Guardia Nacional

La seguridad pública en América Latina, bajo mando civil

Las policías nacionales de Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y Chile son de naturaleza civil y en ningún caso forman parte de las fuerzas militares ni mucho menos constituyen un arma de las instituciones castrenses, como busca la iniciativa de AMLO.
miércoles, 4 de agosto de 2021

Contra lo que afirma el gobierno mexicano, ninguna de las corporaciones policiacas en América Latina forma parte de las fuerzas militares. Entrevistados por este semanario, especialistas en seguridad tachan de “falaz” e “inexacto” el discurso de López Obrador y enfatizan que una policía sometida al mando castrense es una receta perfecta para el desastre.

BOGOTÁ (Proceso).- El reiterado argumento oficial de que la eventual incorporación de la Guardia Nacional (GN) a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) como una tercera arma de la institución sería equivalente a lo que ocurre con los cuerpos de policía en otras naciones de América Latina es “inexacto” o “falaz”, según el caso, aseguran expertos en seguridad consultados por Proceso.

Esto, explica el especialista chileno en seguridad y defensa Guillermo Holzmann, porque ninguna institución policiaca latinoamericana a cargo de la seguridad pública forma parte de las fuerzas militares.

“No hay antecedentes de esto. El consenso académico y político en la región, basado en la evidencia, es que los policías no deben mezclarse con los militares y que los militares no pueden hacer funciones de policía, salvo en casos excepcionales. Esto es una tendencia y una regla en América Latina”, dice Holzmann.

Por tanto, asegura el maestro en ciencia política de la Universidad de Chile, lo que hace el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador al impulsar la incorporación de la GN a la Sedena “es romper la regla e irse a una excepción”.

Las policías nacionales de Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y Chile (Carabineros) son de naturaleza civil y en ningún caso forman parte de las fuerzas militares ni mucho menos constituyen un arma de las instituciones castrenses, como busca la iniciativa de López Obrador.

En Brasil, ni la Policía Militar, que cumple funciones de seguridad pública, forma parte de las fuerzas armadas o del Ministerio de Defensa, y en Argentina tanto la Policía Federal, que es civil, como la militarizada Gendarmería están adscritas al Ministerio de Seguridad.

Equiparar la eventual incorporación de la GN a la Sedena con la naturaleza de las policías en otros países de América Latina es “una falacia y un sofisma”, asegura Holzmann, integrante de la Red de Seguridad y Defensa de América Latina.

Colombia es el único caso de la región en el que la Policía Nacional depende del Ministerio de Defensa, pero es un cuerpo de naturaleza civil, no militar. Para subrayar esa característica la institución cambió el mes pasado sus uniformes, que eran verde olivo, a azul marino.

Además, luego de su cuestionado papel en las protestas sociales que estallaron el 28 de abril pasado, en las que murieron decenas de manifestantes a manos de la fuerza pública, la Policía Nacional de Colombia inició un proceso de reforma que será discutido en el Congreso y que prevé su incorporación al Viceministerio de Seguridad Pública para formalizar su carácter civil.

“López Obrador va a contracorriente de esta tendencia –señala Holzmann– y de la doctrina policial prevaleciente en el siglo XXI, que está marcada por su naturaleza civil, por la eficiencia de sus operaciones, su profesionalismo y sus funciones como cuerpo preventivo e investigativo, muy alejado de las funciones de defensa de la soberanía que tienen las fuerzas militares.”

Este texto es un adelanto del reportaje publicado en el número 2335 de la edición impresa de Proceso, en circulación desde el 1 de agosto de 2021.

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