está preso desde agosto de 2019, sus hijos seguían operando y manteniendo el control de ese municipio.

Desde el día que irrumpieron las autodefensas, con apoyo de sus bases en unas 80 comunidades, tomaron el control de la cabecera municipal y el ayuntamiento; entonces los hermanos Rubén y Dayli Herrera Gutiérrez huyeron para refugiarse en ranchos de municipios vecinos a Pantelhó.

Las autodefensas habían exigido a la Fiscalía de Justicia Indígena la captura de los dos prófugos y sus pistoleros, como condición para empezar a desarmarse, pues mientras Los Herrera siguen libres y cerca de Pantelhó, El Machete mantendrá el control de la cabecera municipal.

No sólo quemaron las casas propiedad de los Herrera y aseguraron sus bienes inmuebles, sino que además retuvieron a 21 personas el 26 y 27 de julio, las que hasta ahora mantienen en cautiverio.

En una de sus propiedades, asegurada a los Herrera en el rancho El Progreso, es donde miles de indígenas se dieron cita el lunes 9 para elegir a sus nuevas autoridades.

A ese rancho de 84 hectáreas –que tiene una cascada; una laguna; bosques de encino, roble y pino, y grandes extensiones para que paste el ganado y que colinda con el pueblo de Canolal, ­Chenalhó– llegaron los representantes de 86 comunidades y 18 barrios de la cabecera municipal de Pantelhó; el predio fue declarado propiedad a beneficio del pueblo.

A los Herrera, dicen las autodefensas, ya no les permitirán regresar al pueblo, por todos los daños que ahí ocasionaron durante muchos años.

Los pobladores de Pantelhó señalan que ahora todas las propiedades de esa familia serán aseguradas y cuidadas por las autodefensas El Machete.

El rancho había sido cateado ya en un operativo encabezado por el propio fiscal Pérez Gómez; luego se apropiaron de ellos los pueblos y comunidades, así como las autodefensas.

El acto al que acudieron miles de indígenas tenía como primer anillo de seguridad a miembros de las autodefensas, que se apostaron en diversos puntos del rancho protegiendo a los asistentes al evento, atentos ante cualquier amenaza, pues les había llegado información –interceptada por radiocomunicación– que los Herrera atacarían si se reunían en ese lugar.

Como un segundo anillo de seguridad, los pueblos y comunidades, así como las autodefensas pidieron el apoyo de la Guardia Nacional, del Ejército y la Policía Estatal, que patrullaron los caminos y las carreteras cercanas para evitar cualquier amenaza.

En el evento los oradores en todo momento manifestaron su rechazo a los partidos políticos que sólo los han dividido, que los han confrontado y que desde que llegaron –en los setenta– a este municipio empezaron a romper la paz y la armonía de las comunidades, paz y armonía que se mantenía con la elección de sus autoridades a través de sus usos y costumbres.

Desde el templete, los oradores destacaron que esta lucha que iniciaron es muy parecida a la que libró David contra Goliat, en la que ellos son el David que por fin pudo vencer al Goliat que eran Los Herrera y al “narcoayuntamiento perredista” que durante muchos años operó en ese municipio con total impunidad, al amparo de los gobiernos estatal y federal y las instituciones electorales, que los avalan en cada proceso electoral.

El representante de las autodefensas El Machete dijo que las nuevas autoridades de ahora en adelante tendrán que aplicar la máxima de los pueblos autónomos de los hermanos indígenas zapatistas, donde “el pueblo manda y el gobierno obedece”.

Los tres miembros que serán ahora sus nuevas autoridades son Pedro Cortés López, Miguel Hernández Pérez y Sandra Gutiérrez Cruz, con lo que desconocen de facto a la alcalde Delia Janeth Velasco Flores y a su esposo, el alcalde electo Raquel Trujillo Morales.

Dijeron que los gobiernos estatal y federal tendrán que reconocer a las nuevas autoridades, porque éstas sí fueron elegidas por todas y cada una de las autoridades de los 86 comunidades y los 18 barrios de Pantelhó.

Reportaje publicado el 15 de agosto en la edición 2337 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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