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CDMX: Una ciudad en riesgo permanente

El Atlas de Riesgos de la Ciudad de México muestra una urbe y a su población vulnerables a todo tipo de desastres y peligros, tanto naturales como urbanísticos. Sin embargo, el primer director, José Luis Hernández, considera que aún falta hacer la herramienta más accesible a los ciudadanos.
domingo, 19 de septiembre de 2021

El Atlas de Riesgos de la Ciudad de México muestra una urbe y a su población vulnerables a todo tipo de desastres y peligros, tanto naturales como urbanísticos y sociales. Para enfrentarlos, la autoridad local cuenta con ese instrumento que registra la información vital para prevenir y, en su caso, agilizar las respuestas a dichos siniestros. Sin embargo, el primer director del Atlas de Riesgos, José Luis Hernández, considera que aún falta hacer esa importante herramienta más accesible a los ciudadanos y mejorar la coordinación de las alcaldías para mantenerlo actualizado.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– La Ciudad de México y sus más de 9 millones de habitantes están expuestos a sismos, deslaves, inundaciones, grietas, fuertes vientos, altas o bajas temperaturas, fugas y explosiones, tomas clandestinas de combustible, incendios, epidemias, contaminación y concentraciones masivas que, en segundos, pueden causar graves afectaciones humanas y materiales. Para prevenirlos y atender las emergencias existe el Atlas de Riesgo capitalino que está en constante actualización y mejora.

Dependiente de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) del gobierno capitalino, esta herramienta digital de información y análisis cuenta con módulos específicos de tecnología única en el país y permite identificar las zonas donde se presentan ese tipo de riesgos, a fin de elaborar programas de prevención y protocolos de atención de emergencias, de acuerdo con autoridades de la dependencia.

Sin embargo, especialistas en el tema señalan que a este instrumento le falta tener explicaciones más sencillas para el entendimiento y aprovechamiento de los capitalinos inexpertos en el ramo. También requiere elementos de seguridad para proteger su información y estudios recientes elaborados por las principales universidades del país que, presuntamente, no se hacen por falta de recursos económicos.

De acuerdo con la Ley de Protección Civil local, existen cinco tipos de riesgos de protección civil: 1) Geológicos, como sismos, deslizamientos de laderas, grietas, fracturas, erupciones de volcán; 2) Hidro-meteorológicos, como lluvias, granizadas, inundaciones, altas y bajas temperaturas, granizadas, fuertes vientos; 3) Químico-tecnológicos, como fugas, explosiones, derrames, incendios; 4) Sanitario-ecológicos, como plagas, epidemias y contaminación; y 5) Socio-organizativos, como concentraciones masivas en conciertos, tianguis, estadios. Los tres últimos son fenómenos antropogénicos, es decir, provocados por el hombre.

Rafael Humberto Marín Cambranis, director general de Análisis de Riesgo de la SGIRPC, destaca que en la Ciudad de México existen riesgos “muy puntuales”: grietas y fracturas de suelo al oriente, en alcaldías como Iztapalapa, Tláhuac y Xochimilco; deslizamiento de laderas en el poniente en Álvaro Obregón –donde también hay minas o cavernas debajo de viviendas–, Cuajimalpa, Magdalena Contreras y Gustavo A. Madero.

Además, gran parte del Centro es sísmica y, en temporada de lluvias, se presentan acciones, lo mismo en el sur, el centro, el norte o el oriente que, la mayoría de las veces afectan la operación del Metro en sus tramos subterráneos y exteriores, y generan caos vehicular en avenidas principales.

Para identificar estas zonas y los riesgos que enfrentan existe el Atlas de Riesgo como “una herramienta dinámica, actualizable y pública, para que la gente tenga acceso a la información con la que pueda, primero, conocer los riesgos de las zonas donde trabaja y cohabita, y luego, hacer una serie de acciones que les permitan reducirlos”.

En entrevista con Proceso, Marín Cambranis explica: “Es una herramienta que está dirigida a todos los sectores, tanto público, privado, académico, social, para que, en la medida de los posible y apegándonos al concepto de corresponsabilidad, todos trabajemos para reducir los riesgos de esta bella Ciudad de México”.

Orígenes y mejoras

Los primeros intentos por elaborar un ­Atlas de Riesgo en la capital se ubican en la regencia de Óscar Espinosa Villarreal, antes de 1997, cuando sólo había un área de Protección Civil dependiente de la Secretaría de Gobierno. Sin embargo, la primera iniciativa formal se presentó en la administración de Marcelo Ebrard, cuando se creó la Secretaría de Protección Civil. En la gestión de Miguel Ángel Mancera, la dependencia cambió de sede –de la avenida Patriotismo a la de Abraham González– y con ello se dejó un poco en el olvido la plataforma que se había logrado.

Al inicio de la administración de Claudia Sheinbaum, asegura Marín Cambranis, el Atlas de Riesgo era “solo un compendio cartográfico de información; no era lo que debe ser”. Tenía alrededor de 300 “capas” de información y los estudios más recientes, elaborados por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), eran de 2014.

Fragmento del reportaje publicado en la edición 2342 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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