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El adiós de Martín Orozco en Aguascalientes: Sin aliados y con problemas de gobernanza

Al concluir este 1 de octubre la gubernatura de Aguascalientes, el panista Martín Orozco Sandoval dejó maltrecha la entidad en varios rubros, sobre todo el económico y el de seguridad.
domingo, 2 de octubre de 2022 · 11:59

Al concluir este 1 de octubre la gubernatura de Aguascalientes, el panista Martín Orozco Sandoval dejó maltrecha la entidad en varios rubros, sobre todo el económico y el de seguridad; peor aún, se enemistó con sus correligionarios y con el propio presidente de su partido, Marko Cortés, y multiplicó sus diferencias con sus aliados, lo que se reflejó en los 76 cambios de gabinete durante su gestión. Uno de sus críticos sostiene que Orozco va a pasar a la historia sin pena ni gloria.

AGUASCALIENTES, Ags. (Proceso).– “Me siento muy solo en este escenario”, se escuchó decir a Martín Orozco Sandoval al arrancar su último mensaje político como gobernador de Aguascalientes, encomienda en que deja con retrocesos rubros como la competitividad económica y la seguridad, pues la entidad ocupa el tercer lugar nacional en feminicidios.

La frase retumbó en la faraónica obra que le costó duras críticas: el nuevo Lienzo Charro, construido a finales del primer año de la crisis por la pandemia de covid-19. Su costo fue de 270 millones de pesos y sirve para practicar uno de sus pasatiempos favoritos, la charrería.

Lo dicho por el mandatario panista no es menor: al cierre de su sexenio perdió colaboradores de confianza y el apoyo de su partido, que impactó en uno de sus brazos políticos: el Congreso del estado, donde la bancada mostró fracturas en repetidas ocasiones.

Su gobierno, consideraron analistas políticos, estuvo marcado por las disputas políticas. Desde las serias diferencias con su correligionaria Teresa Jiménez Esquivel cuando ella era alcalde de la capital –hoy es gobernadora electa–, hasta el intento por protagonizar la fallida asociación de gobernadores del PAN, creada para hacer oposición al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y sus críticas al presidente nacional panista, Marko Cortés.

Eso le restó a Aguascalientes calidad de gobernanza. Representantes de la sociedad civil aseguran que esos dislates “estuvieron a punto de generar ingobernabilidad”.

“Se llenó de frentes, todos ellos de conflicto. Resta energía y tiempo para poder atender la política interna y la parte social, que eran muy importantes”, estima Andrés Reyes, analista, historiador y catedrático de la Universidad Autónoma de Aguascalientes.

“Es obvio que perdió el control de su propio partido. Dentro de esta dificultad estuvo su forma de ser y la presencia de una alcaldesa protagónica, hoy gobernadora”, opina Socorro Ramírez, activista y analista de la política local.

La pérdida de aliados y las diferencias políticas ocasionaron una alta rotación en el gabinete estatal, que registró al menos 76 cambios.

“Es una estadística que no va con un gobierno sólido y serio, habla de una enorme inestabilidad en la administración pública; eso quizás explique la falta de culminación de las políticas públicas que emprendió, como la transformación del proyecto de movilidad”, expresa el abogado Alejandro Madrazo.

El también analista se refirió a uno de los proyectos emblema de Orozco para implementar cambios en el manejo del transporte público, uno de los principales problemas del estado. La dependencia a cargo del proyecto cambió cinco veces de timón.

Fiel a su estilo, durante su último informe de gobierno Orozco no perdió la oportunidad de crear controversia: “La oposición está dejando sola a la sociedad, sin una propuesta de país y sin una alternativa de proyecto –dijo–. México necesita volver con urgencia a sus principios y valores democráticos, y la única opción histórica para hacerlo es el PAN… que nació con una doctrina que parece ya se les olvidó.

Fragmento del reportaje publicado en la edición 2396 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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