Drogas

La sociedad estadunidense no deja de consumir

“En julio pasado aumentó 91% el decomiso de cocaína, 20% el de metanfetaminas, 17% el de heroína y bajó 17% el de fentanilo”, resumió en un párrafo breve el informe del Buró de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), dependiente del DHS.
domingo, 19 de septiembre de 2021

WASHINGTON (Proceso) .– El incremento en la demanda y consumo de cocaína, fentanilo, heroína, mariguana y metanfetaminas por parte de la sociedad estadunidense durante los últimos 10 meses exhibe el fracaso de Washington en su guerra contra las drogas y explica la violencia en México, la disputa sangrienta entre los cárteles por ese mercado.

El pasado 12 de agosto el gobierno de Joe Biden dio a los medios de comunicación las cifras correspondientes al mes de julio del aumento en las detenciones de inmigrantes indocumentados y mantuvo al margen del revuelo las cifras del decomiso de drogas ilícitas.

Al dar a conocer el aumento en las detenciones de indocumentados, el Departamento de Seguridad Interior (DHS) del gobierno de Biden no mencionó lo referente a la incautación de drogas.

“En julio pasado aumentó 91% el decomiso de cocaína, 20% el de metanfetaminas, 17% el de heroína y bajó 17% el de fentanilo”, resumió en un párrafo breve el informe del Buró de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), dependiente del DHS.

Extrañamente el gobierno de Biden, al informar sobre la confiscación de drogas ilegales en la frontera con México, excluyó a la mariguana.

Al revisar en detalle las estadísticas del CBP sobre confiscación de drogas ilícitas en julio pasado y en lo que va de este año fiscal en Estados Unidos (que inició el 1 de octubre de 2020) y de las que el DHS no hizo olas, Proceso registró un incremento notable de decomiso de enervantes.

Sumando las cantidades de cocaína, fentanilo, heroína, mariguana y metanfetaminas, el CBP logró detener en su ingreso a Estados Unidos por la frontera con México un total de 46 mil 444 kilos de drogas ilícitas durante el séptimo mes del año en curso.

En lo que va de este año fiscal, que concluye el próximo jueves 30, el gobierno estadunidense ha confiscado 551 mil 14 kilos de drogas en la zona limítrofe con el territorio mexicano.

Las cifras del DHS de años anteriores sobre este casillero son impresionantes, 828 mil 632 kilos en 2020, 808 mil 539 en 2019, y de 912 mil 30 en 2018.

No existe entidad gubernamental de Estados Unidos, México o de cualquier otra parte del mundo que pueda calcular o medir con precisión las toneladas que entran mes a mes sin ser detectadas al mercado negro estadunidense, aunque se estima que son en miles cada año.

En su último reporte, correspondiente a 2020, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) reporta que en Estados Unidos durante este año se confiscaron 382 mil 968 kilos de estupefacientes.

Los reportes de confiscaciones de enervantes en Estados Unidos no se utilizan para destacar el éxito de las autoridades de ese país en el combate al narcotráfico, sino para calcular la magnitud de la crisis que padece su sociedad por la adicción a todo tipo de estupefacientes.

Los cárteles mexicanos, como los de Sinaloa o de Jalisco Nueva Generación, por mencionar a los más poderosos y casi dueños absolutos del mercado de las drogas estadunidense y mundial, están ahora más empoderados y violentos porque no ceja la demanda y consumo en Estados Unidos.

Chiapas, Guerrero, Estado de México, Michoacán, Baja California, Jalisco, Sonora, Chihuahua, Tamaulipas, Quintana Roo, Yucatán y Zacatecas son algunos estados mexicanos que padecen la cruda disputa sangrienta e imparable entre los cárteles por el control de las rutas y plazas del trasiego de drogas para llevarlas a Estados Unidos.

En la frontera norte de México, como lo testificaron bajo juramento en el juicio en Nueva York contra Joaquín El Chapo Guzmán Loera (2019), capos que pertenecieron al Cártel de Sinaloa y a organizaciones criminales colombianas, la confiscación que hacen los gobiernos, como el de Estados Unidos, de sus productos son apenas una pizca de lo que logran introducir al ­mercado.

Por la ausencia de números precisos sobre el negocio del narcotráfico y las ganancias que esto genera, el fracaso o éxito del combate a este flagelo se mide a través de las cifras de adicciones y muertes que padece la principal nación de consumo: Estados Unidos.

El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) del gobierno federal de Estados Unidos, que año con año da a conocer las cifras de personas que mueren en el país por sobredosis, expuso en junio pasado la magnitud de la crisis.

En 2020, de acuerdo con el CDC, en Estados Unidos murieron 93 mil 331 personas por sobredosis; el año anterior, 70 mil 630; en 2018, 67 mil 367; en 2017, 63 mil 632 y en 2015, 52 mil 404.

Con la excepción de un periodo de 12 meses entre esos años, la tendencia se muestra ascendente e imparable.

“El promedio de muertes diarias por sobredosis en Estados Unidos es de 255”, resalta el escalofriante reporte del CDC, que es para los expertos en temas antinarcóticos la prueba fehaciente de que los cárteles del narcotráfico han derrotado en su guerra a la Casa Blanca.

No obstante que de entre las estadísticas del CBP sobre julio pasado resalta la confiscación de cocaína, alcaloide que sigue estando entre los preferidos de los adictos estadunidenses con más poder económico, los opiáceos y las drogas sintéticas son las de más venta y letalidad.

Del total de decesos por sobredosis en Estados Unidos en 2020, el CDC desmenuza que 69 mil 710 fallecieron a causa del consumo de opiáceos y 57 mil 550 por el de drogas sintéticas (anfetaminas o metanfetaminas elaboradas con fentanilo).

En 2019 perecieron por sobredosis de opiáceos 49 mil 860; por drogas sintéticas, 36 mil 359; en 2018, 46 mil 802 y 31 mil 335; en 2017, 47 mil 600 y 28 mil 466; en 2016, 42 mil 249 y 19 mil 413, y en 2015, 33 mil 91 y 9 mil 580, respectivamente y de acuerdo con las estadísticas del CDC.

En lo que va de este año fiscal el DHS reporta la incautación de 301 mil 256 kilos de mariguana, 159 mil 90 kilos de metanfetamina; de cocaína, 76 mil 511 kilos; de fentanilo, 9 mil 337 kilos, y de heroína, 4 mil 820 kilogramos.

América del Norte, foco rojo

Estados Unidos, aunque su gobierno federal lo rechace, es el país de mayor demanda y consumo de drogas y los cárteles de México sus principales proveedores de todo tipo de enervantes ilícitos que exija su población adicta.

En sus cálculos sobre lo ocurrido en 2020 en términos de las drogas que las autoridades federales lograron confiscar a los narcotraficantes, la UNODC expone a la región de América del Norte como la más abrumada por el problema de la adicción a los estupefacientes.

Durante 2020 la región del norte del Hemisferio Occidental y con base en la entidad especializada de las Naciones Unidas, se decomisaron 536 mil 830 kilos de drogas ilícitas.

El segundo lugar corresponde al este y sur de Asia, con 466 mil 364 kilos. El tercero, al Cercano Oriente y el suroeste asiático, con 168 mil 127 kilogramos de drogas.

Entre las dependencias federales de Estados Unidos dedicadas al combate a la demanda y consumo nacional y al trasiego interno y externo de drogas, como la DEA, el FBI, el Pentágono y el DHS, entre otros, se admite que para realizar sus operaciones sin mayores tropiezos, los cárteles usan como anzuelo el decomiso de pequeñas cantidades de droga.

Como lo ha corroborado Proceso en reportajes anteriores y con material gráfico tomado en diferentes puntos de la frontera entre Estados Unidos y México, cuando agentes de CBP descubren y confiscan cargamentos de mariguana en puntos precisos, como el centro de Nogales, Arizona, por ejemplo, a unos kilómetros de ahí y por la distracción que causa entre las autoridades el decomiso, se descuida la zona limítrofe; los narcotraficantes meten en ese preciso momento a Estados Unidos una cantidad de enervantes altamente superior a la que perdieron de forma deliberada.

Esas pérdidas para los cárteles están contabilizadas y superadas en las ganancias que obtendrán de los cargamentos de enervantes de mayor valor y demanda que introducen al mercado negro de Estados Unidos.

Otro indicador del fracaso de Estados Unidos en su guerra contra las drogas y que salpica a México con violencia, es el correspondiente al dinero en efectivo que logra detectar y confiscar en su frontera sur.

El CBP informa en su reporte sobre divisas incautadas en la frontera con México –derivadas del narcotráfico– que el mes pasado se apoderó de 4 millones 336 mil 272 dólares en efectivo, que en promedio –considerando años anteriores– es la cantidad usual.

Para los cárteles mexicanos, como los de Sinaloa y de Jalisco Nueva Generación, el promedio de dinero en efectivo mensual que confisca Estados Unidos en su frontera sur no es nada en comparación con las ganancias de cientos de millones de dólares que perciben cada mes.

Las estadísticas que en este casillero publica el DHS indican que a dos meses de que termine el año fiscal 2021, en la frontera con México el CBP ha decomisado 57 millones 11 mil 957 dólares en efectivo.

En 2020 la misma dependencia federal estadunidense detuvo el ingreso a México de 96 millones 425 mil 920 dólares; en 2019, 68 millones 879 mil 80, y en el año fiscal de 2018, 68 millones 691 mil 464 dólares.

El gobierno de Estados Unidos hace reportes anuales y mensuales de las drogas ilícitas y dólares en efectivo que confisca en la frontera con México, pero no de las incautaciones que lleva a cabo dentro de su país.

En estos momentos el gobierno de Biden negocia con el del presidente Andrés Manuel López Obrador, la definición de una nueva estrategia para combatir al trasiego de drogas a nivel binacional, tomando en cuenta que el gobierno mexicano ha cambiado su posición al respecto.

La temática antinarcóticos, de acuerdo a lo que adelantan a Proceso fuentes oficiales de los dos países, será un tópico crucial para discutir en la reunión que sostendrán a finales de septiembre en la capital mexicana Biden y López Obrador.

El mexicano por conducto de Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, informó a la Casa Blanca que la Iniciativa Mérida está descartada como eje de acción y cooperación en la estrategia para afrontar el problema del consumo y trasiego de drogas.

México exige mayores acciones a Biden en sus estrategias internas para contener la demanda y consumo de drogas, parar el tráfico ilegal de armas que circula hacia el territorio mexicano, y una mejor regulación bancaria y financiera para detener el lavado de divisas.

El gobierno de Biden frente al de López Obrador enfrenta otra dificultad en términos de la cooperación antinarcóticos: las limitaciones que el gobierno mexicano ha impuesto a sus agentes federales, empezando por los de la DEA que operan dentro del territorio mexicano.

Como lo dio a conocer Ebrard en una entrevista con este semanario, desde abril de este año los agentes federales estadunidenses asignados a México han reportado mensualmente a la Secretaría de Relaciones Exteriores sus actividades, entradas y salidas en el país.

La Casa Blanca pretende y quiere que la fiscalización que ha impuesto el gobierno de López Obrador a sus agentes federales dentro de México, sea más flexible para que, como en el pasado, puedan operar sin limitaciones en sus estrategias para infiltrar y desmantelar a los cárteles de la droga.

Reportaje publicado el 12 de septiembre en la edición 2341 de la revista Proceso cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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