Guerra en Ucrania

Rearme, la nueva posición europea

Brújula Estratégica es el nombre de la doctrina europea del rearme. La UE la viene trabajando desde hace casi 20 años, pero la aceleró con el pretexto de la guerra en Ucrania, dice a Proceso el especialista Jordi Calvo Rufanges.
sábado, 2 de abril de 2022 · 13:45

Brújula Estratégica es el nombre de la doctrina europea del rearme. La UE la viene trabajando desde hace casi 20 años, pero la aceleró con el pretexto de la guerra en Ucrania. Tiene un enfoque “absolutamente militarista” y pretende reposicionar al Viejo Continente ante un nuevo “escenario de bloques” global, dice a Proceso el especialista Jordi Calvo Rufanges. El presidente francés resumió esa nueva estrategia cuando llamó a pasar de una Europa de la cooperación a una “poderosa en el mundo” y “dueña de su destino”.

MADRID (Proceso).— A raíz de la guerra en Ucrania, la Unión Europea (UE) está viviendo un rápido desplazamiento de la doctrina “europeísta” –enfocada en el estado del bienestar, la cooperación y los derechos humanos– a una doctrina propia de seguridad y defensa, de corte “atlantista” (relativa a la OTAN pero independiente de ésta), que seguramente provocará un incremento desmesurado en los presupuestos para el rearme, señala Jordi Calvo Rufanges.

Coordinador e investigador del Centro Delàs, entidad independiente de análisis de paz, seguridad, defensa y armamentismo, Calvo dice que es por ello que la UE está por refrendar la nueva doctrina, llamada Brújula Estratégica, en la que se venía trabajando desde 2003 pero que tuvo sus primeros borradores hace aproximadamente dos años, con un enfoque “absolutamente militarista” que pretende reposicionar a Europa ante un nuevo “escenario de bloques a nivel global”.

El entrevistado explica que desde el Centro Delàs –colaborador del Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz, de Estocolmo (SIPRI)– ven “con mucha preocupación” esta nueva época de rearme mundial, en el contexto de la guerra en Ucrania.

“Lo vemos con gran preocupación, pero no con sorpresa, porque la respuesta que vemos desde la Unión Europea es fruto de una decisión cocinada a fuego lento desde hace muchos años en las instituciones y gobiernos europeos”, dice y acota que esta nueva iniciativa se da al margen de la actuación de los países europeos (23 de los 27) que además son miembros de la OTAN.

“Es cierto que las nuevas circunstancias han acelerado este proceso que venía avanzando a paso más lento. El shock de la guerra en Ucrania es el contexto que la UE aprovecha para dar pasos de gigante en dirección a la militarización de la Unión Europea, de Europa (incluidos países que no forman parte de la UE), a la par del resto del mundo, como ya venía sucediendo en los países con altos niveles de renta y miembros de la OTAN.”

Pero incluso antes de la guerra los discursos desde Europa iban adquiriendo un tufo casi marcial. Fue el caso de Josep Borrell, Alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, quien sostuvo en una entrevista en octubre de 2020 que “Europa debe aprender a hablar el idioma del poder”, mientras el presidente francés, Emmanuel Macron, llamó en diciembre pasado a pasar de una Europa de la cooperación, a “una Europa poderosa en el mundo” y “dueña de su destino”.

Calvo recuerda que después de la Segunda Guerra Mundial y conforme se integró como unidad económica, “la Unión Europea descansa su seguridad en Estados Unidos a través de la OTAN. Pero, por la información que tengo, la UE se ha venido preparando desde 2003, cuando se efectuaron las primeras reuniones y se delinearon las primeras ideas; desde entonces se fueron elaborando una serie de documentos que se presentaron en Bruselas este jueves 24.

“Sin embargo, hace dos años se empezaron a delinear los primeros borradores formales de la nueva doctrina para integrar una política de defensa común y con unidades militares de la UE”, dice en entrevista el miércoles 23, víspera de una serie de reuniones entre los líderes occidentales en Bruselas, donde se prevé refrendar la iniciativa.

Calvo explica que entre los 27 socios europeos ha habido distintas ópticas e intereses, lo que provocaba que los borradores a veces se “guardaran en el cajón”, pese a que lo tenían listo para ponerlo en marcha. “Lo nuevo es este giro inesperado, sobre todo en el caso de Alemania, en el que se opta por desarrollar su músculo militar, y recordemos que es un país que influye mucho en la Unión Europea”, explica.

Brújula Estratégica

Miembro de la Junta del International Peace Bureau, Calvo critica que en el más reciente borrador del documento que será refrendado, que incluye la invasión a Ucrania por parte de Rusia, la UE se define como un “proveedor de seguridad”, según cita textualmente, “pero en realidad –dice el entrevistado– sería un actor militar más en el mundo”.

Ese borrador, del 21 de marzo, que el Consejo Europeo dio a conocer en un comunicado que titula: “Una Brújula Estratégica para reforzar la seguridad y la defensa de la UE en el próximo decenio”, señala:

“Hoy el Consejo ha aprobado formalmente la Brújula Estratégica, en un momento en el que presenciamos el regreso de la guerra a Europa. La Brújula Estratégica dota a la Unión Europea de un ambicioso plan de acción para reforzar la política de seguridad y defensa de la UE de aquí a 2030.”

El objetivo es convertir a la UE “en un proveedor de seguridad más fuerte y más capaz” para “proteger a sus ciudadanos y contribuir a la paz y a la seguridad internacionales. Esto cobra especial importancia en un momento en el que la guerra ha regresado a Europa con la agresión no provocada e injustificada de Rusia contra Ucrania, y en el que se están produciendo profundo cambios geopolíticos”.

Esta nueva política busca “reforzar la autonomía estratégica de la UE” para reac-cionar “con rapidez y firmeza cada vez que se produzca una crisis, en colaboración con sus socios si es posible y sola cuando sea necesario”.

Para ello, anuncia que se creará una “Capacidad de Despliegue Rápido de la UE de hasta 5 mil militares para diferentes tipos de crisis”. En este punto, Calvo recuerda que Josep Borrell se refería a este ejército de reacción rápida, que ya estaba escrito en los borradores más antiguos de esta doctrina. Asegura que este grupo de reacción existe, con 2 mil 500 elementos, y que el del documento puede concluirse que se ampliará a 5 mil miembros.

La UE también podrá desplegar una “misión civil de la PCSD (Política Común de Seguridad y Defensa) con 200 expertos plenamente equipados” en entornos complejos.

Este ejército europeo llevará a cabo periódicamente ejercicios reales en tierra y mar, aumentará la movilidad militar, reforzará las misiones y operaciones civiles y militares de la PSCD, promoviendo “un proceso de decisión rápido y más flexible, actuando de manera más firme y garantizando una mayor solidaridad financiera, y utilizará todas las posibilidades que ofrece el Fondo Europeo de Apoyo a la Paz para respaldar a sus socios, señala el documento del Consejo.

Europa identifica como su principal amenaza a Rusia, con su guerra en curso contra Ucrania, con los conflictos en Georgia y Moldavia, así como su control de facto de Bielorrusia. Pero también ubica a China, la situación de inestabilidad en los Balcanes occidentales, el terrorismo islamista en la región africana del Sahel, los conflictos regionales en Medio Oriente y también el Ártico, el Indo-Pacífico y América Latina. A eso suma peligros provenientes del ciberespacio y del espacio exterior.

En el comunicado, Borrell señala que, ante las amenazas cada vez mayores, “el precio de no hacer nada es evidente”; por tanto, esta nueva doctrina permitirá trazar “un rumbo ambicioso para nuestra política de seguridad y defensa en el próximo decenio”, y ayudará a “asumir nuestras responsabilidades en materia de seguridad”, con sus ciudadanos como con el resto del mundo. “Si no es ahora, ¿cuándo?”, se pregunta.

El entrevistado critica que el Consejo Europeo haga públicas estas medidas como si fueran una reacción a la invasión rusa, cuando al menos los borradores tienen dos años. “Es el argumento de ‘nos tenemos que defender, y por ello tenemos esta nueva doctrina militarista’”.

El doctor e investigador sobre cultura de paz, conflictos, desarme y economía de la defensa cree que esta doctrina no tendrá obstáculos para ser asumida prácticamente por aclamación en la UE, lo que en el pasado seguramente hubiera generado grandes debates en los parlamentos y en los medios.

“Será en automático y ampliará su ambición presupuestaria, aunque por primera vez en la historia la UE ya había aprobado 19 mil 500 millones de euros para su programa marco de defensa. Es una cantidad muy grande, que se suma a los 6 mil millones que aportan los Estados al Fondo Europeo para la Paz, que pese al nombre sirve para dar recursos a los países donde hay misiones militares de la UE, con el fin de que compren armamento y equipamientos militares europeos.”

Oportunidad perdida

Para este especialista, la UE pierde una oportunidad valiosa al ceder a la tentación de las políticas de seguridad y defensa. “Frente a la crisis con Rusia, se esperaba que se reforzara la autonomía estratégica europea (frente a Estados Unidos y el entramado OTAN), lo que podría haber sido una gran alternativa política para dar salida a esta situación grave.

“Pero en vez de reforzar esa autonomía estratégica, se inclinan por la vía de la lógica militar ‘atlantista’ como respuesta a las necesidades de seguridad que hay en Europa. Creo que es un grave error, porque los hechos lo demuestran: Llevamos 30 años –desde la caída del muro de Berlín– cediendo nuestra seguridad a la OTAN, y el resultado es que tenemos una guerra en las puertas de Europa. No creo que lo hayan hecho muy bien ni que sólo le echen la culpa al adversario (Rusia).”

Explica que se ha actuado de “forma reactiva”, siendo que “la seguridad debe ser proactiva, para generar un marco en el que no tengamos una guerra a las puertas de Europa, como ahora. No se ha hecho bien; por tanto incidir en esta vía me parece que es incidir en la vía equivocada”.

Explica que entrar ahora en este nuevo “proceso militarizador” en Europa y a nivel global “nos puede colocar a las puertas de una Tercera Guerra Mundial si no se le pone freno. Las perspectivas no son buenas, porque los datos de gasto militar están en 2 billones (a nivel continental) y pueden alcanzar los 3 billones. Si a eso sumas el aumento de 10 a 15% en Estados Unidos en tres años… si esto pasa con China y con la India, es riesgoso”.

Nuevos bloques

Tras preguntarse ¿a qué nos lleva esto?, Calvo explica que la UE abandona la doctrina de los derechos humanos y el estado de bienestar, para ceder ante la estrategia de Estados Unidos y la OTAN, bajo la “perspectiva tradicional militar, en la que se ve como enemigo a Rusia y a China, con o sin razones, porque siempre van a encontrar un argumento para darle luz verde a esa vía”.

En su opinión, la UE sigue la estela de Estados Unidos, que tiene amenazada su hegemonía con el crecimiento de China y ante la eventual posibilidad de que Beijing forme un bloque con Rusia.

“Estados Unidos no podía perder su baza, que es Europa, pero necesita una Europa más cautiva a sus doctrinas de seguridad y en cuanto a la economía y la energía. Por eso se impulsa una estrategia de seguridad que busca marcar la separación nuevamente en bloques, primero con el argumento de que debemos reducir o eliminar la relación y la dependencia con Rusia, por ejemplo, en cuestiones energéticas, económicas, políticas por supuesto. Es decir, vamos a un nuevo mundo de bloques, probablemente con más de dos.”

Sin embargo, sostiene, cuanto más nos separamos, estamos justificando el argumento de enfrentamientos futuros que puedan ser de una escala superior, incluso es posible acercarse al umbral de la Tercera Guerra Mundial. Y en contrapartida a los incrementos de los presupuestos para el rearme, “nos va a hacer vivir con mayor escasez en cuestiones de sanidad, de educación, de cultura; nuevas generaciones padeciendo más recortes de libertades, con menos capacidades de desarrollo y un mundo más negro”, sostiene.

Ucrania: territorio de armas

Casi todos los aliados occidentales han coincidido en canalizar sus apoyos a Ucrania con el envío de armamento y equipamiento militar para que haga frente al invasor, debido a que la OTAN no puede implicarse porque sería abrir la puerta a una Tercera Guerra Mundial.

Sin embargo, Calvo recuerda que este rearme de Ucrania viene desde hace unos años, debido a que el presupuesto militar de este país se duplicó desde 2014, después de la invasión rusa a Crimea, según estudios de SIPRI.

Las nuevas capacidades militares de Ucrania se debieron a las exportaciones de armas y material militar de Estados Unidos, Canadá, República Checa, Francia, Lituania, Polonia, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Reino Unido, en todos estos años.

Asimismo explica que desde el Centro Delàs han identificado que la base de datos coarm, de la UE, para dar seguimiento a las exportaciones de armas, registra 500 millones de euros en armas que la UE ha decidido enviar como ayuda a Ucrania por medio del Fondo Europeo para la Paz, pero es una cifra que coincide con los 490 millones de euros que han exportado a Ucrania los países de la UE en los últimos años, aunque tienen la condición de que las armas que se compren sean de compañías europeas.

Desde que se inició la guerra, hace un mes, por lo menos 20 países han anunciado el envío de distintos tipos de armas a Ucrania; sin embargo el investigador explica que el análisis que proveen los militares es que “las armas que están enviando ahora (a Ucrania) no tienen como objetivo cambiar el rumbo de la guerra, ni ganarla, sino que son armas para la resistencia armada, porque son enormes las diferencias militares entre Rusia y Ucrania.

“La lectura política más viable de esto –dice– es que se esté preparando el terreno para que Ucrania llegue con las mayores capacidades a una hipotética mesa de negociaciones para un alto al fuego o para un posible acuerdo de paz, ya que en estos escenarios de conflictos armados las partes se sientan a firmar con lo que cada uno tiene en ese momento: ‘Tú tienes este territorio controlado y yo tengo éste’, eso podría explicar el envío de determinado tipo de armamento.

“Sin embargo –explica–, nos preocupa ese volumen de armamento porque, en un contexto de guerra o de posguerra, el que tiene un arma ejerce violencia contra las personas sin armas, incluida violencia contra mujeres y contra minorías, como sabes que empieza a pasar con los gitanos. Es la legitimidad de quien tiene un fusil en la mano”, denuncia. 

Reportaje publicado el 27 de marzo en la edición 2369 de la revista Proceso, cuya edición digital puede adquirir en este enlace.

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