Documental

Sobre Buñuel, una reflexión documental

El trabajo obtuvo la presea Beatrice Sartori Award, reconocimiento de periodistas y críticos independientes que asistieron al Festival de Cannes en julio pasado.
domingo, 26 de septiembre de 2021 · 15:15

Con el fin de acercar nuevos públicos a la magna obra del cineasta hispano-mexicano Luis Buñuel (1900-1983), el calandino Javier Espada armó durante la confinación por el covid-19 Buñuel, un cineasta surrealista (2021), donde incluye fotos inéditas y parte de sus investigaciones sobre el realizador. Espada narra cómo una conferencia en la Cineteca Nacional fue la génesis del documental estrenado en Cannes y por mostrarse en San Sebastián, buscando ilustrar a las nuevas generaciones en torno al creador de Viridiana, uno de los pilares del surrealismo y del cine mundial.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).– La reciente producción del cineasta calandino Javier Espada, Buñuel, un cineasta surrealista, honra a una de las figuras cinematográficas que marcaron su vida y carrera fílmica, a través de un documental de 83 minutos, apoyado por Tolocha Producciones.

El trabajo obtuvo la presea Beatrice Sartori Award, reconocimiento de periodistas y críticos independientes que asistieron al Festival de Cannes en julio pasado. Forma parte ahora de la sección Made in Spain, del Festival de San Sebastián iniciado el viernes 17 para finalizar este 25.

Nacido en Calanda, la misma localidad de Buñuel en Aragón, pero en el año 1959, Espada, vía correo electrónico desde España, escribe que dedica buena parte del nuevo filme a hablar del cineasta partiendo de su infancia y de las influencias que recibió. Y acentúa:

“Buñuel era surrealista antes de formar parte del movimiento surrealista, y lo siguió siendo después a lo largo de toda su carrera posterior, especialmente en sus películas más personales, las que rodaba con mayor libertad. Es más, los elementos surrealistas conforman, en mi opinión, la parte más singular de su cine.”

Calanda vio nacer el 22 de febrero de 1900 a Buñuel, quien murió en la Ciudad de México el 29 de julio de 1983. El futuro cineasta terminó filosofía y letras en la Universidad de Madrid en 1924 y para 1925 se trasladó a París, sin tener idea de qué sería de su vida, como lo cuenta él mismo en una autobiografía dirigida a John Schlesinger del American Film Center, en 1939:

En 1929, me incorporé al grupo surrealista parisino. Su intransigencia moral y artística, sus preocupaciones sociales y políticas encajaban perfectamente con mi carácter. Como era el único miembro del grupo que estaba relacionado con el cine, decidí adaptar la estética surrealista a la pantalla.

Entonces filmó en Francia el cortometraje Un perro andaluz (1929), con guion de su amigo pintor catalán Salvador Dalí (1904-1989), y la leyenda dice que el título hacía referencia a otro amigo de ambos, el poeta Federico García Lorca. Espada menciona que “siguiendo un método similar a la escritura automática, logra que su madre, María Portolés, le diera el dinero para poder filmarlo en París, convirtiéndola en una de las primeras productoras españolas, pero no consta siquiera que viera la cinta”. Agrega:

“Es una película en la que afloran elementos de la infancia y de su paso por la madrileña Residencia de Estudiantes, construida con una poética feroz en la que fluyen historias como si fueran sueños, hasta el punto que, tras verla los miembros del grupo surrealista en su estreno en París, Buñuel y Dalí fueron admitidos en este selecto grupo.”

Buñuel también le escribió a Schlesinger, que en 1932 se apartó de ese grupo, aunque siempre mantuvo buenas relaciones con “mis antiguos compañeros”, añadiendo:

Empezaba a estar en desacuerdo con aquella especie de aristocracia intelectual, con su radicalismo artístico y moral que nos aislaba del mundo y nos limitaba a un círculo restringido. Los surrealistas consideraban a la mayoría de la humanidad despreciable o estúpida, por lo que se retraían de cualquier participación o responsabilidad y evitaban el contacto con el trabajo de los demás.

El movimiento artístico surrealista inició en la Ciudad Luz en octubre de 1924 con el Manifeste du surréalisme, de André Breton (1896-1966).

Una conferencia, el estímulo

Espada, creador y exdirector del Centro Buñuel de Calanda, relata que Buñuel, un cineasta surrealista surgió por azar al estar encerrado en casa el año pasado por el SARS-CoV-2 (“un enemigo invisible, como en El ángel exterminador, probablemente la película más extraña de Buñuel dentro de su fascinante filmografía”), asumiendo el reto de intentar algo pese a la situación.

“El documental condensa todas las investigaciones que vengo realizando desde hace años, pero también muchas conversaciones con amigos que conocieron a Buñuel. Cuento con un archivo extraordinario, gracias a amigos lamentablemente ya fallecidos.”

Menciona al hijo de Buñuel, el también cineasta francés Juan Luis Buñuel Rucar (1934-2017), al guionista francés Jean-Claude Carrière (1931-2021), al escritor de origen santanderino José de la Colina (1934-2019), al crítico de cine chiapaneco Tomás Pérez Turrent (1935-2006), más “Gillian Turner, y Enrique Camacho, quien fue director del Instituto Cervantes de Toulouse”.

Realizador además de los documentales El último guion. Buñuel en la memoria (2008, codirigido con Gaizka Urresti), Tras Nazarín (2015) y Generación: Buñuel, Lorca, Dalí (2018, con Albert Montón), y coautor de México fotografiado por Luis Buñuel y Buñuel. Entre 2 Mundos, con Elena Cervera, y Álbum fotográfico de la familia Buñuel con Asier Mensuro, Espada evoca:

“Con carteles y fotografías de mi archivo colaboré en la gran exposición Buñuel en México de la Cineteca Nacional, inaugurada en octubre de 2019, y en el marco de esa exhibición impartí una conferencia titulada Buñuel, un surrealista en México. Fueron muchas las personas que me demandaron transformar la conferencia en documental, a lo que yo amablemente contesté que no se podía, que se trataba de lenguajes diferentes.”

Atrapado en su hogar, optó por contradecirse y enfrentar el desafío.

–¿Cómo trabajó el documental en plena pandemia?

–Comencé un largo y complejo proceso que sólo disponiendo de mucho tiempo y encerrado en casa habría podido lograr, sin la pandemia no existiría este documental. Revisé la estructura de la conferencia eliminado las partes más didácticas para centrarme en elementos más cinematográficos, y así escribí una primera versión del guion. Fui dando forma a las tres voces que conforman la narración, y al mismo tiempo localizando en el archivo las imágenes que sustentaran el relato. Ha sido un ejercicio de memoria, recordando conversaciones y lecturas para construir una gran parte del guion y darle voz a Buñuel. Claro que sin el apoyo y la confianza de su familia, sobre todo de Rafael Buñuel (el hijo menor), no habría sido posible.

Sobre las fotos desconocidas que ofrece el largometraje, detalla:

“Que sigan apareciendo materiales inéditos después de tantos años y de los trabajos de muchos investigadores, demuestra que nunca se puede desdeñar un tema pensando que ya no se puede aportar nada. Yo he tenido la suerte de contar, por ejemplo, con los descartes del filme La edad de oro (1930), conservados en el Centro Pompidou de París y telecinados [transferir películas de soporte fílmico a video] por la Cinemateca francesa”.

Especifica:

“También hemos llevado a cabo una labor de restauración de fotografías antiguas con técnicas de inteligencia artificial que permiten revelar detalles que de otro modo no se apreciarían, sobre todo con las fotografías estereoscópicas realizadas por el padre de Buñuel, Leonardo, a principios de 1900, unas fotos que nos permiten descubrir la infancia del cineasta.”

Evoca que primero elaboró el guion. Luego localizó las imágenes, “aunque ya en el momento de escribirlo incluía anotaciones sobre las imágenes”. Al montar el documental, detalla, “sucede algo parecido a completar un puzle [rompecabezas], hay imágenes que crean un flujo entre la anterior y la siguiente, y otras que no funcionan y había que sustituirlas”.

Aprendió del fracaso

La guerra civil en España exilió al creador fílmico aragonés. Después de vivir en Francia fue a Estados Unidos, y hacia 1946 llegó a México. Por lo que el investigador Espada describe así el paso de Buñuel en Hollywood:

“Le sirvió para conocer mucha gente interesante, aprender el oficio y todos los resortes para filmar, descubrir el funcionamiento de la industria del cine, aprender cómo se construían las tramas hollywoodienses y divertirse.

“También para intentar sacar adelante proyectos, sin lograrlo. Su paso fue, en cierto sentido, el del fracaso. La imposibilidad de trabajar desarrollando su potencial creativo y limitarse a realizar pequeñas tareas para sobrevivir.”

Enaltece:

“Curiosa contradicción, porque años después descubriría que todos los grandes directores de Hollywood veían sus películas en los cines privados de sus mansiones, y que Charles Chaplin estaba fascinado con Un perro andaluz. Por eso no sorprende la comida-homenaje que le tributó el director estadunidense George­ Cukor en su mansión de Beverly Hills, aprovechando su visita a Los Ángeles.”

A la reunión (noviembre de 1972) acudieron los directores John Ford, Alfred Hitchcock, el armenio-estadunidense Rouben Mamoulian, Robert Mulligan, George Stevens, el austriaco judío Billy Wilder, Robert Wise y el alemán-suizo William Wyler, según el libro El banquete de los genios. Un homenaje a Luis Buñuel (2013) del crítico Manuel Hidalgo (Pamplona, 1953).

La primera película que rodó Buñuel en México fue Gran casino (1947). Luego: El gran calavera (1949), Los olvidados (1950), Susana (1950), Subida al cielo (1951), El bruto (1952), Robinson Crusoe (1952), Él (1952), Abismo de pasión (1953), La ilusión viaja en tranvía (1953), El río y la muerte (1954), Ensayo de un crimen (1955) y Nazarín (1958). Destaca que toda su cultura la integra para que “no resulte aparente”, y “desde luego Buñuel nunca intenta epatar con ella al espectador”. Brinda un ejemplo:

“El cine mexicano de Buñuel transita entre un cine alimenticio, en palabras del propio Buñuel, y un cine personal trufado con sus recuerdos, obsesiones, lecturas, conocimientos de psicología, entomología, arte y fotografía. Es precisamente todo este bagaje personal lo que hace único a su cine; pero además Buñuel, siguiendo en esto también la ideología surrealista, quiere provocar a los espectadores, quiere hacerlos pensar, reflexionar, intentando transformar la sociedad. En su cine también están sus contradicciones y sus dudas.”

Enfatiza:

“En Los olvidados hay una clara influencia de la novela picaresca española, pero adaptada a otra época, tras el porfiriato, y a otros lugares, los arrabales de la Ciudad de México, para crear una obra única, en la que sus lecturas españolas alumbran su manera de narrar un drama mexicano, logrando, incluso, crear un nuevo tipo de cine que va más allá del neorrealismo italiano.”

Es un cine que, además de contar una historia, denuncia la injusticia en la que viven adolescentes en los cinturones de miseria de las grandes urbes.

–¿Conforman las cintas Viridiana (1961), El ángel exterminador (1962) y Simón del desierto (1965), con Silvia Pinal, otra etapa de Buñuel?

–Las etapas quizá no existan –ataja–. Quizá las creamos los investigadores buscando elementos comunes en obras diferentes. Atendiendo a los elementos religiosos, hay una serie de películas protagonizadas por curas (Nazarín), monjas (Viridiana), anacoretas (Simón del desierto) o peregrinos recorriendo el Camino de Santiago (La vía Láctea).

“A las tres películas protagonizadas por Silvia Pinal producidas por Gustavo Alatriste les tengo un especial cariño, y las considero dentro de las mejores obras de Buñuel. Podríamos estar conversando durante horas sobre Viridiana, única Palma de Oro concedida por el Festival de Cannes a un largometraje en nuestro idioma, una de las grandes obras de don Luis en mi opinión y la de muchos cineastas, como Michel Franco, Pawel Pawlikowski o Roy Andersson. Pero también se puede estar conversando durante largo tiempo sobre El ángel exterminador y Simón del desierto, obras que el tiempo ha convertido en clásicas, y que me permito recomendar que las vean o las vuelvan a ver quienes nos están leyendo.”

Buñuel siglo XXI

–¿Por qué cree que Buñuel fue tan provocador en su obra?

–El surrealismo no solamente es un movimiento artístico, también implica una ética y el deseo de intentar transformar el mundo a base de escandalizar a la sociedad burguesa bien pensante. Buñuel es heredero de esta misma filosofía que impregna toda su obra, siempre con bastante humor, incluso a veces de forma descreída, con sus dudas, incluso después de la Segunda Guerra Mundial con todo el desencanto que trajo la barbarie de esa guerra: Buñuel es Buñuel y sus contradicciones.

–¿Las nuevas generaciones conocen su obra?

–Hay jóvenes cinéfilos que conocen su obra, pero hay muchos que ni la conocen ni la reconocen si llegan a ver algo, tal vez han visto la escena del ojo cortado, que es muy popular. Su obra es profundamente impactante, llena de imágenes con una enorme carga que va más allá de lo simbólico, porque juega con el psicoanálisis y la entomología para diseccionar los personajes protagonistas de una filmografía profundamente personal… pero al mismo tiempo se trata de un universo creativo rico y lleno de sugerencias, de cultura, y también de humor.

Para él, “enfrentarse a la obra de Buñuel, como a la de Goya o a la de otros grandes creadores, no nos deja indiferentes: son obras enormes, pero también profundas”. Apunta que Buñuel, un cineasta surrealista “puede servir de guía para un acercamiento”.

Rememora que fue emocionante presentarlo en Cannes antes de su proyección “para, básicamente, agradecer los múltiples apoyos que han hecho posible realizar este documental, empezando por la familia Buñuel, pero también en México, TV UNAM y la Filmoteca de la UNAM, la Cineteca Nacional, además de productores privados”.

Estrenar en San Sebastián después de Cannes hará que otros festivales se interesen por su trabajo. Y acaba esperanzado:

“Yo espero que tenga un largo recorrido porque no es un documental oportunista ni ha sido creado para realizar una conmemoración puntual. Lo que se cuenta tiene que ver con asomarse a los procesos creativos de uno de los más grandes cineastas de todos los tiempos.”   

Reportaje publicado el 19 de septiembre en la edición 2342 de la revista Proceso cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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