Extinción de fideicomisos: El patrimonio no importó

lunes, 27 de abril de 2020
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El decreto de extinción de los fideicomisos y mandatos emitido por el presidente Andrés Manuel López Obrador, el pasado 2 de abril, no sólo impactó a los fondos Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) y para la Producción Cinematográfica de Calidad, sino que deja inerme al patrimonio cultural en el caso de un desastre. Y es que se anuncia la extinción del Fideicomiso para el Fomento y la Conservación del Patrimonio Cultural Antropológico, Arqueológico e Histórico de México (Fideinah), una vez que se hayan agotado los recursos que tiene comprometidos hasta ahora. En un comunicado de la Secretaría de Cultura (SC), emitido el pasado viernes 17 de abril, se dice que “este fideicomiso no compromete de manera alguna la misión central del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Así mismo, se trabaja en el desarrollo de un mecanismo que permita cumplir con los lineamientos de transparencia, austeridad y rendición de cuentas, el cual permitirá hacer frente a los planes de inversión y de obra pública que (el) INAH y la Secretaría de Cultura tracen cada año”. El director del instituto, Diego Prieto Hernández, informó a los medios el 8 de abril que presentó argumentos a la SC para que considerara la supervivencia de dicho fideicomiso, en tanto que su función es desarrollar proyectos de investigación, protección, conservación, restauración, preservación y difusión del patrimonio. Aseguró que su operación se ha llevado a cabo con honestidad y transparencia y cumplía con sus propósitos. Según el documento que Prieto envió a la secretaria Alejandra Frausto para exponer sus razones, el Fideinah se creó en diciembre de 2008 con una aportación inicial de 208 millones 291 mil pesos, y los proyectos atendían el patrimonio arqueológico, histórico y antropológico, así como el relativo al sumergido tanto en aguas interiores como en el mar territorial y la zona económica exclusiva. El fondo funcionó además para adquirir, vía expropiación, cinco predios en los estados de México, Jalisco y Morelos, y estaba en proceso la expropiación de predios en la Zona Arqueológica de Monte Albán, Oaxaca. Menciona asimismo que se adquirieron mediante compraventa 34 bienes inmuebles en varias entidades en el Estado de México, Hidalgo, Michoacán, Querétaro, Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Yucatán. Y había realizado 30 proyectos de inversión para mantenimiento de museos y zonas arqueológicas. Reporta asimismo que, al cierre del 31 de marzo de 2020, el fondo tenía un saldo en bancos de 105 millones 959 mil 920 pesos y a la fecha del oficio, 2 de abril, el monto era de 3 millones 974 mil 598 pesos, considerando los recursos ya comprometidos, entre ellos la adquisición de predios en Tlaxcala, Colima y Chiapas, mantenimiento del Museo Nacional de Antropología, plan maestro para el Parque Museo La Venta, en Villahermosa, Tabasco, entre otros. Prieto puso énfasis en que el instituto cuenta con 194 zonas arqueológicas abiertas al público, incluyendo una de paleontológica, 162 museos, “que constituyen la red de museos más grande de América Latina”, y remarcó que por ello el fideicomiso “resulta un instrumento financiero de gran apoyo para las labores institucionales” y solicitó a Frausto tramitar ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) mantenerlo. Pero al mismo tiempo capituló anticipadamente: “Y en el supuesto de que ello no fuese posible, respetar los compromisos previamente acordados por el Comité Técnico de dicho Fideicomiso”. La titular de Cultura no lo excluyó de los fideicomisos del sector que se extinguirían, su discurso se enfocó al Fonca, Foprocine y Mandato del Antiguo Colegio de San Ildefonso, y finalmente,el 17 de abril anunció, junto con la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, su pronta desaparición, junto con otros instrumentos del sector.
Sometimiento
Para el antropólogo y especialista en legislación cultural, Bolfy Cottom, investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH, la determinación del Ejecutivo de desaparecer este y otros fideicomisos, con la idea de concentrar sus recursos en la Tesorería de la Federación, fue un acto autoritario y centralista. Y le parece además muy injusto que al decretarlo dijera que esos instrumentos tienen un dinero “guardadito” que se podría invertir en la recuperación económica de México, tras la pandemia. Considera relativo lo del “guardadito”, puesto que hay una Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria que regula la asignación de recursos a este tipo de fideicomisos. En el caso del que nos ocupa, destaca que siempre hay hallazgos e imponderables como daños provocados por algún sismo u otro fenómeno natural que no puede solventar el presupuesto de la institución, y para ello intervenía dicho fondo, que además cuenta con su comité técnico en el cual se discuten y aprueban los proyectos. Asimismo, está la Auditoria Superior de la Federación para fiscalizar el funcionamiento de estos fondos y sus resultados. Pues, además, lo que pueda aportar este fideicomiso en la recuperación económica será poco, en comparación con sus objetivos específicos de coadyuvar en la preservación del patrimonio. “En general todos los sectores, pero particularmente el de la cultura (aunque estamos viendo ahora también el sector salud y el educativo), los recursos son siempre miserables, nunca son suficientes, entonces pensar en un órgano como los fideicomisos y fondos implica contar con un espacio para poder captar recursos provenientes de otros ámbitos, por ejemplo, fundaciones y particulares para fortalecer el presupuesto público”. Comenta que además de la coyuntura de emergencia que quizá precipitó la decisión final de cancelar los fideicomisos, es claro que antes de tomar la decisión ya habían estado haciendo análisis de las distintas áreas del presupuesto, pero en su opinión no se evaluaron todas las circunstancias. Según Frausto el Fonca se incorporará a la estructura orgánica de la Secretaría de Cultura, “lo que permitirá contar con reglas de operación claras, transparentes y sin espacio de corrupción”. Se le dota de “certeza jurídica” y se le reconoce como un Sistema Nacional de Creadores “que abarca desde los jóvenes creadores de los estados hasta los eméritos en todos los campos de creación”. En cuanto al Foprocine, se informó que se fusiona con el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine). Y asimismo, sobre el mandato del Antiguo Colegio de San Ildefonso, cuya sobrevivencia también estaba en duda, se mantiene. Se le pregunta el investigador a qué se puede atribuir que la SC pidiera a Hacienda la supervivencia de dichos organismos, pero no considerara esencial el fideicomiso del patrimonio. En su opinión el problema de fondo es el funcionamiento de la administración pública y de la institución, pues muchas veces depende de las disposiciones normativas que regulan el quehacer de los servidores públicos. Y, sin embargo, la aplicación de esos marcos normativos se somete al voluntarismo o discrecionalidad horizontal del funcionario en el cargo. Además, recuerda que los funcionarios, secretarios y directores son “personal de confianza”, y esa confianza se ha entendido como “plegarse o someterse a la voluntad del superior jerárquico, y se olvida el principio fundamental que es el cumplimiento de la ley. Lo que no veo a estas alturas, después de un año de estar en funciones, es interés por respetar las instituciones, sino por cumplir a pie juntillas la voluntad de quien está más arriba. “¿Para qué queremos un Estado de derecho? Si lo que va a suceder es que estamos construyendo una especie de soberano monárquico… Es muy peligroso porque las normas se han creado para resolver problemas sociales, pero aquí en estricto sentido no hay contrapesos en términos del ejercicio de la función pública, sino un sometimiento a la voluntad de los superiores, estamos en una incertidumbre, igual en la ciencia y la educación”. Te recomendamos: Investigadores del INAH rechazan recorte a la investigación; su director lo avala

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