"Proyecto Fausto", inspirada en la obra de Goethe

jueves, 14 de julio de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Inspirada en la obra Fausto de Goethe, el dramaturgo chileno Rolando Jara escribe una propuesta contemporánea para hablar de los tormentos del acto de escribir y el paralelismo de lo que se escribe con lo que se vive. La imaginación del autor y su incapacidad de expresarse literariamente, es vista por un autor y un director que se preguntan por las dificultades para llevar a escena una obra. Así como se puede observar una relación metateatral en esta dinámica, puede interpretarse como dos mundos con infiernos compartidos. Proyecto Fausto fue estrenada este año bajo la dirección del actor y bailarín chileno Juan José Olavarrieta, director de la compañía de danza butho Gajuca, y ahora, con un elenco renovado y en una coproducción México/Chile, se presenta en el Foro de la Gruta. Los puntos de encuentro con el clásico de Fausto, se basan, por un lado, en la presencia de Margarita, jovencita de la que se enamora el protagonista y, por el otro, en la negociación que realiza, en la segunda parte de la obra, con un Mefistófeles que le ofrece escribir para él a cambio de una recompensa. No es mucha la vinculación con este clásico y resulta, más bien, un pretexto para plantear las angustias que vive un escritor y las alternativas que se le presentan. Está rodeado de mujeres que se le ofrecen como si fuera el hombre más deseable del mundo. Margarita, con falda a cuadros, apenas adolescente, religiosa y seductora con la que vive una relación apasionada y lleva en su vientre un hijo que quiere expulsar pero él “se lo prohíbe”. Una mujer madura que le paga por tener sexo, que es bella en el inicio pero que termina enferma y con aparatos ortopédicos. Y unas mujeres encorsetadas, prostitutas y meseras que adquieren el papel de brujas y le ofrecen placer a través de diversos rituales “oscuros”. Toda una fantasía masculina que llega a chocar al cubrir los típicos estereotipos machistas que nuestra sociedad le ha asignado a la mujer en donde ella está a disposición y para servir al otro. En la estructura de la obra, el mundo del escritor es visto por dos hombres que beben en un bar e ingieren alguna droga que tal vez les hace imaginar la otra realidad. Son testigos, como los espectadores, y nunca se relacionan con lo que ven o imaginan, aunque los comportamientos de unos y otros se empiecen a parecer. La propuesta, que originalmente estaba hecha para un bailarín y una compañía de danza, es desarrollada por actores y conserva la dirección general de Olavarrieta; Pilar Couto realiza la dirección escénica y la musicalización. Las actuaciones son irregulares y el trabajo se baja en la caracterización de cada uno de los personajes. El vestuario es ecléctico y mezcla corsés sacos sin camisa, medias con encaje y guantes de lana. Los utensilios del bar son matraces, tubos de ensayo y vasos de precipitado sin razón alguna. Es una propuesta estética arbitraria y sin congruencia visual, apareciendo como simples ocurrencias del director/bailarín. Proyecto Fausto cuenta con las actuaciones de Meraqui Pradis, Marcela Rigoletti, Luis Ernesto Verdín y Roldán Ramírez, entre otros. El vestuario y la utilería de Kotty Villela y el video de Salvador Santana. Proyecto Fausto es un homenaje póstumo al maestro Olavarrieta trayendo a la luz una obra presentada en la Muestra Nacional de Teatro Chileno en el 2003 y que ahora que se presenta en México con montaje nuevo. La obra parece un intento pretencioso de abordar el complejo universo de Fausto y apenas se queda en la superficie.

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