Cuernavaca

Cuernavaca: "Queremos que el alcalde Villalobos voltee a vernos"

“Queremos agua”, señalan vecinos de Cuernavaca, quienes llevan años padeciendo escasez. El problema de fondo es el histórico adeudo del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca a la CFE, que hoy se eleva a 265 millones de pesos.
sábado, 4 de septiembre de 2021

“Queremos agua”, señalan vecinos de Cuernavaca, quienes llevan años padeciendo escasez. Hartos de la negligencia de las autoridades municipales –que hoy encabeza el morenista Antonio Villalobos Adán–, bloquearon la avenida Plan de Ayala y colocaron un tendedero con prendas femeninas para llamar la atención del alcalde. El problema de fondo es el histórico adeudo del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca a la CFE, que hoy se eleva a 265 millones de pesos.

CUERNAVACA, Mor. (Proceso).- La semana pasada un grupo de vecinos colocó piedras para evitar la circulación de vehículos sobre la avenida Plan de Ayala, una de las más importantes de Cuernavaca. Luego atravesó un mecate y colgó lencería femenina.

“A ver si el presidente (municipal Antonio Villalobos Adán) voltea a vernos”, expresa un indignado vecino, quien se queja de que hace un mes la zona no tiene agua. El bloqueo duró cuatro días.

Y aun cuando la capital morelense se ubica en la zona de mayor estrés hídrico del país, según la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, la crisis del agua en la ciudad es producto de otros factores asociados a la histórica corrupción, como la ineficiencia en el manejo del gasto público, la dilapidación presupuestal, la ineficiencia operativa, pero sobre todo el abandono desde hace décadas de la vieja infraestructura hidrológica y el negocio de las pipas.

El ayuntamiento cuernavaquense tiene un adeudo histórico de 265 millones de pesos con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) por la energía que hace funcionar las bombas en los 98 pozos con los que cuenta el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de Cuernavaca (SAPAC). Ese adeudo ha variado de una administración a otra, hoy se acerca a 78% del presupuesto anual del ayuntamiento que encabeza el morenista Villalobos Adán.

Y como no hay forma de pagarlo, pues la mayor parte los recursos que maneja el alcalde –58.4%– se destina al pago de salarios y prestaciones, la CFE decidió cortar de forma intermitente la luz a los pozos, dejando sin agua a entre 30 mil y 60 mil personas. Las anomalías empezaron hace varias semanas y afectan a las colonias del entorno.

Un análisis del Centro de Investigaciones Morelos Rinde Cuentas, una organización civil especializada en temas de transparencia, prende las alarmas respecto a la “bomba de tiempo” en la que se ha convertido el SAPAC.

Eso se replica en los otros 33 municipios de la entidad, sin contar con los tres municipios indígenas de nueva creación, sostiene Roberto Salinas, codirector de la asociación.

Y mientras la ciudadanía desesperada toma las calles y colapsa la ciudad, las autoridades se reparten culpas. La semana pasada, el viejo conflicto entre el actual gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo –alcalde de Cuernavaca entre 2016 y 2018– y el morenista Villalobos se reavivó. Y aun cuando las protestas amainaron el fin de semana porque “cayó algo de agua en las casas”, la escasez va a continuar.

Un vicio histórico

El lunes 16 el gobernador Blanco afirmó que la culpa de la crisis es del alcalde. Villalobos, dice, tiene una mafia en el SAPAC, la caja chica del ayuntamiento, en alusión a que los recursos que capta se manejan de forma discrecional. Los señalamientos que esgrime el mandatario son los mismos que él recibió cuando estuvo al frente del ayuntamiento cuernavaquense.

Un análisis del gasto del bienio 2017-2018 realizado por el Consejo Ciudadano de Morelos (CCM), colectivo de notables creado en 2020 para vigilar el desempeño gubernamental, demostró que cuando el exfutbolista era presidente municipal, 100 millones de pesos –30% de los recursos anuales del SAPAC– se destinaron a la compra irregular de insumos.

La supuesta adquisición de material para reparar la red de agua se hizo sin licitaciones, contratos, órdenes de compra o estudios de mercado. En ese periodo 16 empresas concentraron 97% de las compras.

Una de ellas, Mantenimiento de Obras y Proyectos Cuenca, SA de CV, tiene todas las características de una empresa fantasma, pues se constituyó con documentos de un joven con discapacidad y recibió recursos por 13.6 millones de pesos.

Otras dos: Kloster Ingeniería, SA de CV, constituida el 17 de marzo de 2016 y liquidada el 19 de diciembre de 2018; y Hindex Construmart, SA de CV, constituida el 3 de marzo de 2015 y liquidada el 25 de octubre de 2018, presentaron el mismo domicilio en la ciudad de Puebla. Por sus fechas de creación y liquidación su existencia obedeció al traspaso de recursos del presupuesto de 2017 y 2018.

En 2017 Kloster Ingeniería facturó 8 millones 879 mil 956 pesos; al año siguiente lo hizo por 5 millones 709 mil 828 pesos por concepto de fibras sintéticas, hules de plástico y derivados, así como mantenimiento de equipo de bombeo. En tanto, Hindex Construmart recibió recursos por 13 millones 355 mil 916 pesos en 2017 y apenas 55 mil 216 pesos en 2018 por los mismos conceptos.

Durante esos años, el incremento de recursos destinados a esos insumos se incrementó tanto, que en 2018 duplicó el monto que se dedicó al pago del adeudo a la CFE.

El CCM denunció que desde 2017 no existen vales de salida y uso de los materiales del almacén, al menos eso informó el ayuntamiento de Cuernavaca. Para justificar esa inexistencia de información, el SAPAC informó que en octubre de 2018 un “tifón” –ese vocablo utilizó– inundó la bodega que contenía los vales y éstos se perdieron.

Por todas estas irregularidades, en octubre de 2020 integrantes del Consejo presentaron denuncias ante la Fiscalía Anticorrupción, la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la Auditoría de Morelos y las contralorías del ayuntamiento de Cuernavaca y del propio SAPAC. Hasta el momento no hay resultados derivados de estas denuncias.

Pero la historia parece repetirse en la administración de Villalobos Adán. En 2019, el actual alcalde pagó 17 millones 331 mil 197 pesos a la empresa Capacitación Técnica y Política, SC, por asesoría jurídica, capacitación (así, genérica) y asesoría administrativa para las auditorías externas, entre otros rubros.

El Centro Morelos Rinde Cuentas solicitó al SAPAC información de contratos, órdenes de compra, facturas, cheques o transferencias destinadas a la empresa.

Sólo obtuvo un contrato por 260 mil pesos para la asesoría en una auditoría de adeudos con el IMSS efectuada en 2019. Respecto a las órdenes de compra la dependencia reportó “que no se localizó la información”. De las facturas, únicamente se localizó la número 1359, con fecha de 21 de agosto de 2019, en la que no se incluye el monto.

Otra irregularidad: el SAPAC no encontró el documento que compruebe que la empresa Capacitación Técnica y Política, SC, fue dada de alta en el Padrón de Proveedores.

Por medio de una solicitud de información pública el corresponsal obtuvo una copia del acta constitutiva de esa empresa, según la cual fue constituida por dos personas el 12 de febrero de 2018; es decir, apenas un año antes de facturar más de 17 millones de pesos para el SAPAC.

En el objeto social se establece que la empresa presta “servicios de consultoría, asesoría, operación, administración, supervisión y capacitación a instituciones políticas, dependencias y órganos de gobierno”, asesoría especializada en finanzas, inversiones, financiamiento, así como campañas publicitarias, propaganda y promoción, entre otras.

Los socios son Xochiquetzalli Soto Martínez, originaria de Cuernavaca, nacida en 1985 y con estudios en enfermería por el Centro de Estudios Tecnológico Industrial y de Servicios 122 de Jiutepec, Morelos, según el Registro Nacional de Profesiones; y Víctor Néstor Bautista, originario de Teloloapan, Guerrero, quien nació en 1989 y no cuenta con ningún documento que acredite algún estudio profesional.

Pese a que el SAPAC no tiene ningún documento que acredite la experiencia de los socios o la empresa en las materias que presume en su objeto social, facturó montos millonarios a su favor en 2019.

Ineficacia operativa

Pero el problema va más allá, el mismo Consejo Ciudadano de Morelos elaboró un documento con base en información oficial del SAPAC. En él establece que anualmente el organismo está extrayendo más del doble de los metros cúbicos de agua necesarios para cubrir el consumo promedio de los habitantes de Cuernavaca.

Si se toma como base que la población capitalina es, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, de 366 mil 955 personas; si se dotara de 250 litros por habitante al día, lo que de suyo es un consumo alto, se requieren 33 millones 484 mil 360 metros cúbicos de líquido.

No obstante, el SAPAC reportó a la Comisión Nacional del Agua el consumo de 99 millones de metros cúbicos en 2018. Es decir, el triple del necesario.

¿A dónde va esa agua? Según el propio análisis del CCM, más de 60% del líquido que se extrae se pierde en fugas, pues la red y demás infraestructura son viejas; en los últimos cinco años sólo se aplicaron 500 mil pesos como inversión directa para atenderlas. En contraste, la nómina se ha elevado cada año y este 2021 absorbe 52% de sus recursos. Su presupuesto anual es de alrededor de 340 millones de pesos, de los cuales 181 millones se destinan al pago de servicios personales.

Con base en los estados financieros del SAPAC, sus adeudos totales suman 445 millones de pesos, de los cuales 265 millones se deben a la CFE por consumo eléctrico de los pozos de agua, que se incrementa cada mes. También tiene deudas con el IMSS, así como el pago de prestaciones y otros compromisos labores.

Roberto Salinas, de Morelos Rinde Cuentas, llama la atención sobre la inviabilidad de un organismo en estas condiciones, lo que tiene un efecto de escasez de agua para las familias y del incremento del estrés hídrico en la zona.

El negocio de las pipas

Vecinos de las colonias Vista Hermosa y Reforma, en Cuernavaca, denuncian a Proceso que los cortes del servicio del agua o su limitación en los últimos años ha representado un negocio millonario para varias empresas piperas, pues con notas de venta demostraron que, en marzo y abril pasados, sólo en una calle de esas zonas residenciales se contrató el servicio de 35 pipas, con un costo de 650 a mil 950 pesos por unidad; es decir, la erogación fue de 33 mil 150 pesos.

Si se toma en cuenta que desde 2017 al menos una colonia al mes se ha quedado sin agua por dos, tres o cuatro semanas, la contratación de pipas es un negocio redondo. Las empresas beneficiadas al menos en estas colonias fueron: Servicio Ruiz y Transportes de Morelos. Todo ello sin que el SAPAC haya otorgado algún descuento en el pago bimestral, que varía por consumo y zona habitacional, con montos de hasta mil pesos.

Los vecinos de Vista Hermosa y Reforma demandaron una auditoría al SAPAC, “pues deja mucho que desear por los malos manejos y por la presencia de grupos de servidores municipales en franca delincuencia organizada”.

En una carta, los ciudadanos exigen al gobernador y al alcalde una investigación de la Fiscalía de Morelos para que se castigue a los responsables por la “actividad criminal” de privar del derecho al agua a miles de capitalinos.

La carta fue entregada en marzo pasado y hasta el momento no hay respuesta. Durante las últimas dos semanas la crisis se convirtió en desesperación y ésta derivo en movilización con bloqueos callejeros y carreteros, además de la toma de las oficinas de la CFE, así como la instalación de grupos de vigilancia en varias colonias para evitar que los electricistas corten la energía a los pozos municipales. El servicio sigue suspendido en algunas colonias; en otras ha comenzado a llegar fluido a cuentagotas, lo que mantiene las movilizaciones.

A la pandemia y la inseguridad, los habitantes de Cuernavaca suman esta crisis, justo cuando la mayoría de las familias sigue recluida en sus hogares, dice un vecino llamado Adrián, quien participó en el bloqueo del Paso Exprés la semana pasada.

Y añade: “Por eso decidimos convocar a toda la gente a que se manifieste, porque sin agua no somos nada, no hacemos nada. Y estos cabrones (refiriéndose a las autoridades) no perdonan nada. Cada dos meses llega el recibo y si no lo pagas, te arriesgas a que te corten la luz definitivamente; y eso sale más caro. ¡Queremos agua, que no chinguen!”.

Reportaje publicado el 29 de agosto en la edición 2339 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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